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Força València

Luc Labiós

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Tengo 20 años, os escribo desde Benetússer. La cosa está mejor, han abierto bares, restaurantes, el mercado y pequeños comercios, vuelve la vida al pueblo. Sin embargo, si caminas por el pueblo ves carteles de “se alquila” en comercios que no han podido resistir. En las terrazas se escuchan aún las historias de ese día, y cuando llegan las lágrimas a los ojos se para la conversación con la misma frase “fou una barbaritat”. Yendo a por el pan te encuentras con alguien que ha perdido la casa, que perdió los papeles, que por no encontrar el coche no le llega la ayuda, alguien que se rompió un brazo, alguien que perdió a su amigx, a su padre, a su madre, a su abuelx o a su hijx. Paseando por la calle aún ves como sacan coches de los garajes, aún se ve la línea que dejó el barro, en las paredes hay manos pintadas, como en Altamira, pero esas manos no reflejan una expresión artística como las prehistóricas, sino que son el recuerdo de la catástrofe, de la desesperación y del miedo.

Si recuerdo el día me entran ganas de llorar, mis padres salieron a sacar los coches del garaje y no pudieron volver a casa. La alarma llegó cuando estaban desaparecidos, no podíamos abrir la puerta de la finca y nos empezaba a entrar agua por detrás, desde el ascensor. Por el balcón se veía gente atrapada en los coches que hacía señales de luz pidiendo socorro. El sonido del agua era atronador y el horizonte cubierto, como cuando miras al mar, pero sin sentir paz, sintiendo, repito, miedo. Mi abuela, con Alzheimer, me preguntaba on està la meua filla? yo le tenía que mentir y ocultarle que pensaba que su hija, mi madre, estaba muerta. Un vecino la salvó y los dos llegaron a casa de madrugada.

Han pasado seis meses: uno, dos, tres, cuatro, cinco y seis. Seis. Como las manifestaciones que ha habido contra Mazón y su gobierno. Pero no son seis los muertos, son 228, ni seis son los pueblos afectados, ni las personas damnificadas ni mucho menos son seis las mentiras de Mazón y el PP. Pero si tengo que pararme a contar las manifestaciones en ciudades españolas en solidaridad con València y de denuncia a Mazón y la gestión del PP valenciano, acabo muy rápido, 0.

Repito, soy muy joven, solo tengo 20 años, como aquel que dice acabo de nacer y estoy empezando a preocuparme por la política y entender el mundo. Pero cuando tenía 14 las ciudades se tiñeron de verde siguiendo a Thunberg. Con 15, en la pandemia, salíamos a los balcones para aplaudir a los sanitarios. Acabadas las restricciones, con 18, salíamos por Palestina, y con 19 en mi universidad empezaba la primera acampada propalestina del sur de Europa. Antes de la DANA por toda España se protestaba por la situación de la vivienda. Durante la DANA fue espectacular la movilización de recursos y ayuda voluntaria por todo el estado. Me parecía que sí, que volvíamos a tener un sentido de la colectividad, que había solidaridad entre pueblos, pero en el caso de València la solidaridad ha tenido un límite, y ha sido el barro.

Se fue el barro, y el problema es nuestro, de los valencianos, y ya. Da igual que la DANA haya sido tan brutal por una crisis climática global. Da igual que el 70% de víctimas mortales de la crisis climática en Europa hayan muerto en València. Da igual que día tras día salgan más mentiras de Mazón, que si llegó o no llegó, que si la foto es real o no. Da igual que el PP le aplauda en sus actos y no exija su dimisión inmediata. No se ha inundado Madrid, ni Barcelona, ni Cáceres, ni Murcia, ha sido València y el problema es nuestro, como si la DANA no fuese algo que podría haber pasado en cualquier sitio. Pero da igual, repito, ha pasado “solo” en València. Y el PP, puede mantener su actitud de no criminalización, pues bajo las calles de Madrid, Extremadura, Galicia, Rioja, Aragón, Andalucía, Baleares, Cantabria, Ceuta, Castilla y León, Melilla y Murcia, no hay protestas contra la gestión de los suyos. Pero es que tampoco las hay en Navarra, País Vasco, Catalunya, Castilla-La Mancha, Canarias o Asturias. Cada vez que salimos a la calle un murmullo corre por la manifestación “no va a dimitir” y una pregunta que nos atormenta “¿por qué el resto de España no hace nada?”. Y yo, que tengo 20 años, me pregunto, ¿no son suficientes 228 muertos para que España reaccione?, ¿cuánto más se tiene que humillar a las víctimas?, ¿cuántas mentiras más van a salir impunes?, ¿por qué coño (perdón por la palabra) no hacéis nada?, ¿lo máximo que vais a hacer es poner en un bombo “fuerza València”?