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La intrahistoria del adelanto electoral: “Es ahora o nunca”
Feijóo frenado por Vox y la izquierda activada: la jugada que vio Sánchez
'Construir más no solucionará la crisis de la vivienda', por Alberto Garzón

Feijóo frenado por Vox y la izquierda activada por la vivienda: la jugada que vio Sánchez en los sondeos internos para ir a las urnas

Pedro Sánchez, este lunes en la Ejecutiva del PSOE

José Enrique Monrosi

5 de octubre de 2026 23:09 h

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Una carambola que hoy parece improbable, pero no imposible. Y menos dentro de 54 días, los que faltan para que se pongan las urnas. De entre todas las opiniones, los informes y las carpetas consultadas por Pedro Sánchez durante el fin de semana, hay algunas que lo incentivaron aún más para tomar una decisión que meditaba seriamente desde el pasado viernes. En concreto, las que contenían algunos sondeos internos a los que Moncloa otorga máxima fiabilidad y que señalaban una rendija de oportunidad: una izquierda activada por las movilizaciones de la vivienda y un Alberto Núñez Feijóo que sufre por el ascenso fulgurante de Vox, este sí, indiscutible.

Parte de esos sondeos fueron elaborados 'exprofeso' justo después de que las derechas de PP, Junts y Vox tumbaran el viernes los dos decretos antidesahucios en el Congreso. Uno de ellos, consultado por elDiario.es y elaborado a partir de las cuatro de la tarde de ese viernes, arrojó dos conclusiones principales. La primera, que la izquierda empieza a activarse como reacción a la caída de esos decretos y tras las protestas multitudinarias que han recorrido todo el país. Y la segunda, que el PP no acierta en tapar la sangría de votantes que le abandonan para ir a parar a Vox.

Algunos de los informes que tuvo el presidente sobre su mesa cifran en un 20,8% la transferencia de voto de ciudadanos que en 2023 metieron en la urna la papeleta del Partido Popular y ahora aseguran que lo harán con la de Santiago Abascal. Un dato muy llamativo, por elevado, que implicaría que los de Feijóo podrían perder a uno de cada cinco votantes. Esa expectativa de voto explicaría, además, lo que enseñan también las encuestas, esta vez sí de manera casi unánime: una extrema derecha en ascenso permanente que podría alcanzar, si hoy se celebraran elecciones, el 19,4% de las papeletas y 71 escaños. O lo que es lo mismo, que casi uno de cada cuatro votantes del PP se iría a Vox.

De consolidarse esa tendencia que muestran algunos de los sondeos internos que maneja el presidente, la mayoría de sociólogos que han estado en contacto con la Moncloa este fin de semana coinciden en que “la matemática política” y la experiencia previa destierran la idea de una suma de las derechas por encima de 200 diputados. Es decir, que si la ultraderecha se encarama al 20% del voto y se alza con más de 70 escaños, lo más probable es que lo haga en detrimento del Partido Popular y que entre ambos, según esos estudios, no sobrepasarían hoy día la barrera de los 185, una suma todavía robusta de las fuerzas de derecha y que supera con holgura la mayoría absoluta del Congreso.

Otro de los elementos detectados por esos sondeos internos tiene que ver con los socios del PSOE. Aún sin cabeza de cartel y sin que ni siquiera esté decidida la fórmula de la coalición, sostienen los informes 'flash' que existe una activación del electorado de la izquierda confederal al calor de las acampadas y de la ola de movilizaciones por la vivienda. Pero esa misma matemática política refleja, aun así, que es inviable reeditar la coalición de Gobierno si el espacio hasta ahora referenciado en Sumar no llega al horizonte, como mínimo, del 11% del voto. Un escenario ahora mismo lejano y que se complica aún más si el votante tiene que elegir entre dos papeletas porque se presenten por separado Podemos y el Frente Amplio, el nuevo nombre de la coalición de Movimiento Sumar, IU, Más Madrid y Comuns.

“Necesitamos una mayoría más amplia”

La conclusión en la Moncloa tras el fin de semana es que, a diferencia de hace apenas dos semanas, ahora hay motivos para salir a dar la batalla y para creer que “hay partido”. Y que además, como ocurrió en 2023, ese partido “es remontable”.

“Sé que a una mayoría social le indigna ver cómo sus intereses, los intereses de la gente de a pie, son pisoteados en el Parlamento en beneficio de unos pocos. Es verdad también que aún quedan muchas injusticias que corregir, muchos problemas que resolver en los ámbitos de la desigualdad de los servicios públicos y del acceso a la vivienda, pero para hacer más, necesitamos renovar y ampliar el apoyo de la gente para acometer en profundidad las reformas pendientes. Debemos movilizarnos y debemos lograr que el Parlamento nos dote de una mayoría más amplia”, dijo el presidente en la escalerilla de Moncloa este lunes.

Ahora, las próximas ocho semanas de precampaña y campaña determinarán si la discusión colectiva sigue girando o no en torno al derecho a la vivienda, el marco político que cree la izquierda que más le beneficia. Sobre todo, si se tiene en cuenta que los marcos previos tenían que ver con la crisis migratoria de Ceuta o los escándalos judiciales de Zapatero y el PSOE. Por el momento, las grandes acampadas de protesta siguen en pie y sin expectativa alguna de retirada. Y los sindicatos de clase, CCOO y UGT, confirmaron este lunes que colaborarán en el llamamiento a la huelga general que piden las asociaciones de inquilinas y que tendrá lugar en otoño. Fijada para otoño aunque aún sin fecha, lo esperado en cualquier caso es que esa convocatoria atraviese la cuenta atrás hacia las urnas.

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