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Claves del acuerdo comercial entre la UE y Mercosur que rechazan agricultores y ecologistas

Ursula Von der Leyen se abraza con Luiz Inácio Lula da Silva tras el anuncio del acuerdo de Mercosur.

Rodrigo Ponce de León

Corresponsal en Bruselas —
16 de enero de 2026 22:37 h

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La Unión Europea y los países que forman Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) firman este sábado en Asunción un tratado de libre comercio que han estado negociando durante 26 años. Aquí tienes las claves del tratado comercial:

¿En qué consiste el acuerdo comercial entre la UE y Mercosur?

El pasado 9 de enero, tras 26 años de negociaciones, los países de la UE aprobaron el acuerdo comercial con Mercosur, que creará la mayor área de libre comercio del mundo con 780 millones de ciudadanos y que produce más del 20% del PIB global. Los cálculos de la Comisión Europea señalan que las empresas europeas incrementarán las exportaciones en 84.000 millones de euros, incluido productos agrarios como el vino o el queso. El acuerdo suprime más del 90% de aranceles a las exportaciones europeas, lo que ahorrará a las empresas del continente más de 4.000 millones de euros anuales en aranceles. 

Para entender las magnitudes, en 2024, las transacciones de bienes entre ambos bloques superaron los 111.000 millones de euros. Las exportaciones de la UE a esta zona de Latinoamérica alcanzaron los 55.200 millones y las importaciones, los 56.000 millones. Los europeos compramos productos agrícolas (42,7%), minerales (30,5%) y pulpa/papel (6,8%), mientras que les vendemos maquinaria y aparatos (28,1%), productos químicos y farmacéuticos (25%) y equipos de transporte (12,1%).

¿Cuáles son las salvaguardias que se han aprobado para que el acuerdo salga adelante?

El acuerdo solo ha podido salir adelante cuando se han incrementado las medidas de salvaguardia para los agricultores europeos por parte de las instituciones comunitarias. Según la Comisión Europea, el reglamento “refuerza las protecciones” para los agricultores de la UE y asegura que las medidas de salvaguardia puedan aplicarse “de manera rápida y efectiva en caso de que las importaciones de los socios del Mercosur causen o amenacen con causar un daño grave”.

Estas salvaguardias se han desarrollado para una serie de productos denominados “sensibles” (carne, aves, azúcar, miel, etanol, arroz o cítricos, entre otros): una reducción de precios del 5% por parte de los productos, junto con un aumento del 5% en los volúmenes de importación preferenciales en un promedio de tres años o una caída del 5% en los precios de importación serán motivos para iniciar una investigación por parte de la UE. Las investigaciones se deberán cerrar en cuatro meses, aunque en casos urgentes, podrán adoptarse medidas provisionales en un plazo de 21 días.

Fuentes de la Comisión Europea añaden que se reforzarán los controles en frontera de frutas, hortalizas y carne para comprobar si se han utilizado fungicidas, insecticidas, antibióticos y hormonas que han sido prohibidos en la UE.

¿Puede caer el acuerdo comercial en el Parlamento Europeo?

El acuerdo comercial es todavía provisional, tiene que ser aprobado por el Parlamento Europeo, que es la última oportunidad que tienen los detractores del tratado para hacerlo descarrilar. No es fácil porque ya se aprobaron hace un mes una serie de salvaguardias, que luego han sido ratificadas y endurecidas por la Comisión y el Consejo Europeo. De todas maneras, tanto Francia, que se opone al acuerdo, como las organizaciones agrarias o ecologistas, están haciendo lobby en los pasillos de la Eurocámara para frenarlo. El próximo miércoles se votará en el pleno de la Cámara.

¿Tiene otras implicaciones geopolíticas este tratado comercial?

En un momento en el que Estados Unidos está rompiendo con el orden internacional basado en reglas internacionales, el multilateralismo y la cooperación, el acuerdo entre Mercosur y la UE supone un mensaje político claro de mantenimiento de los valores en las relaciones internacionales. Además, el tratado comercial entra de lleno a disputar un espacio en Latinoamérica, cuando Donald Trump parece haber recuperado la doctrina Monroe, con el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su presión para volver a convertir América Latina en su “patrio trasero” frente a la influencia china en la región.

