De viviendas unifamiliares a edificios: la construcción industrializada se conjura contra la crisis de la vivienda
La construcción industrializada ha irrumpido con fuerza en el debate sobre el futuro de la vivienda tras el anuncio de la alianza entre Casas inHAUS y Cecotec para impulsar una gigafactoría con capacidad para fabricar hasta 6.000 viviendas al año. Aunque el proyecto ha despertado un gran interés, el concepto de vivienda industrializada sigue siendo un gran desconocido para buena parte de la población.
Lejos de la imagen de las casetas prefabricadas o de los módulos provisionales utilizados en colegios, oficinas o viviendas de emergencia, este modelo plantea un cambio profundo en la forma de levantar un edificio. La mayor parte del proceso se traslada desde la parcela hasta una planta de producción, donde se fabrican y ensamblan estructuras, instalaciones, baños, cocinas, fachadas o módulos completos que posteriormente se transportan y montan en su ubicación definitiva. En algunos proyectos, hasta el 95 % del edificio puede completarse en la fábrica antes de su montaje definitivo.
De la obra tradicional a la cadena de montaje
La principal diferencia respecto a una construcción convencional no está tanto en los materiales empleados como en la forma de ejecutar el proyecto. Mientras una vivienda tradicional se lleva a cabo principalmente sobre la propia parcela, la industrializada traslada buena parte de los trabajos a una planta de producción, donde los distintos elementos se fabrican en un entorno controlado antes de su traslado al emplazamiento definitivo.
Este sistema permite trabajar bajo cubierta durante todo el año, estandarizar procesos y ejercer un mayor control sobre la calidad de cada fase. Además, la fabricación en seco reduce el consumo de agua y genera menos residuos que una obra convencional.
La principal ventaja de este modelo reside en la reducción de los tiempos de ejecución. Al acortar los plazos, disminuye también el riesgo de que la obra se encarezca por retrasos, por la inflación o por las fluctuaciones en el precio de los materiales, dificultades propias de las obras convencionales. Por ello, el principal atractivo de este sistema no es necesariamente el precio final de la vivienda, sino la rapidez, la previsibilidad y la capacidad de ofrecer presupuestos mucho más estables desde el inicio del proyecto, sin perder calidad en el resultado final.
Una industria automatizada
La expansión de la construcción industrializada también está abriendo nuevas oportunidades para empresas del sector de la maquinaria industrial, que se están adaptando a las necesidades de este nuevo modelo de construcción. Es el caso de la alzireña CMA Machine Tools. La compañía, especializada desde hace más de tres décadas en maquinaria CNC para el taladrado, roscado y fresado del metal, ha adaptado su tecnología a las nuevas necesidades del sector y ha desarrollado un sistema capaz de automatizar el tratamiento de vigas metálicas destinadas a la construcción industrial, un proceso que hasta ahora requería una mayor intervención manual.
Según ha explicado José Carlos, responsable de CMA en conversación con elDiario.es, la máquina automatiza el tratamiento de las vigas para facilitar su posterior premontaje en los talleres donde se fabrican las viviendas industrializadas: “la viga en bruto entra dentro de la máquina y sin manipulacion de operarios, se le hacen todas las operaciones que necesita, tanto de corte, como de fresado”. El objetivo, asegura, es agilizar el proceso productivo y aumentar la capacidad de fabricación en un momento en el que el sector busca soluciones para responder al déficit de vivienda.
De viviendas hasta edificios industrializados
Si hace unos años la construcción industrializada estaba reservada principalmente a viviendas unifamiliares, el sector busca ahora demostrar que el mismo modelo puede aplicarse a promociones residenciales y edificios completos. La futura gigafactoría impulsada por Casas inHAUS y Cecotec, con capacidad para fabricar hasta 6.000 viviendas al año, representa ese cambio de escala y anticipa hacia dónde se dirige una industria llamada a transformar la forma de construir.
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