La utilidad de los enjuagues contra el coronavirus: de los bulos de la primera ola a estudios científicos poco concluyentes

Colutorio para enjuague bucal.

Prácticamente desde el inicio de la pandemia empezaron a circular bulos sobre la eficacia de enjuagues con diferentes tipos de soluciones (agua con sal, agua caliente, vinagre, colutorios nasales y bucales, alcohol...) para prevenir el contagio de coronavirus o curar la COVID-19. En aquel entonces no existía ninguna prueba de que aplicar estos remedios tuviera algún efecto beneficioso como medida preventiva frente al virus SARS-CoV-2. Sin embargo, este hecho no supuso ningún obstáculo para que estos bulos se difundieran ampliamente a través de las redes sociales a lo largo de los meses. En las últimas semanas, los enjuagues y su papel en la COVID-19 han vuelto a los focos mediáticos tras la publicación de un estudio científico sobre ellos en la revista Journal of Medical Virology.

El artículo científico, titulado Disminuyendo la transmisión y la difusión de coronavirus humanos, ha sido malinterpretado por varios medios de comunicación y por numerosos usuarios de las redes sociales que han concluido que esta investigación demuestra la eficacia de diferentes colutorios nasales y bucales para destruir al nuevo coronavirus en humanos y evitar así posibles contagios. Incluso algunas farmacias están vendiendo soluciones bucales o nasales como productos que protegen frente al coronavirus, incurriendo así en publicidad engañosa.

En realidad, las conclusiones que arroja este estudio son mucho más modestas y no se puede deducir de sus resultados que, efectivamente, los enjuagues con estas sustancias sean otra opción más para limitar los estragos de la pandemia. Estas son las claves para entender lo que sabemos hasta ahora sobre los colutorios y el coronavirus.

Las condiciones del estudio, in vitro, no garantizan que el mismo efecto pueda ocurrir en el ser humano

Utilizar el virus SARS-CoV-2 para experimentos no solo es más caro que con otros virus convencionales empleados en el laboratorio, sino que requiere un nivel 3 de bioseguridad (el nivel máximo es 4). Pocos laboratorios en el mundo cumplen las condiciones para ello. En el caso de los investigadores estadounidenses que realizaron este estudio, usaron como sustituto un virus con similares características: el coronavirus humano 229E (HCoV-229E), que provoca resfriados comunes. 

En placas de laboratorio, se utilizaron células HuH-7 en suspensión, que proceden de un carcinoma de hígado. Para simular, hasta cierto punto, las condiciones de la boca y la nasofaringe, los investigadores añadieron un 5% de una proteína llamada albúmina de suero bovino e infectaron estas células con el virus HCoV-229E. Posteriormente, aplicaron diferentes productos como champú para bebés, solución salina para lavado nasal y diferentes colutorios orales de uso común con agua oxigenada, betadine o con múltiples componentes (como varios productos de Listerine) durante 30 segundos, un minuto o dos minutos. Tras este paso, analizaban la cantidad de virus infecciosos que quedaban en comparación con la cantidad inicial. En general, observaron inactivación muy significativa de este coronavirus humano tras la exposición a diferentes colutorios durante solo 30 segundos.

Este estudio posee numerosas limitaciones, como los propios autores reconocen, a la hora de reflejar lo que podría ocurrir en la boca y nariz humana cuando se utilizan colutorios nasales o bucales. El ambiente celular de estas zonas es muy diferente con presencia de saliva, mucosidad y bacterias que pueden interferir con el efecto de dichos productos. Además, las células de la mucosa oral y nasal son totalmente distintas a una solución de células cancerosas. Este estudio es un acercamiento preliminar que sugiere cierto efecto de estos productos para desactivar coronavirus, pero no sabemos si esto efectivamente ocurre en la boca o nariz humana. Es extremadamente frecuente que los efectos de un determinado compuesto que se encuentran in vitro después no se produzcan finalmente en el ser humano porque las condiciones son diferentes y porque existen muchos más factores que influyen y que no aparecen en la simplicidad de una placa de laboratorio con células.

Aunque inactiven el virus, no sabemos si tendría alguna relevancia médica

Más allá de si, efectivamente, los colutorios tienen la capacidad para desactivar coronavirus en la boca y la nariz, existen muchos factores que son decisivos en que este efecto tenga o no algún beneficio. Para empezar, no sabemos cuánto tiempo dura. Si desactivas cierto porcentaje de coronavirus en un instante en una persona ya infectada, pero a las pocas horas vuelven a liberarse muchos virus (procedentes de las células infectadas) en la boca y la nariz, puede que su efecto no sea significativo para limitar contagios en la población general. Puede que, en situaciones concretas, como en la consulta del dentista, recurrir a un colutorio pueda ser de utilidad aún con un efecto transitorio, sobre todo, porque no se puede garantizar la distancia de seguridad ni el uso de mascarilla en este ámbito.

Aunque los colutorios son productos seguros, generalmente no se recomienda su uso más allá de una o dos veces al día. Además, estas soluciones no tienen ningún efecto allá donde no llegan, sobre los coronavirus presentes en bronquios y pulmones, y no hay que olvidar que estos productos no tienen efecto sobre los coronavirus ya presentes en el interior de las células humanas.

Por otra parte, las personas sanas que tomasen colutorios como preventivos podrían enfrentarse al mismo problema: si el efecto para desactivar el coronavirus se limita al tiempo del enjuague, no sería factible usar este productos de forma constante a lo largo del día. También hay que considerar que se pueden producir contagios por inhalar coronavirus que llegan hasta regiones del cuerpo donde los colutorios no llegan (bronquios, pulmones...). 

Múltiples ensayos clínicos, pero todavía no podemos concluir sus efectos

La mejor forma para valorar si, efectivamente, enjuagarse la boca y la nariz con ciertos productos podría ayudar en la pandemia de COVID-19 es a través de la realización de estudios clínicos. Hay varios estudios en marcha en esta línea y algunos que ya se han completado. Sin embargo, todavía no disponemos de los resultados publicados para valorar su eficacia o la información que ha salido publicada hasta ahora no permite arrojar conclusiones.

Aunque existen indicios para pensar que los enjuagues nasales o bucales podrían tener algún efecto contra el coronavirus en humanos, todavía no contamos con datos como para asegurarlo y, mucho menos, si este efecto podría tener relevancia clínica o epidemiológica. Esta es la razón por la que ninguna institución sanitaria, como la OMS o el CDC recomiendan, por el momento, productos de enjuague nasal o bucal para prevenir o curar la COVID-19.

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