Además, este tratado tiene otro aspecto fundamental en la pugna geopolítica del momento. Estos países latinoamericanos cuentan con yacimientos de tierras raras y minerales críticos (litio en Argentina o niobio y grafito en Brasil, entre otros), que se han convertido en fundamentales e imprescindibles para la industria tecnológica o de defensa. El acceso a estos minerales determinará la posición económica de los países en este siglo.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, en una fotografía de archivo.

¿Cuál es la posición de Estados Unidos frente al acuerdo?

La firma del acuerdo comercial entre la UE y Mercosur justo cuando la Administración de Donald Trump está rompiendo con las leyes básicas de comercio no es solo una defensa “del orden internacional basado en reglas, el multilateralismo y la cooperación”. Para EEUU también tiene una dimensión económica que, en su opinión, les perjudica. Miembros del departamento de Comercio del Gobierno de Trump han declarado que Bruselas trata de conseguir un “monopolio” para sus carnes y quesos en América del Sur con su acuerdo comercial con Mercosur, según publica Financial Times.

“Es un intento descarado de limitar la competencia y las oportunidades de exportación para los proveedores no pertenecientes a la UE para comerciar de manera justa en este gran mercado de productos lácteos y carne procesada. El acuerdo básicamente le daría a los productores de la UE un monopolio sobre estos productos y excluiría a los productores de EEUU”, según dijo un miembro del Gobierno estadounidense.

¿Qué países europeos están en contra del tratado con Mercosur?

Francia es el país con más peso que se opone a la firma del tratado. También votaron en contra Polonia, Hungría, Irlanda y Austria, mientras que Bélgica se abstuvo. Italia estuvo manteniendo una posición ambigua que provocó el retraso de la firma, que se esperaba para diciembre de 2025, pero el incremento de las salvaguardias para los agricultores y el adelanto de 45.000 millones para la agricultura en el próximo presupuesto plurianual de la UE convencieron a Giorgia Meloni para dar su voto a favor.

En el caso de Francia, la oposición del Gobierno de Emmanuel Macron se debe más a la inestabilidad política interna y la amenaza del crecimiento de la ultraderecha en las encuestas políticas. La formación de Marine Le Pen, Rassemblement national, ha cogido este asunto como principal argumento para erosionar al Ejecutivo de Macron.

¿Cuál es la posición de España?

España siempre ha estado a favor del acuerdo comercial con Mercosur, junto a Alemania y los países nórdicos. No solo como vía para revitalizar las relaciones entre la UE y estos países latinoamericanos que la eliminación de los aranceles beneficiará a la economía española.

El Ministerio de Economía, que dirige Carlos Cuerpo, señaló tras la aprobación del tratado comercial que España “tiene un peso significativo en el total de comercio UE-Mercosur, al representar el 9% exportaciones y 18% importaciones totales de la UE a Mercosur en 2024. España ocupa además una posición destacada como inversor en los países de la región (somos el primer inversor en Uruguay, el segundo inversor en Brasil y Argentina y el quinto en Paraguay). El stock de inversión directa española en el bloque supera los 100.000 millones de euros (datos 2023), equivalentes al 13% de la posición inversora española en el exterior”.

Archivo - Vacas en una explotación ganadera

¿Qué sectores económicos son los que más ganan y pierden con el acuerdo?

La industria europea se va a ver muy favorecida por este acuerdo. El tratado elimina progresivamente aranceles del 35% para los automóviles y del 20% a la maquinaria industrial, mientras que los productos químicos o los farmacéuticos contaban con una tasa de entrada entre el 18% y el 14%, respectivamente. De hecho, el acuerdo se ha forjado bajo la propuesta de coches y maquinaria por alimentos.

A pesar de esta premisa, la industria alimentaria es también una de las más beneficiadas por este acuerdo. La Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) ha destacado la “importancia y oportunidad” del tratado. Los países del Mercosur fueron el cuarto mercado del mundo para los productos alimentarios españoles.

