Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Varios juzgados de Ceuta investigan ya denuncias de agresiones de militares
La crisis climática no da tregua: del 'veroño' a las inundaciones de la dana
OPINIÓN | 'Francia, entre la protesta social y el caos organizado', por Neus Tomàs

La crisis climática no da tregua: del 'veroño' a las inundaciones de la dana Adam en un parpadeo

Tareas de limpieza en las calles anegadas por el paso de la dana Adam en Els Poblets, Alicante

Raúl Rejón

19 de octubre de 2026 21:54 h

0

Da igual que no se crea en ella, la crisis climática —un fenómeno físico— golpea igual y no está dando tregua. España empalma de golpe un calor muy por encima de lo normal con lluvias violentas que causan inundaciones. De hecho, ambos fenómenos extremos están relacionados y comparten un denominador común: el calentamiento global provocado por los humanos.

Las lluvias torrenciales de la dana Adam han puesto en alerta a Catalunya, la Comunitat Valenciana, Baleares, Murcia y Andalucía. Las avenidas de agua han obligado a rescates en helicóptero y lancha. Cuatro personas han perdido la vida. Adam deja carreteras cortadas y puentes destruidos, casas inundadas e imágenes de coches a la deriva en medio de la riada.

Además, a las avenidas llenas de aguas por ramblas y torrentes se le ha unido que el estado del mar ha taponado el desagüe de esos cursos, según describían los propios vecinos, lo que ha empeorado las inundaciones en zonas costeras.

Miles de personas han sido evacuadas y la Generalitat valenciana confinó a la población de las zonas más afectadas, unos 800.000 ciudadanos. 100.000 estudiantes no han podido acudir a clase solo en esta comunidad. En Baleares también se suspendieron las clases en las islas de Mallorca, Eivissa y Formentera.

La violencia de las precipitaciones tiene datos: más de 600 litros por metro cuadrado en 24 horas en muchos puntos del levante. Un mar Mediterráneo supercalentado durante meses ha servido de combustible para las lluvias en cuanto ha llegado algo de aire frío.

Inundaciones en la zona de la playa de Terranova en la localidad de Oliva este lunes

Porque, solo unos días antes de llegar esta dana, los termómetros estaban registrando temperaturas entre 5 y 10 grados por encima de lo normal a mediados de octubre. Muchas provincias estaban en los 25 °C y, en algunos sitios de la península, se alcanzaron máximas de 30 °C.

En realidad esas temperaturas eran la prolongación de un verano “de cuatro meses” —el más cálido en España desde, al menos, 1869— y de un septiembre fuera de lo común. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha medido una temperatura media de 22,5 °C para ese mes, lo que se sitúa 3,4 °C por encima de su promedio. “Por primera vez un mes de septiembre tuvo una temperatura media superior al promedio normal del verano”, ha resumido la Agencia.

De junio a septiembre, el Instituto de Salud Carlos III ha calculado más de 5.600 muertes atribuibles al calor.

Ese calor extremo e inusual proviene de la alteración del clima que está causando la acumulación intensiva de gases de efecto invernadero inyectados a la atmósfera por las actividades humanas durante décadas.

Los gases bombeados constantemente —como el CO₂ que sale de las fábricas, centrales térmicas, tubos de escape y aviones o el metano de la ganadería y la extracción de petróleo y gas— atrapan la radiación del sol. Esa radiación no puede escapar al espacio como debería y se queda en el planeta. Calienta el aire y calienta el mar. Sube la temperatura global que se traduce en termómetros implacables en verano y en océanos ultracálidos.

“Una de las claves de episodios de lluvias torrenciales es la temperatura del agua del mar”, explican los meteorólogos de la Aemet. “Un mar cálido provoca mayor inestabilidad por el contraste de temperatura entre el aire frío de las capas altas de la atmósfera y el templado y húmedo situado sobre la superficie del mar”. Además, ese mar aporta más humedad a la atmósfera al evaporarse. Luego, cuando llega la inestabilidad atmosférica, las tormentas tienen más energía que desatar sobre los territorios. “Son más intensas y, por lo tanto, con mayor adversidad”, explican en la Aemet.

El mar Balear lleva meses 'cociendo'

De la explicación teórica resulta ahora sencillo pasar al ejemplo práctico. El mar Balear, el que rodea el archipiélago, pero también baña la costa levantina, lleva meses cociendo. A finales de junio la temperatura media del Mediterráneo alcanzó valores sin precedentes: más de 26 °C, unos 2,6 °C más allá de lo esperable para esa época del año, según la Aemet. Solo era el principio.

El 5 de agosto, ese mar batió su récord absoluto. La boya de Sa Dragonera en Mallorca marcó 33,02 °C —el anterior récord solo databa de 2024 con 31,87 °C—. A finales de septiembre, el mar Balear había tenido una temperatura superior a la normal en 270 de los 271 días analizados hasta ese momento.

Si se mira la evolución de las mediciones del Sistema de Observación Costero de las Illes Balears (SOCIB) se ve que el mar Balear lleva desde mediados de mayo pasado en situación de ola de calor marina. Actualmente, sigue en esa circunstancia. Esto indica una temperatura excepcionalmente alta y persistente.

De hecho, entre enero y septiembre, el Mediterráneo occidental ha registrado 158 días de ola de calor marina, con una intensidad máxima de casi 6 °C por encima de los valores históricos, resume la evaluación estacional del SOCIB que ya advertía: “Las aguas anormalmente cálidas pueden aportar más calor y humedad a la atmósfera y favorecer la intensificación de fenómenos meteorológicos extremos”.

El epicentro de la dana se desplaza el martes hacia el norte, a Catalunya donde ya soportaron otro episodio de lluvias torrenciales al comenzar octubre cebado por la temperatura disparada del mar. Fallecieron otras tres personas.

Etiquetas
stats