Qué nos dicen los ensayos con humanos sobre los tratamientos prometedores contra la COVID que han copado titulares
El año 2020 finalizaba con un hito científico histórico. En menos de un año desde que la epidemia de SARS-CoV-2 comenzara a amenazar al mundo, ya había vacunas de eficacia demostrada administrándose a ciudadanos de múltiples países. El triunfalismo se desató entre algunas personas, que ya veían el punto final de la pandemia. Sin embargo, el optimismo inicial ha ido dejando paso, poco a poco, a unas expectativas más realistas con el transcurrir de las semanas. Una vacuna solo puede ser efectiva cuando se administra, pero producirla y distribuirla a miles de millones de personas es un proceso irremediablemente lento y con obstáculos en el camino.
Escribe Esther Samper.