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¿Cómo afectó la aparición del lenguaje a la evolución de nuestra especie?

Réplicas de pinturas rupestres en el Parque Arqueológico de Atapuerca.

Mercedes Conde Valverde

12 de junio de 2026 22:45 h

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Entiendo que la pregunta se refiere a la importancia que para la evolución humana tuvo que pudiéramos hablar o no. Esta cuestión se ha abordado con distintas estrategias. Se ha intentado estudiar cómo sería la mente de las personas del pasado; también se han intentado reconstruir las vías aéreas superiores, el órgano que emite los sonidos, pero son tejidos blandos que no fosilizan; se ha estudiado el hueso hioides, que podría dar claves pero este hueso no articula directamente con ningún otro, solo con musculatura, es decir, otra vez tejidos blandos. También se ha estudiado si la laringe sería alta o baja. Hace casi 20 años, se vio que la de los chimpancés está en la misma posición que la nuestra, incluso se ha demostrado que los macacos que evolutivamente están mucho más alejados de nosotros que los chimpancés, tienen la laringe en la misma posición, es decir que ya tendrían la capacidad de producir el mismo rango de sonidos que utilizamos nosotros. 

Pero hay un elemento referido a las capacidades del habla que durante mucho tiempo nadie estudiaba. Se trata de saber cómo oía una especie del pasado. Está muy bien que tú puedas hablar, pero necesitas que alguien pueda escuchar. 

Nuestro grupo de investigación trabaja exactamente en esto, junto a ingenieros de telecomunicaciones. Tomamos medidas en estructuras anatómicas del interior del hueso temporal, que es donde se aloja la maquinaria de la audición, y a partir de ahí se pueden hacer curvas de transmisión de la potencia sonora que son lo más parecido a un audiograma que puedes hacer a un hueso.

Esas curvas permiten saber el rango de frecuencias a las que era sensible el oído fósil -o vivo- analizado. Sabemos que los chimpancés son muy sensibles a un rango de frecuencias bastante menor que nuestra especie. Que seamos muy sensibles a mayor número de frecuencias permite que podamos utilizar muchos sonidos distintos en la comunicación oral. Nosotros, usamos muchísimos sonidos independientemente del idioma. Estamos biológicamente capacitados para oír muy bien una gran variedad de sonidos y eso permite hacer combinaciones más cortas. Cuanto más cortas sean las palabras, más rápido se transmiten, más rápido se perciben y la tasa de errores es cada vez más baja. Creemos que esa es la base de nuestro lenguaje. 

La hipótesis que proponemos es que cuanto más compleja sea una especie en su comportamiento, deberá de tener un rango de audición más amplio, porque así podrá utilizar mayor número de sonidos y tener una comunicación oral más eficiente o más compleja. Hemos estudiado australopitecos de Sudáfrica -de hace entre 2 y 2,8 millones de años-. Pensamos que su comportamiento no sería mucho más complejo que el de un chimpancé. Si nuestra hipótesis funciona, tendríamos que ver que este grupo de primates homínidos tuvieron un rango de frecuencias a las que eran sensibles similar a las de los chimpancés y no como las nuestras. Y ocurre así. Los australopitecos tendrían un rango de frecuencias que estarían ligadas a una capacidad de comunicación oral similar a los chimpancés.

También lo hemos estudiado en los fósiles de la Sima de los Huesos, uno de los yacimientos de Atapuerca datado en hace 430.000 años. El comportamiento de ese grupo humano es mucho más complejo que el de los australopitecos. Estos fósiles no tienen nombre de especie aún pero sabemos que son antepasados de los neandertales. Tienen una tecnología lítica de bifaces complicadísimos de producir, esta fabricación se puede aprender por imitación, aunque se tarda mucho en entender cómo hacerlos. Pero cuando te lo explican, es más sencillo. Sabemos que tenían cultura de la muerte y que cuidaban a las personas vulnerables del grupo. Y hemos visto que los individuos de la Sima de los Huesos eran sensibles a un rango de frecuencias un 14% mayor que los australopitecos. Esto quiere decir que podrían utilizar muchos más sonidos en su comunicación oral, y por tanto, tenían una capacidad del habla más sofisticada.

Por último, lo hemos estudiado en cinco neandertales de diferentes yacimientos y de distintas cronologías para ver si se mantenía su anatomía y capacidades aditivas durante todo el tiempo que existió la especie o si habían cambiado. Lo que nos dicen el registro fósil y arqueológico es que el comportamiento neandertal era mucho más complejo de lo que se pensaba hace unos años y muy parecido a lo que seríamos nosotros -Homo sapiens- en aquella misma época. Tenemos fósiles de neandertales de hace 130.000 años hasta hace 45.000. Sabemos que tenían cultura de la muerte; un tipo de industria lítica mucho más complejo que sus antepasados, llamado musteriense; también cuidarían a las personas vulnerables dentro de un grupo; usarían adornos personales y contarían con algún tipo de comportamiento simbólico. Y además hay otra cuestión importante, tienen el gen FOXP2. Los humanos tenemos una variante de ese gen distinta al resto de mamíferos y las personas actuales que no tienen la variante humana de este gen, padecen problemas en las capacidades del habla. Por eso, el gen FOXP2 se ha relacionado con el habla. Y los neandertales habrían tenido la misma variante que nosotros, así que todo cuadra muy bien con que hablaran.

Cuando hacemos el estudio de cómo sería su audición, vemos que el rango de frecuencias a las que serían sensibles es el mismo rango de frecuencias que nosotros, exactamente las mismas frecuencias. Eso les permitiría utilizar los mismos sonidos que nosotros usamos en nuestra comunicación en la actualidad. 

Nuestra opinión es que cuanto más complejo sea el comportamiento de una especie, tiene que ir acompañado de una mayor complejidad de la comunicación oral. Hablar permite explicarles a los demás muchas de las cosas que estás haciendo: cómo fabricar las herramientas o cómo mantener el fuego, por ejemplo. Creemos que todo ese repertorio de comportamiento complejo necesita un sistema de comunicación muy eficiente, parecido al nuestro. 

Sabemos que los neandertales se encontraron con los Homo sapiens, convivieron e hibridaron, es decir, tuvieron descendencia. De hecho, los humanos actuales todavía tenemos algunos genes neandertales. Y nos gustaría pensar que cuando se encontraran hace miles de años, ambos grupos se reconocerían como especies humanas porque ambas hablarían utilizando los mismos sonidos, aunque no se entendieran porque sus lenguajes serían diferentes.

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Mercedes Conde Valverde es doctora en evolución humana, profesora en la Universidad de Alcalá y Directora de la Cátedra de Otoacústica Evolutiva y Paleoantropología (HM Hospitales-Universidad de Alcalá). Su línea de investigación es la bioacústica evolutiva y los procesos de comunicación en primates.

Coordinación y redacción: Victoria Toro.

Pregunta enviada por Alberto Weigle.

Investigadoras al rescate es un consultorio científico semanal, patrocinado por el programa L’Oréal-Unesco ‘For Women in Science’ y por Bristol Myers Squibb, que contesta a las dudas de lectores y lectoras sobre ciencia y tecnología. Son científicas y tecnólogas, socias de AMIT (Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas), las que responden a esas dudas. Envía tus preguntas a nosotrasrespondemos@gmail.com o por Bluesky o Instagram como #investigadorasalrescate.

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