El camino de Truman: cómo un presidente aparentemente desgastado ganó las elecciones
A pesar de sus problemas actuales, la política estadounidense abarca una historia que ofrece enseñanzas muy sugerentes para otros países. En febrero de 2016 planteé en un artículo de opinión que el ejemplo de John Kennedy en el año 1960 y su capacidad de superar exclusiones históricas de su país podría indicar un camino para facilitar la formación de un gobierno en España, después de unas elecciones reñidas, y para abordar temas importantes con nuevas miras y energía. Un poco más de dos años después de esa fecha —en la moción de censura de 2018— los parlamentarios elegidos en 2016 siguieron “el camino de Kennedy”, ampliando considerablemente el espacio de inclusión política en la formación de gobiernos y en el planteamiento de retos sociopolíticos.
Aunque el “camino de Kennedy” emprendido en 2018 no ha sido capaz de superar la crispación política y las incidencias de corrupción que afectaron el ánimo colectivo democrático en ese año, esta senda de inclusión sí ha tenido muchos triunfos históricamente importantes para España. Entre estos logros hay que destacar la recuperación de un clima de mayor concordia en Cataluña después de unos años de muy grave y costoso conflicto, un vuelco en la posición de España en el ranking económico europeo —pasando de un lugar muy desfavorable y generador de enfrentamientos constantes al lugar número uno en crecimiento—, una consolidación del cardinal sistema público de pensiones, una transformación de las anomalías del mercado de trabajo incluyendo una subida histórica en el salario mínimo, y ante todo la identificación de España como país ejemplar en medidas para luchar contra la grave amenaza global de cambio climático. Esta lista de logros deja muchos temas claves sin resolución —como por ejemplo el acceso a la vivienda, las consecuencias de la inflación y las dificultades que ya se experimentan debido al cambio climático— o bien porque falta una correspondencia de otros países o porque aquí en España ha habido resistencias parlamentarias que han impedido la aprobación de iniciativas propuestas por el Gobierno. El juego político se ha caracterizado por una creciente crispación. Grandes sectores de la ciudadanía han sentido decepción, cansancio y un auténtico cabreo.
En este clima, el desgaste político del Gobierno, según una larga lista de encuestas y el ambiente que se respira, es innegable. Recuerda mucho a la situación en Estados Unidos en 1948. Después de cuatro mandatos presidenciales del Partido Demócrata y en medio de un proceso inflacionario molesto, casos de corrupción entre algunos miembros del equipo del presidente, y una creciente crispación política acompañada de un deterioro en la situación internacional, el presidente Truman llevaba una desventaja de catorce puntos en las encuestas y se le daba por políticamente vencido, supuestamente incapaz de afrontar las elecciones de noviembre de ese año con éxito. De forma paralela al Gobierno actual en España, Truman fue incapaz de sacar adelante sus propuestas más progresistas debido a la oposición de la mayoría republicana en el congreso americano. La similitud con España debería ser evidente a pesar de las diferencias entre los dos contextos. El Gobierno de Pedro Sánchez no ha podido aprobar nuevas propuestas presupuestarias ni medidas especialmente progresistas, por ejemplo, en vivienda, debido a la unidad real de fuerzas adversas que abarcan los dos partidos de la derecha española y la fuerza independentista catalana Junts con su clara ubicación a la derecha en temas económicos. ¿Cómo consiguió Truman superar el aparente desgaste político, ganando la elección por un sorprendente cuatro por ciento?
Hubo elementos pequeños y grandes detrás del éxito de Truman, pero conviene empezar con el punto central. Truman entendió que el enfado evidente del electorado era real pero no lo veía como inevitablemente centrado en él —en parte porque sus propuestas bloqueadas por una mayoría conservadora en el congreso eran de hecho muy populares—. Su idea era que lo justo y lo sabio era reorientar ese enfado hacia los que habían bloqueado las medidas que proponía y que habrían servido de ayuda a la mayoría de los ciudadanos. Las políticas progresistas que Truman defendía y que fueron bloqueadas incluían la creación de un sistema público de acceso universal a la asistencia sanitaria, la provisión de una amplia oferta de viviendas públicas accesibles de precio, reformas de redistribución fiscal, un programa histórico de derechos civiles para la minoría negra, una subida en el sueldo mínimo, una mejora en las pensiones y medidas antiinflacionarias. Las propuestas de Truman fueron socialmente ambiciosas y en su mayoría quedaron bloqueadas en el congreso. En la decisión fundamental de su campaña exitosa, Truman centró su oferta electoral en la lucha contra lo que calificó como el “do-nothing Congress” —el Congreso del bloqueo—. Reorientó el cabreo generalizado, enfatizando su disposición a luchar y a llamar la atención al bloqueo sufrido por sus propuestas progresistas por congresistas conservadores — incluidos algunos demócratas que le habían ofrecido un apoyo mínimo en otros temas.
El camino exitoso de Truman también tuvo otros elementos cruciales. Declaraba que solo les pedía a los ciudadanos que votasen por sí mismos —insistiendo que su oferta política sí era una defensa de los intereses reales del votante—. Demostraba su enfado con el bloqueo. Su energía discursiva en la denuncia del bloqueo conservador hizo que popularmente se le llamara “Give ‘Em Hell Harry”. Su campaña le llevó a amplias zonas del país en un plan incansable de mítines políticos, muchos en pueblos pequeños o medianos donde la visita de un presidente resultó sorprendente y galvanizadora. Su triunfo electoral se apoyó en muy buenos resultados en amplias zonas del centro y oeste del país donde no se esperaban. Después de los primeros resultados del este, algunos medios daban a los republicanos como vencedores, pero al final la victoria de Truman fue muy clara con una ventaja de un amplio cuatro por ciento. Un sonriente Truman fue fotografiado con un titular que anunciaba el triunfo de su adversario. La sorpresa fue histórica. Muchos años después, numerosos historiadores le han colocado como uno de los mejores presidentes de la historia de Estados Unidos, a pesar de la existencia de debates aún vivos sobre su política internacional. En política americana Truman es la referencia clásica de los políticos que llevan desventaja en las encuestas, pero la mayoría de ellos se olvidan de buscar la esencia de su éxito. Queda por ver si España seguirá el camino de Truman.
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