Argentina, ante una nueva ola de COVID-19 con hospitales desbordados, escasez de vacunas y protestas por el cierre de las aulas
El anuncio, el miércoles pasado, por parte del presidente Alberto Fernández de un toque de queda nocturno, la suspensión de actividades sociales, culturales, deportivas y educativas durante 15 días y los controles policiales han generado la reacción ruidosa de algunos sectores de la población.
Quienes más se hacen notar son los padres de niños y adolescentes que pasaron todo un año sin clases presenciales. Pero aún aquellos que no salen a protestar prevén que, si el confinamiento se prolonga, su situación económica empeorará y que el lento ritmo de vacunación hará que muchos argentinos pasen el invierno sin ser inmunizados.
Desde que comenzó la pandemia, en Argentina se han registrado más de 59.000 fallecidos en todo el país. De ese total, más de la mitad corresponden a la provincia de Buenos Aires. Sólo en la ciudad, la cifra oficial de muertes por coronavirus roza las 8.000 personas.
La llegada de la segunda ola de contagios, que comenzó a principios de abril, ha encontrado al sistema sanitario trabajando al límite de sus posibilidades, ya que en los últimos meses habían comenzado a atenderse en hospitales, clínicas y otros centros públicos y privados otras patologías que habían sido relegadas por la pandemia.
Por Alejandra Conti.