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Decenas de personas se congregan por el cáncer de mama: “No son números, eran nuestras hijas, amigas, hermanas...”

Imagen de la concentración frente al Ministerio de Sanidad

Gemma Barra

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“Si estáis aquí es porque, de alguna forma, el Cáncer de mama ha llegado a vuestras vidas”, comenzaba a relatar una de las convocantes de la concentración por el Día Internacional del Cáncer de mama. Decenas de personas la han acompañado bajo el lema “El Cáncer de mama no es rosa, ninguno lo es”, frente al Ministerio de Sanidad para relatar sus vivencias y exigir “investigación y financiación”.

Tras esa frase, la mujer ha dejado el altavoz abierto para que, quien quisiera, pronunciara unas palabras. Justo en ese momento, se ha acercado otra mujer, ha posado una cesta con unas flores y ha explicado el motivo: “Las siemprevivas –nombre que reciben las flores– se han convertido en un símbolo de compañeras, amigas y hermanas, que se ha llevado esta maldita enfermedad”. También ha relatado de quien fue la idea: “Surge a raíz de una mujer, de Bilbao, que le dijo a sus allegados que las llevaran siempre cuando ella faltara”.

Justo al instante de finalizar la intervención, varias de personas se han acercado a coger un pequeño matojo. Mientras, se han ido animando a relatar sus experiencias en el megáfono. La primera de ellas ha reclamado “más investigación y tratamientos”, a su vez, una mujer le ha dado flores a la que tenía al lado y le pronuncia: “Gracias por venir”.

Después de la primera, ha proseguido Jesús Maraño, un paciente de cáncer mama: “Somos muy pocos. Cuando se nos diagnostica el pronóstico es tardío y bastante malo”. Entre sus proclamas ha destacado que se les tenga en mayor consideración.

Entre los testimonios, han intervenido padres e hijos. Los segundos han agradecido el cuidado de los primeros: “Si no hubiera sido por los que nos habéis cuidado, no estaríamos aquí, gracias”. Y los progenitores presentes han relatado las pérdidas de sus hijas. José Miguel ha contado que su hija Carlota falleció por esta misma causa y su mujer ha leído uno de los escritos de la joven de 28 años, dónde explicaba que no era una “paciente corriente” de cáncer y visibilizaba su enfado.

“Ojalá haber encontrado este espacio entonces, esto es por ella y por las que vendrán”, finalizaba el padre de Carlota. Como ellos, varias personas que han intervenido para contar experiencias de seres queridos, porque así lo habían pedido. La amiga de Ainara lo contaba: “Vengo en su representación, nos pidió que virilizáramos esto en los lugares públicos. Por eso estoy aquí, por ella”. Otra madre ha acudido en nombre de su hija y se ha dirigido a los otros progenitores: “El proceso de diagnóstico ha sido muy parecido al vuestro. Espero que mi hija tenga más suerte”.

Imagen de la concentración por el cáncer de mama frente al Ministerio de Sanidad.

Rodeadas de pancartas que visibilizaban la causa y con lemas como: “Más prevención, menos muertos”, “Menos lazos, más investigación”, “¿Cuánto de tu compra va para investigación?” o “Ningún cáncer es cuqui”, varias mujeres han relatado sus propias vivencias.

“Soy superviviente de cáncer de mama, ahora le ha tocado a mi hija”, ha comentado una. “Mi bulto no se notaba, por favor pedid una mamografía siempre”, ha aconsejado otra, “Hay que hacer ecos y resonancias. No os fieis de no tener familiares que han tenido, yo fui la primera”, ha añadido otra interlocutora. “A mí en una quimio me dejaron sin sensibilidad”, justificaba una mujer antes de comenzar su relato.

Cada una compartía su experiencia, mientras el resto se emocionaba con las historias. Al finalizar la concentración, una hora después de su comienzo, una joven ha resumido el sentir: “Bendita red, gracias por estar, por sostenernos. Somos la mejor terapia”. Las intervenciones se iban sucediendo, mientras a muchos de los presentes se les caían las lágrimas y se les escapaban gestos de cariño al prójimo. Así, una tras otra, hasta que ha llegado el momento del manifiesto.

6.389 fallecidas por Cáncer de mama en 2025

Las mujeres, que se han congregado en distintos puntos del país por cuarto año consecutivo, han leído un manifiesto en el que han realizado una exposición de datos –el primero de ellos la cifra de fallecidas en 2025 por esta enfermedad en España, 6.389–, han exigido “más investigación y financiación” y han mostrado su oposición al relato de la “guerrera” y al pinkwashing.

La lectura del manifiesto ha comenzado con una exposición de datos para contextualizar la problemática a la que tildan de “crisis de salud pública”. Frente a la sede del Ministerio de Sanidad, las convocantes han señalado que los fallecimientos a causa de esta enfermedad han incrementado un 2,7% respecto a las cifras anuales anteriores y han realizado una aproximación de diagnósticos para 2026: 38.318 casos más.

