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Productos químicos en los pasillos, falta de formación y planes sin actualizar: los agujeros del CSIC en riesgos laborales

La Inspección de Trabajo pide al CSIC "modificaciones sustanciales" en la prevención de riesgos laborales.

Daniel Sánchez Caballero

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Una inspección de Trabajo realizada en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el mayor organismo público de investigación en España, ha revelado múltiples fallos en la prevención de riesgos laborales en el organismo, un gigante que da trabajo a unos 15.000 empleados que manejan sustancias peligrosas como agentes químicos o biológicos. “Es necesario [...] realizar modificaciones sustanciales en la gestión de la actividad preventiva para lograr que el CSIC disponga de un sistema con un grado de eficacia tal que le permita prevenir, identificar, evaluar, corregir y controlar los riesgos laborales en todas las fases de su actividad”, pide la Inspección tras analizar la labor que se realiza en varios institutos del Consejo.

El informe –57 páginas firmadas el 3 de mayo de 2023 que ha podido consultar este diario– da cuenta de fallos de mayor o menor calibre en el sistema de prevención de riesgos laborales en prácticamente todas las áreas analizadas: evaluación de riesgos, planificación de la actividad preventiva, agentes químicos, almacenamiento de productos químicos, exposición al ruido, factores psicosociales, equipos de trabajo, agentes biológicos, trabajos de campo, coordinación interempresarial, actuaciones frente a emergencias y vigilancia de la salud. También habla de planes de evaluación de riesgos que deberían haber sido actualizados “hace años”, según exige el Real Decreto 39/1997, que no incluyen todos los departamentos y grupos de investigación o que omiten “riesgos relevantes”.

El CSIC respondió al requerimiento de la Seguridad Social de realizar “modificaciones sustanciales” con una carta firmada por Beatriz Esteban Añover, secretaria general adjunta de Recursos Humanos, en la que relata las diferentes actuaciones que se están llevando a cabo en el Consejo, admite la “carencia de recursos humanos especializados” y señala la “necesidad inicial de incrementar al menos 48 efectivos más a los actuales, para poder abordar la magnitud de las actividades técnicas que hay que acometer”.

Fuentes del CSIC explican que el Consejo “está haciendo una revisión de su sistema de gestión de la prevención para mejorarla. Esta mejoría de la gestión requiere un incremento del número de técnicos de prevención, que se obtendría a través de las sucesivas ofertas de empleo público”, aunque no detallan plazos. Añaden las fuentes que “cualquier contratación necesaria para cubrir necesidades que no se pueden atender con recursos propios se hace cuando resulta necesario” y recuerdan que “en este momento se está celebrando un curso de capacitación de nivel intermedio para 60 técnicos, incluyendo delegados de prevención, al objeto de mejorar la formación que ejerce funciones preventivas en sus institutos de investigación, contribuyendo a la permeabilización de esta materia en toda su estructura”.

CCOO sostiene, a tenor de las cuentas que realiza el propio CSIC y teniendo en cuenta que actualmente hay 25 técnicos en plantilla, que “llevado a la práctica, el Consejo está más cerca de no tener un servicio de prevención que de tener uno aceptable, no digo óptimo siquiera”, valora David Sánchez, delegado de Prevención de Riesgos en el Consejo. El sindicato afea al CSIC que haya optado por externalizar los servicios de prevención y denuncia que el deterioro ha llegado al punto de que hay un solo médico en plantilla para los 15.000 empleados del organismo. Fuentes del organismo replican que “el CSIC cuenta con siete servicios propios de prevención de riesgos laborales dotados con personal propio de plantilla” .

“Esto no es un ministerio con oficinas”, advierte Sánchez. “Aquí se trabaja con lo más peligroso. Hay laboratorios nivel P4 de máxima seguridad y riesgo. Se trabaja con ébola o cualquier organismo peligroso”, contextualiza. El tirón de orejas de la Inspección también incluye el trabajo de campo, añade su compañero Fernando Agua. “La variedad de riesgos es enorme. Hacemos desde campañas arqueológicas en Egipto a trabajos en alta montaña, en la Antártida, selvas tropicales... Se trabaja con todo tipo de partículas, nanopartículas (materiales nuevos cuyos efectos en la salud humana no se conocen bien), sustancias cancerígenas, riesgos biológicos...”.

Sin relación de agentes químicos

El informe de la Inspección de Trabajo analiza el estado de la inspección de riesgos laborales área por área, y concluye: “El CSIC tiene implantado un sistema de prevención que necesita ser revisado y actualizado para solventar las observaciones esenciales reflejadas en este informe que pueden dar lugar a incumplimientos de la normativa”, por lo que pide a la dirección “modificaciones sustanciales” en su sistema de prevención de riesgos.

El apartado de evaluación de riesgos relacionados con los agentes químicos que se utilizan en los institutos, centros y unidades (ICU) del CSIC es el más extenso. En él se señala que los ICU “generalmente no disponen de listados actualizados del conjunto de agentes químicos peligrosos que se utilizan en los laboratorios” y que muchos de ellos “no disponen de documentos de evaluación de riesgos específicos de exposición a agentes químicos”, lo que impide elaborar (o al menos la Inspección no lo ha podido constatar) “las correspondientes planificaciones con propuestas de medidas preventivas o de protección”.

También explica el informe que los investigadores principales o los responsables de las unidades son los encargados de controlar las medidas preventivas, pero que “carecen de la formación suficiente” que establece la normativa en esta materia y que “en general, las únicas medidas adoptadas en la manipulación de productos químicos peligrosos” es el uso de equipos de protección individual y la monitorización del trabajo de los nuevos trabajadores por parte de investigadores con más experiencia. “El conjunto de medidas aplicadas (...) no cumplen con los requisitos establecidos” en los Reales Decretos 374/2001 y 665/1997, asegura la Inspección.

La Inspección señala además que los centros “generalmente” no tienen listados actualizados de los agentes químicos peligrosos que manejan, a veces no se controlan las cantidades existentes ni “la peligrosidad de los productos”, no disponen de espacios adecuados para su almacenamiento, de manera que están en armarios en los pasillos o que no “siempre se tienen en cuenta los criterios de incompatibilidad entre productos”.

De los agentes biológicos al trabajo de campo

El informe también evalúa con diferentes resultados otros apartados, como la gestión de los agentes biológicos que se utilizan en el Consejo, la exposición al ruido, factores psicosociales, equipos de trabajo o el trabajo de campo.

El epígrafe referente a los agentes biológicos utilizados en el CSIC sale mejor parado. “Los laboratorios en los que se trabaja con Organismos Modificados Genéticamente (OMG) cuentan generalmente con unas adecuadas medidas de prevención y protección, en relación con la seguridad de sus instalaciones, los procedimientos de trabajo implantados y la formación del personal”, concluye la Inspección.

La Inspección también aborda el trabajo de campo, una de las especificidades del CSIC. El centro investiga en entornos tan diversos como la alta montaña, los polos, selva tropical o el desierto, unas actividades con especial peligrosidad. El informe describe que esta función la realizan los investigadores principales, y los principales reproches pasan porque “generalmente no existen registros de ejecución de las medidas preventivas propuestas en la planificación” y porque “no siempre se encuentran las instrucciones de trabajo específica y los planes de contingencia, a pesar de ser documentos expresamente solicitados”, para concluir que “es necesario asegurar que estos investigadores principales tienen el nivel de formación en prevención de riesgos laborales adecuado a la peligrosidad de las actividades para las que se elaboran estas instrucciones”.

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