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El rey Arturo en la corte de un yanqui

Alonso González Masegosa

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Hace años Mark Twain publicó una novela de ficción titulada Un yanqui en la corte del rey Arturo, en la que a través de un personaje que viajaba en tiempo satirizaba los contrastes entre 2 épocas separadas por siglos.

En relación con los recientes acontecimientos, derivados del ascenso a un poder absoluto de una persona sin ningún tipo de principios ni escrúpulos como Donald Trump, podríamos hacer un ejercicio de imaginación en el que fuera el rey Arturo quien viajase al futuro, de tal forma que lo primero que encontraría sería un reino mucho mayor que Camelot, gobernado por un personaje con aspecto anaranjado, que se mostraba ante miles de súbditos bailando una especie de danza rudimentaria, que pareciera evocar sus orígenes simiescos, y al mismo tiempo, agitando una especie de casco rojo, en el que se podría leer un eslogan a modo de receta de cocina con el título “make america great again”.

 En su reino habría una sala que a diferencia de la de Camelot no tendría una mesa redonda, pero sí que dispondría de un despacho oval y en la que observaríamos como se reunía con unos caballeros muy peculiares, que al hablar era como si temblaran los pilares de la civilización y asesorado por una especie de mono histriónico con su cría. Era tal la admiración que sentían por él, que pensaban que era un enviado de Dios para salvar el mundo, y en ese sentido, el día que sufrió un atentado creyeron que fue la mano de Dios la que desvió la bala de su correcta trayectoria para salvarle la vida, lo cual indica su nivel de fanatismo, ya que estarían sugiriendo que Dios, no es que fuera solo de derechas sino que también sería republicano.

Hay un motivo por el que sí podría estar tranquilo el rey anaranjado y es que a diferencia de los caballeros de la tabla redonda, estos no la disolverían para ir en busca del santo grial puesto que ya lo habrían conseguido al amasar una enorme fortuna a lo largo de años, la cual estaría a buen recaudo en el propio reino.

Otra de las cosas que habrían sorprendido al rey Arturo, es como los habitantes de esta época eran capaces de entrar en pánico cuando el rey naranja pronunciaba en forma de alarido la palabra aranceles y, sin embargo, se mostraban impasibles al observar imágenes de niños descuartizados por bombas o muriéndose de hambre al impedirles la llegada de alimentos, porque unos soldados de un estado considerado civilizado y gobernado por uno de los monstruos más sanguinarios que ha dado la historia de la humanidad, los estaban masacrando impunemente.

Probablemente, cuando el rey Arturo volviera a su época constataría que los avances tecnológicos y científicos habrían sido enormes, provocando una mejor calidad de vida, pero en cuanto a la consolidación de valores morales apreciaría un notable retroceso, ya fuera porque el ser humano no da más de sí o por la imposibilidad de desarrollarlos en este mundo tal como está concebido.