Las convocantes han reclamado “un sistema público de investigación”, así como una “industria farmacéutica pública” y han subrayado que estas prioricen al cáncer de mamá metastásico, puesto que es “responsable de la mayoría de muertes por esta enfermedad”: “En 2025 se llevó una vida cada 77 minutos en el Estado español”. Han hecho hincapié en que este reciba una financiación específica, acceso inmediato y equitativo de los medicamentos, mientras continuaban cifrando la gravedad de los casos: “La esperanza de vida tras el diagnóstico de metástasis es de apenas 4 o 5 años”.

En relación con el acceso a los fármacos, denuncian su tardanza: “En España pasan de media 627 días desde que un medicamento oncológico es autorizado en Europa hasta que está disponible para las pacientes de salud pública, frente a 258 en Alemania”, han comparado para después ilustrarlo: “Para una mujer con metástasis, un año y medio de espera puede ser la diferencia entre llegar o no a un tratamiento”.

Rechazo al relato de “guerrera” y al pinkwashing

Las mujeres han mostrado su rechazo ante el uso de la enfermedad como “herramienta publicitaria que trivializa nuestro dolor”. Consideran que esta estrategia “reduce una enfermedad devastadora un gesto superficial de marketing” y han reclamado transparencia en las recaudaciones que se realicen en nombre de esta causa, así como incluir la presencia de las pacientes: “Pedimos que tengamos voz en cada acción que se haga en nombre de nuestra enfermedad y que quien se aprovecha de ella asuma las consecuencias”. Otra mujer, enfadada ante esta mercantilización, ha añadido en una de las intervenciones: “Por supuesto que no es rosa, es una puta mierda”.

Además de incidir en que el cáncer “no es un lazo, un color, un concierto solidario, o una carrera rosa”, han denunciado que sean tratadas como “una historia de superación personal”. Han explicado que el cáncer “no es una prueba que ganan las más fuertes, las más valientes o las más positivas, y quien muere no ha perdido ninguna batalla”, en base a esto han sentenciado: “No queremos que se nos llame guerreras. Basta de pinkwashing”.

Historia colectiva, pero cada una es “única”

Las manifestantes han señalado que sus vivencias son “una historia colectiva” y, ante la cifra “demoledora” de muertes, han matizado: “Las cifras nos enseñan claramente que estamos ante un problema de salud pública. Pero lo más demoledor es despedir a nuestras compañeras”. Tras nombrar a algunas de ellas, han incidido: “No son números, eran nuestras amigas, hermanas, parejas, hijas...”. Casi finalizando la lectura del manifiesto, han reconocido que se han presenciado “por todas las que no pueden estar hoy en la calle”.

“Somos muchas, pero cada es una única”, han relatado, haciendo alusión a que cada mujer tiene distintas circunstancias y no todas responden de igual manera a los tratamientos. Por ello, han exigido “información clara, alternativas” y que se medie con “empatía y tiempo”: “Pedimos que quien nos habla de diagnóstico, tratamiento o cirugía nos mire a los ojos. Si hay que llorar, se llora; pero una mirada digna ayuda más que una caja de pañuelos puesta a la vista”.

Las desigualdades también han sido tema de conversación, puesto que las listas de espera obligan a las mujeres, que pueden, a pagar pruebas privadas para obtener un diagnóstico precoz o acceder a terapias innovadoras: “El acceso a diagnósticos, tratamientos o cuidados no puede depender del código postal ni de la capacidad económica”. Coincidiendo con el aniversario anual de la crisis de los cribados de Andalucía, han subrayado la importancia de los cribados “tempranos y gratuitos”.

También se han referido al ámbito laboral como motivo de desigualdad y exigen “protección real durante y después del tratamiento”: Los tribunales médicos siguen dando altas laborales a pacientes en pleno tratamiento. Reclamamos una reforma laboral y administrativa que contemple la realidad del cáncer como enfermedad de largo recorrido“.

El post cáncer no es “un añito malo”

El cáncer de mama no termina cuando finalizan los tratamientos que solemos asociar como comunes —quimioterapia, radioterapia o sesiones de cirugía—, para muchas mujeres comienza otra etapa compleja en la que conviven con secuelas físicas y emocionales. Entre los síntomas han destacado: “La fatiga crónica, el insomnio, dolor articular, los problemas cardíacos, la niebla mental, etcétera”.

“Sobrevivir al cáncer no significa volver a la vida de antes”, han insistido, por ello han exigido la implicación de diversas unidades sociosanitarias, desde la fisioterapia y nutrición, hasta la atención ginecológica especializada, pasando por la salud mental.

La prohibición de las sustancias tóxicas y cancerígenas

Según han pronunciado, la prevención no puede relegarse a recomendaciones individuales como “llevar una vida sana o tocarse el pecho”. Consideran que la cautela no puede sostenerse en elecciones privadas y “prevenir el cáncer de mama es un deber público”.

Por ello, se han referido a las políticas públicas y a la que consideran la raíz del problema: “No podemos elegir el aire que respiramos ni evitar los tóxicos que contienen los productos. Exigimos políticas valientes como prohibir los contaminantes y químicos que nos enferman”.

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