Apaños en su tinta
Una extravagante pirueta de la historia ha colocado, en el epicentro del actual charco político, a Donald Trump como tótem de una moderna maldición olímpica. Una burda caricatura del mítico Narciso, para quien el culto a su ego, es obligada religión. Y lo que en un principio parecía un mal chiste del destino, está degenerando en delirante despropósito. Más peligroso que la rabia estruendosa de una motosierra, por despertar al menos una instintiva supervivencia. Porque Trump mientras, con torpe y fatua pedantería marea la perdiz hasta el hastío, no ceja de amenazar con implacable y taimada voracidad.
La presa, esta vez, Venezuela. Su pecado, un estado “desgraciado” con petróleo. La soga, el cuento del narcotráfico y el cadalso, una burda estratagema. “No volverán a hacerlo”, sentencia Trump inclemente; mientras cuelga en red una trágica imagen, en la que un gratuito misil extermina la carga y tripulación (¿pescadores?) de un anónimo lanchón de motor “fuera borda”. ¿La acusación? Narco-traficar, vía un misterioso cártel de los Soles, con destino a USA. El mensaje: “el poder bruto, cuanto más bruto, más poder”.
“Dato mata relato”, dicen. Y cerrar los ojos ante la incoherencia, puede ser mortal. La realidad en este caso es absolutamente contradictoria. Que el lanchón de marras tuviese rumbo a EEUU es increíble. Por la enorme distancia a recorrer desde el punto de asalto; la cantidad de bidones de combustible necesarios para conseguirlo; la limitada capacidad en carga de tal prototipo. Todo ello daría el viso de “un estúpido viaje, arriesgado e improductivo”, cosa muy rara en el narco-gremio. Y, más importante, por qué, en vez de incautar-fichar-denunciar, se opta por fundir criminalmente la evidencia.
Por eso, el inmediato y pronto aviso de la posibilidad de una imagen virtual creada con IA, abre la sospecha, de un muy oportuno intento de “aborto” diplomático ante tan salvaje metedura de pata. Y he aquí, una cortina más de tinta de calamar, como el chantaje arancelario a México y Canadá. Porque con este “percal”, hay muchas evidencias en EEUU a denunciar. Empezando con la DEA como “vigilante de la playa”. Y siguiendo con el injustificable blanqueo de esa “lana-narco-dólar” en la banca estadounidense ¿Es esa la tostada?