La portada de mañana
Acceder
Dentro de los grupos 'blocus' que preparan más saqueos en Barcelona
Crónica - Lo que cuenta la victoria de Lula sobre el precio de difamar al rival
Opinión - La derrota del odio, por Esther Palomera

PP y Vox cierran un acuerdo de mínimos para buscar el control total del Senado el 29N

Aitor Riveiro

26 de octubre de 2026 22:42 h

0

Feijóo no presentará listas en toda España y retira a su partido de tres provincias, mientras Abascal asume quedarse fuera en una decena e integrarse como “independiente” en seis de las papeletas de su antiguo partido, así como presentar un solo candidato en 14, ante la alianza del PSOE y del Frente Amplio.

“Altura de mira” y “responsabilidad”. Fue lo que prometió el líder de Vox, Santiago Abascal, hace una semana ante el anuncio de la coalición entre el PSOE y el Frente Amplio para el Senado en las elecciones del 29 de noviembre. Este lunes, el secretario general del PP, Miguel Tellado, anunciaba un acuerdo de mínimos que afecta apenas a una veintena de circunscripciones y que supone, eso sí, la renuncia del partido de Alberto Núñez Feijóo a presentar candidaturas en toda España.

El acuerdo parte del análisis de que la alianza del PSOE y del Frente Amplio impide a las derechas lograr los tres quintos del senado, lo que les permitiría controlar el Tribunal Constitucional durante una década, e incluso podría poner en riesgo la mayoría absoluta en la Cámara Alta, cuyo sistema de elección difiere del que se aplica en el Congreso: una única papeleta con todas las candidaturas, listas abiertas y más circunscripciones que provincias.

Un riesgo asumido como real por el PP y Vox que les ha empujado a una negociación a la que han llegado a rastras. Si las izquierdas cerraron el pasado 16 de octubre al filo del plazo una coalición electoral que otorga un 30% de las candidaturas al Frente Amplio, las derechas han respondido con un acuerdo ‘in extremis’ para las listas que no estaba cerrado del todo cuando fue anunciado por las partes.

El plazo para registrar las candidaturas se cerró este lunes a las 23.59. El acuerdo se comunicó al filo de las dos de la tarde, y con “flecos” todavía por cerrar. “No ha sido fácil”, reconocen en la dirección del PP. “Lo hemos comunicado lo antes posible, pero quedan cosas por hacer”, añaden las mismas fuentes.

Vox anunció el acuerdo por mensaje minutos antes de una comparecencia de Miguel Tellado ante los periodistas. Los ultras no presentarán candidatura en una decena de circunscripciones, incluidas algunas que solo reparten un senador como Ibiza, Formentera, La Gomera o El Hierro.

En seis de ellas (Gran Canaria, Tenerife, Cádiz, Valencia, Castellón y Mallorca), Vox se integrará con un candidato “independiente” en la lista del PP, cuyos portavoces dijeron el lunes desconocer quiénes iban a ocupar esos puestos. Esa idea de los “independientes” fue comunicada por el PP, pero Vox solo hizo referencias a este punto del acuerdo después de escuchar a Miguel Tellado.

Además, Vox solo presentará un candidato (de tres posibles) en otras 14 circunscripciones (Sevilla, Huelva, Asturias, Badajoz, Álava, Navarra, Cáceres, Huesca, Zaragoza, Alicante, Granada, Cuenca, Pontevedra y Jaén), con la intención de que sus electores elijan al suyo y a dos del PP.

Un planteamiento que recuerda mucho al 1+1+1 que las derechas pusieron en práctica en 2019 para que los electores eligieran a un senador del PP, otro de Ciudadanos y otro de Vox. Aquella idea fracasó estrepitosamente.

Vox nunca ha logrado un senador por elección popular directa. Los cinco con los que ha terminado la legislatura son por designación autonómica, fruto de acuerdos postelectorales. Pero el próximo 29 de noviembre los ultras sí confían en lograr representación en la Cámara Alta por Murcia, Almería y quizá Tarragona, donde han presentado a un neonazi como cabeza de cartel al Congreso.

Su objetivo es lograr tener grupo propio en el Senado, para lo que necesitan al menos 10 escaños. Fuentes del PP han asegurado a elDiario.es que no está descartado que, si el número es inferior, puedan prestarles algún senador propio para formar el grupo: “Si no los consiguen ya iremos viendo”.

La contraparte del acuerdo contempla que el PP no se presentará en Gipuzkoa, en Girona ni en Tarragona, donde las derechas estatales estarán así representadas únicamente por Vox en los colegios electorales. Los de Abascal confían en lograr el escaño por Tarragona.

De la “derechita cobarde” a integrarse en el PP

El acuerdo, limitado, ha sido aplaudido por los portavoces de los dos partidos. Y poco más. “La reacción rabiosa de quienes quieren impedirlo demuestra que vamos en el camino adecuado”, dejó escrito Feijóo en Twitter.

La número cuatro de su lista por Madrid, Alma Ezcurra, también escribió que es “un buen entendimiento”, mientras la portavoz de campaña, Ester Muñoz, dijo que el PP está “muy contento” por el pacto.

Pero también han sido elocuentes algunos silencios, como el del otro portavoz de campaña del PP, Borja Sémper, quien no ha dado su opinión sobre la integración de Vox en las listas de su partido un lustro después de dejar la política precisamente por el acercamiento a los ultras.

En la otra orilla, Vox ha asumido una subordinación al PP que sus dirigentes siempre negaron. Santiago Abascal, que inició su carrera precisamente en el partido que hoy dirige Feijóo, ha hecho de la crítica al PP una de sus palancas políticas más habituales. Suya es la expresión “derechita cobarde” con la que atacaba a Pablo Casado.

Abascal también ha arremetido contra los pactos que el PP ha cerrado con el Gobierno para renovar el Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal Constitucional o el consejo de administración de RTVE. Incluso a cuenta del accidente de Adamuz. La ruptura de los gobiernos de coalición autonómicos de 2024 se recibió en el PP como un punto de inflexión que, un año después, derivó en el compromiso de Feijóo de gobernar en solitario del que hoy ya no queda ni rastro.

El objetivo declarado de Vox era no solo superar al PP en votos, sino acabar con su forma de hacer política. Ahora se unen electoralmente para, primero, intentar desbancar del poder a Pedro Sánchez.