¿Por qué nos creen idiotas?
Me gusta leer, escuchar, analizar. Es mi método natural para formarme una opinión y exponerla en caso necesario. No sé cuánta gente usará el mismo método, pero a mí me funciona, y si alguien me pregunta cómo he llegado a alguna conclusión, se lo explico con sencilla generosidad. Pienso que así puedo ayudar a quien no tiene claro algún concepto y quiere tener SU opinión sobre algún tema.
Como consecuencia, me ofende que personas que ejercen altos cargos en distintos sectores, usen públicamente formas y/o lenguajes de una simpleza que sólo se conciben para tratar con niños o con idiotas. (Tampoco entiendo por qué creen que los niños son idiotas).
Un ejemplo más que evidente es la forma en que se expresa ese señor que ocupa la presidencia de EEUU, tal vez porque quienes lo votaron puedan parecerle idiotas. Siempre usa frases que podemos leer en cuentos infantiles, del estilo “si se porta mal lo castigaré con aranceles”, ·“eres una persona horrible y dices basuras así que no volverás a entrevistarme”, “están haciendo un trabajo muy malo y eliminaré toda su civilización”… Y supone que el mundo entero tiembla ante su dedo índice extendido.
Hay otras personas que disfrazan su opinión sobre nuestra supuesta idiotez. Me refiero, por ejemplo, a jueces, fiscales, líderes de partidos políticos, y hasta periodistas. Por si pudiera interesarles, quiero decirles que no, no somos idiotas: nos damos cuenta perfectamente de sus trucos para favorecer o incriminar a quienes juzgan, a quienes nos lanzan mentiras en sus mítines, y a quienes día a día ejercen el oficio de la palabra sin la objetividad imprescindible que requiere la prensa como cuarto poder. En resumen, ¡no somos idiotas!