Cuatro votos por Palestina
La suspensión de la última etapa de la Vuelta a España puede interpretarse de formas muy distintas: para algunos, un logro internacional; para otros, una derrota como país incapaz de organizar un evento mundial. Pero la “victoria” real no se la ha llevado ni Vingegaard ni Palestina, sino uno que lleva ganando más de siete años: la política estratégica.
Desde el inicio del presente curso político, el principal objetivo del Gobierno ha sido aprobar los presupuestos generales para mantenerse en el poder hasta 2027. Con el techo de gasto y la senda fiscal listos para votación, la aprobación dependería del apoyo del partido morado, que ha cambiado su prioridad de mejorar la vida de los trabajadores a hacer política con vistas a mejorar electoralmente su posición. Ya lo vimos en 2023, cuando pusieron imposibles de cumplir sobre la tibieza del Gobierno con Israel, lo que hubiera beneficiado a la extrema derecha de haberse convocado elecciones.
Este inicio de mes comenzó con medidas anunciadas por el Presidente contra Israel, seguido de días de manifestaciones que intentaron interrumpir la Vuelta por todo el norte peninsular. Solo se consiguió bloquear la carrera el último día en Madrid, tras un mitin de Sánchez donde alentó las protestas. Fue una manifestación inédita en nuestro país: de ámbito progresista, con cortes de calles sin permiso, y sin cargas por parte de los cuerpos de seguridad.
Todo esto hace preguntarse si estas acciones son realmente iniciativas ideológicas o estrategias políticas para debilitar a un partido antes de que saque su “as” electoral en unos meses.