Asoliva, asociación de exportadores de aceite de oliva, respaldan el acuerdo, ya que va a eliminar progresivamente los aranceles sobre este producto, aunque tardará hasta 15 años que la tasa sea cero. Los aceites que se importen de Mercosur no tendrán ya ningún arancel, aunque en el mercado español no preocupa por su escaso uso. Otro sector que buscaba la firma del acuerdo es el del vino, como revulsivo a los nuevos obstáculos que ha impuesto EEUU en su mercado. Aunque hasta ahora había un arancel del 27% sobre los vinos europeos, que tardará en eliminarse del todo hasta 10 años, se espera un fuerte incremento de las ventas en este mercado. Otro sector beneficiado será el lácteo, que verá incrementado exponencialmente sus exportaciones, especialmente de quesos. El tratado reconoce 344 Indicaciones Geográficas europeas (denominaciones de origen), 59 españolas, “protegiendo a los productores y favoreciendo las exportaciones”, según la Comisión Europea.

Los costes menores del campo en Mercosur va a hacer que cultivos como la soja o el cereal o la carne de vacuno, porcino y ave tengan más facilidades para entrar en los mercados europeos. Especialmente se va a notar en la carne de vacuno, ya que se eliminará tanto el cupo de exportación de 47.000 toneladas de alta calidad como el arancel del 20%, y se amplía a 99.000 toneladas la carne de menor calidad.

Un grupo de agricultores se manifiestan contra el acuerdo con Mercosur.

¿Por qué se oponen los agricultores?

A pesar del incremento de las salvaguardias y la flexibilización del presupuesto europeo, los agricultores españoles y del resto de Europa no están de acuerdo con la firma del acuerdo comercial con Mercosur. Desde hace meses, se han repetido las manifestaciones de protesta contra el tratado en toda la UE.

Asaja, asociación agraria incluida en CEOE, ha advertido del “grave impacto” que el acuerdo tendría sobre sectores sensibles “como la carne de vacuno, las aves, el azúcar, el etanol, los cítricos, el arroz, la miel o el maíz”. También denunció “la falta de reciprocidad en las normas sanitarias, medioambientales y de trazabilidad exigidas a las producciones importadas frente a las europeas”.

La organización agraria COAG ha señalado que “se ha hecho un reparto de cromos, se han repartido vacas por coches, por otros intereses. No hay igualdad de condiciones, son una competencia absolutamente desleal. La misma Comisión Europea dice que el incremento del PIB que va a suponer Mercosur va a ser del 0,01%. Están vendiendo al sector agrario por calderilla”.

Sin embargo, la asociación agraria UPA, aunque ha criticado “el poco diálogo y la poca transparencia”, ha defendido que “se abre un escenario atractivo para el comercio. No podemos ponernos una venda en los ojos. Sabemos que el contexto geopolítico y comercial es complejo, a corto y a medio plazo necesitamos acuerdos comerciales basados en reglas. Hay que mantenerse muy vigilantes”.

Fuentes de la Comisión Europea se recuerda que hay salvaguardias que protegen a los productos europeos. Además, ponen sobre la mesa que con la firma del tratado comercial con Canadá hubo protestas similares, pero desde su entrada en vigor en 2017, las exportaciones agroalimentarias europeas a Canadá han aumentado un 41% mientras que las importaciones procedentes de Canadá han crecido un 18%. 

¿Por qué están en contra las organizaciones ecologistas?

También las organizaciones ecologistas se oponen radicalmente al tratado comercial. Greenpeace denuncia que es “perjudicial porque comprometerá los esfuerzos de los países para afrontar la emergencia climática. Este acuerdo pone en peligro el Reglamento de deforestación de la UE, incumple las leyes climáticas de la UE, impulsa el comercio de plásticos y socava los esfuerzos para acordar un Tratado Mundial sobre Plásticos. También facilita la entrada de un cóctel tóxico de pesticidas prohibidos en la UE, impulsa la agroindustria destructiva y ayudará a destruir ecosistemas en América del Sur”.

Ecologistas en Acción resalta que “este acuerdo simboliza una política comercial que enfrenta y hace competir aún más -si cabe- a agricultores y agricultoras de ambos lados del Atlántico en una carrera suicida para recortar leyes sociales, ambientales y sanitarias. Este modelo de agricultura industrial basada en la exportación es la mayor causa de la emergencia climática y ambiental y compromete la capacidad de producir alimentos”.

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