Los nuevos jinetes del caos
Conociendo la condición humana, es casi un milagro que hayamos llegado hasta aquí sin autodestruirnos. Pero aún estamos a tiempo. Hasta que irrumpieron en nuestras vidas los tres jinetes del caos, Putin, Trump y Netanyahu, disfrutábamos de un cierto orden mundial donde, más o menos, se respetaban las reglas de juego que habíamos puesto en manos de organismos internacionales. Pero todo ese orden, normas, leyes y diplomacia, han saltado por los aires y nos han dejado a la intemperie.
Ante esta coyuntura belicista injusta, no podemos permitir que tres individuos ambiciosos e irresponsables condicionen la vida y el destino de millones de personas. En el mundo hay más personas buenas e inteligentes que necias y malvadas. Por tanto, no pueden ganarnos y, para empezar a cambiar las cosas, llamémoslas por su nombre y no seamos timoratos ni equidistantes como está siendo Europa con estos detestables personajes que, de forma impune, están cometiendo crímenes de guerra, asesinatos de Estado o genocidio en el caso de Netanyahu. La tibieza con los malos deja de ser prudencia para convertirse en complicidad.