El PP de Sevilla intenta zanjar su última crisis con el relevo de su número dos por un hombre de confianza de Moreno
La última crisis del PP de Sevilla ya ha terminado, o al menos eso es lo que se intenta transmitir de manera formal. Y lo ha hecho con la defenestración de su hasta ahora número dos, el parlamentario José Ricardo García, señalado como la persona que retiró de una notaría la contabilidad del partido de hace más de una década que recogería el pago de presuntos sobresueldos a miembros del gobierno popular del ayuntamiento hispalense, incluido el primer teniente de alcalde. El relevo como segundo al mando en el PP sevillano lo toma Agustín Aguilera, alto cargo en la Consejería de Hacienda y persona de la total de confianza del presidente andaluz, Juan Manuel Moreno.
Así se ha anunciado en la Junta Directiva Provincial celebrada en la tarde de este martes, en la que Aguilera ha sido designado como nuevo secretario general. Actualmente es vicesecretario provincial de Economía, Hacienda y Empleo, realizando a su vez funciones institucionales de jefe de gabinete de la Consejería de Economía, Hacienda y Fondos Europeos de la Junta de Andalucía.
Releva así al hasta ahora número 2 de los populares sevillanos, José Ricardo García, que pese a ser señalado como protagonista principal de esta crisis no ha sido defenestrado de manera rotunda. De hecho, será nombrado responsable del área de formación del PP autonómico, y eso pese a que fue llamado a consultas por el partido para dar explicaciones sobre lo ocurrido tras una investigación interna.
La presión del alcalde
La solución así no deja de tener su punto salomónico, ya que se dice adiós a García como exigían el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, y su entorno, que no obstante no han podido encajar a algunos de los nombres que habían propuesto para la cúpula provincial del partido. Sanz también quedaba malparado con la publicación de una contabilidad que coincidió con su etapa como secretario general de los populares andaluces.
Esta documentación se consideró tan comprometida que la que fue presidenta del PP sevillano entre 2017 y 2022, Virginia Pérez, decidió que quedase custodiada en una notaría. Pérez sucedió en el cargo a Juan Bueno (2012-2017, primer teniente de alcalde y que ha negado que cobrase sobresueldos) y al propio José Luis Sanz (2007-2011), inaugurando una etapa trufada de alianzas insospechadas, cambios de bando y una inesperada resistencia a someterse a lo que dictaba la dirección andaluza.
Con el aterrizaje de Agustín Aguilera, Moreno refuerza los controles sobre el díscolo PP sevillano, que en 2021 le generó una crisis de tal calibre que le dio plantón al por entonces número dos nacional del partido, Teodoro García Egea. Hubo tensiones, rodaron cabezas como la del portavoz municipal en el Ayuntamiento de Sevilla y al final se selló una tregua más que nada por no herir con fuego amigo al presidente andaluz en puertas de las elecciones autonómicas.
Aguilera será así el escudero de Ricardo Sánchez, hombre también afín a Moreno y que con su aterrizaje en 2022 como presidente del PP sevillano parecía calmar definitivamente los ánimos y culminar el control del partido por el presidente andaluz. Sánchez, por cierto, está ahora siendo investigado por administración desleal en su etapa como alcalde de Mairena del Alcor en relación con un caso que acabó con la adjudicación de un tanatorio privado a la empresa de un alto cargo del PP andaluz.
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