Un golpe en una “pachanga” que destapó una enfermedad: “Ahí empezó la batalla”

Yeray Díaz

24 de septiembre de 2026 18:36 h

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Esta jueves se ha presentado el estudio de la Fundación Pequeño Deseo y la Universidad Pontificia de Salamanca Cuánto perdura un deseo, en el salón de actos del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. El análsis afirma que el efecto del sueño cumplido para niños y niñas con enfermedades crónicas o graves se prolonga a lo largo de los años, generando un impacto positivo en su bienestar emocional. 

Uno de los invitados entre los conferenciantes ha sido un niño que, ahora convertido en un adulto, ha podido contar cómo vivió ese sueño cumplido gracias a la Fundación cuando se enfrentaba a una enfermedad complicada. 

Este es el caso de Alberto Cisneros, un joven periodista y escritor soriano de 29 años. Cuando tenía 11 años, su vida sufrió un giro inesperado mientras echaba “una pachanga con sus compañeros”. En ese espacio de ocio y deporte que uno de sus profesores les ofreció para celebrar el último día de curso, Alberto sufrió un golpe severo en su pierna izquierda que le causó mucho dolor y, ahí, “empezó la batalla”.

Cuando fue trasladado al hospital para realizarle pruebas para descartar posibles lesiones, los médicos descubrieron que Alberto tenía un tumor en el hueso de la tibia de su pierna izquierda. Esto le supuso trasladarse a varios hospitales en el mismo día que sufrió la lesión en Soria y, más tarde, fue derivado a Madrid para continuar con las pruebas médicas.

“Han hecho todo esto por mí”

Ahí es donde aparece un “sueño tangible”, una ilusión convertida en realidad. La profesión que persiguió ese “niño inquieto, divertido y futbolero” mientras luchaba contra la enfermedad era la de ser periodista deportivo. Con 14 años apareció Fundación Pequeño Deseo para acercarle hacia su periodista deportivo referente, Manolo Lama. Alberto cumplió su sueño: “Han hecho todo esto por mí”. Cisneros vivió un día como un periodista más junto al equipo de la redacción de deportes Cuatro —programa de Mediaset— donde realizó trabajos como profesional de la comunicación siendo aún un niño, pero al lado de su periodista referente.

Hoy, 14 años después, Alberto Cisneros mira hacia atrás para narrar la historia del tumor que superó y una experiencia única. Cisneros llegó a compartir informativos y noticias con Manolo Lama en la Cadena Cope, pero esta vez como periodista: “Creí que era imposible. Cuando era niño pensé, cuando me dejen libre, volveré”, expresa sumergido en el recuerdo.

Javier Urra, doctor en Psicología y patrono de la Fundación Pequeño Deseo puntualiza que los niños “quieren vivir, sentir y tener experiencias. El 100% de las personas que han cumplido ese sueño guardan ese vívido pequeño deseo”. ¿Qué es lo que aporta este estudio? Urra señala que “sorpresa, porque una vida sin sorpresa es impagable, la gratitud y dar gracias a la vida. De los 8.000 pequeños deseos cumplidos, muy poca gente ha dicho que no. Si tienes la oportunidad de ayudar, ayudad”, sostiene el psicólogo.

El estudio también se ha presentado de la mano de Timanfaya Hernández, decana del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. Hernández destaca que, entre los objetivos del Colegio es prioritario “estar cerca de niños y niñas a los que la vida les ha puesto en situaciones muy difíciles que conviven con tratamientos, con listas de espera, lejos de su colegio y de su vida cotidiana. Ahí tenemos mucho que ver con la Fundación Pequeño Deseo”. 

Un impulso emocional para los niños y niñas enfermos

Timanfaya subraya que los menores recordarán ese deseo cumplido: “El niño lo que va a saber es que un día alguien se acercó para preguntarle lo que quería y sucedió. Cuidar significa proteger lo que todavía nos hace sonreír”. De igual modo, Hernández asegura que “la psicología trabaja con lo que permanece pero sabemos que las experiencias positivas también lo hacen”.

Todos los sueños que se materializan para aquellos niños y niñas surten efectos positivos en su salud mental. Pequeño Deseo ha impulsado estudios científicos en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid que demuestran que cumplir un deseo aumenta las emociones positivas y disminuye las negativas, lo que favorece el bienestar emocional, refuerza la esperanza y el espíritu de lucha.

De hecho, se ha comprobado que los beneficios que esto causa en la psicología de los niños y niñas afectados perdura “durante nueve meses”. Así lo confirma Urra. 

Cristina Cuadrado, la directora de la Fundación Pequeños Deseos resalta que, para que todo esto funcione “lo importante es tener un buen equipo que está a día a día con este trabajo”. De igual manera, comenta cómo fue el deseo 8.000 de la Fundación. La protagonista fue Ely, una niña de seis años que padece un tumor cerebral: su sueño cumplido fue visitar el Palacio de los Duques de Pastrana donde la recibió el Alcalde de Madrid. Además, Ely “paseó como una princesa en un carruaje por las calles de Madrid”, comparte Cuadrado. 

Algo muy importante en este deseo fue “la mirada iluminada” de sus padres, que relatan que llevaba tiempo sin querer comer y recuperó el apetito.

“El mejor instrumento clínico” para la salud mental

Javier Urra hace una crítica a la ayuda psicológica sin el contacto físico, de tú a tú: “Qué engaño lo de los libros de autoayuda, hace falta un humano”.“El mejor instrumento clínico que existe es una silla, para sentarte con el humano y agarrarle la mano. Una mano amiga transmite confianza en la humanidad. No separéis la razón y la emoción.”