Cuando el aniversario no es redondo, no asisten los reyes ni se abre la Puerta de los Leones. Tampoco estuvieron los ex presidentes de Gobierno -ese club selecto que siempre luce bien y declara mejor en toda celebración que se precie- ni los partidos independentistas. Aún así no cabía un alfiler en la carpa improvisada que el Congreso instaló en la calle de Floridablanca para recibir a los invitados del cuadragésimo primer aniversario de la Constitución. Tampoco en el salón de los Pasos Perdidos. Lleno a reventar. Tanto que hubo que abrirse paso a codazos para entrar y situarse en los mejores “corrillos”. Escribe Esther Palomera.