Entrevista
Vicens Lozano: “La extrema derecha política y eclesial hará la vida imposible a este Papa como lo hizo con Francisco”
La elección del Papa “se consiguió gracias a un pequeño núcleo que trabajó insistentemente para buscar una figura que salvara el legado del Papa Francisco, y esto se consiguió con Prevost. Un nombre que no estaba en absoluto previsto, pero que será un personaje clave para este siglo XXI, como líder ético y moral. El Papa necesario para este momento”. Vicens Lozano fue uno de los pocos periodistas (junto a elDiario.es) que adelantó las opciones que tenía Robert Francis Prevost en el cónclave que hoy, hace justo un año, acabó eligiéndole Papa.
Doce meses después, Lozano publica León XIV, sombras bajo la cúpula (Roca Editorial), un relato apasionado y apasionante, en forma de thriller, sobre las claves del cónclave y los retos de presente y de futuro de León XIV, al que Lozano define, con acierto, como “un maestro de ajedrez”.
En el libro narra las tensiones del cónclave entre reformistas y conservadores. Un año después, todos hablan de Prevost y de un cónclave fácil, pero no fue exactamente así.
El cónclave fue una guerra soterrada. Existió una guerra sucia, que ya se había iniciado durante el pontificado de Francisco, puesta en marcha por parte del sector más ultraconservador de la Iglesia. La movilización del sector reformista sólo se produjo meses antes, al darse cuenta de que la posibilidad de volver a los pontificados conservadores de Benedicto XVI y Juan Pablo II era factible. Un movimiento en sintonía con los que existen en el mundo actual, y que intentan socavar la democracia. Y en esta guerra, el Vaticano es sumamente importante a nivel geopolítico.
¿La elección del Papa como caballo de Troya para la guerra cultural?
Efectivamente. El Vaticano es un microcosmos de la guerra cultural que se está produciendo a nivel global. Forma parte de este mundo desde un punto de vista político, no solo religioso, en un mundo que está marcado por la incertidumbre, donde se abandona el diálogo y el derecho internacional y se impulsa el chantaje, las amenazas sobre la diplomacia, y la ley del más fuerte.
"El gran proyecto oculto de Prevost es el gobierno colegiado de la Iglesia
Prevost, ¿fue la primera opción?
No, no fue la primera opción. Había unos candidatos bastante claros por parte del sector conservador y por parte también del sector reformista. Prevost fue el ‘tapado’ que surgió, si no en el último momento sí durante el precónclave.
¿Por qué?
Se buscaba una figura de cierto consenso entre las dos almas de la Iglesia, la conservadora y la reformista. Eso se consiguió gracias a un pequeño núcleo que trabajó insistentemente para buscar una figura que salvara el legado del Papa Francisco, y esto se consiguió con Prevost. Un nombre que no estaba en absoluto previsto, pero que será un personaje clave para este siglo XXI, como líder ético y moral. El Papa necesario para este momento.
Es cierto que existía un temor fundado hacia una posible reversión al pasado, que pudieran llegar figuras como Parolin, o Ërdo, para dinamitar las reformas de Francisco
Sí, realmente existía ese temor, y esa posibilidad. No olvidemos que el cónclave reunía por primera vez a cardenales que venían de la periferia, no hablaban inglés ni italiano, que eran carne de manipulación y desconocían totalmente el poder de la Curia. Todos hablaban del cardenal Parolin, a quien la prensa italiana dibujaba como continuista, pero que engañó absolutamente a todos. De ahí parte mi investigación para explicar las maniobras para captar el voto, y cómo el pequeño núcleo progresista fue convenciendo a los cardenales menos radicales del sector moderado para que apostasen por Prevost.
Hay quien dice que se eligió un Papa anti-Trump, y yo creo que no es así, pero no es menos cierto que este Papa condena de manera muy clara las políticas migratorias en Estados Unidos, el asalto a la soberanía en Venezuela, el genocidio contra los palestinos en Gaza, el tema de de Ucrania y Rusia o, ahora, la guerra en Irán. El Papa no viajará a EEUU durante la Administración Trump
¿Y cómo lo dibujaron? Porque da la sensación, un año después, de que Prevost es continuista del legado de Francisco, pero también un Papa que prima la unidad por encima de todo, con guiños constantes a los sectores más conservadores, desde la misa en latín hasta en temas de moral sexual.
Estamos ante un Papa tradicionalista en las formas, y muy reformista en el fondo. Un amante de la tradición, de la liturgia. En ese sentido, la misa en latín fue un elemento que pudo convencer a muchos cardenales, que habían hecho de este tema un arma arrojadiza contra Francisco. Prevost no dará misas en latín, pero las autorizará. Otro elemento clave para convencer a los moderados fue la economía: la Iglesia norteamericana había cerrado el grifo de las ayudas, y con Prevost se ha desbloqueado la cuestión de las finanzas vaticanas. Y, finalmente, estamos ante un personaje al que yo defino como un maestro del ajedrez. Compararlo con Francisco en carácter es odioso: León es muy discreto, le gusta escuchar, discernir y luego adoptar sus resoluciones teniéndolo muy claro. Es un estratega.
¿Cuáles son los grandes temas que habrá de afrontar en este pontificado?
En primer lugar, la unidad en la Iglesia, que no deja de ser una quimera: la Iglesia ha estado dividida siempre y continuará estándolo. Aquí, el sector más conservador está desconcertado: al verle salir con la muceta, hablando en latín, viviendo en el Palacio Apostólico, pensaron que era de los suyos, pero ahora todos se están dando cuenta de que este Papa está decidido a implementar muchas de las reformas que Francisco no pudo culminar. Especialmente, en el tema de la sinodalidad. En este sentido, el gran proyecto oculto de Prevost es el gobierno colegiado de la Iglesia, donde él ceda responsabilidades a un grupo de cardenales. Ya Francisco cambió el significado del pontificado, pero León es consciente de que sin tener en cuenta a las bases es difícil seguir adelante.
En el ámbito internacional tenemos al primer Papa norteamericano en la época del emperador Trump. Ya han saltado las primeras chispas, y tiene pinta de que su relación no será fácil.
Hay quien dice que se eligió un Papa anti-Trump, y yo creo que no es así, pero no es menos cierto que este Papa condena de manera muy clara las políticas migratorias en Estados Unidos, el asalto a la soberanía de Venezuela, el genocidio contra los palestinos en Gaza, el tema de Ucrania y Rusia o, ahora, la guerra en Irán. Era inevitable que saltaran chispas, y que sigan produciéndose en el futuro, aunque creo que van a mantener cierta distancia, no tienen intención de hacerse una foto juntos. Yo pienso que el Papa no viajará a EEUU durante la administración Trump.
Usted contó como nadie cómo funciona la maquinaria del Vaticano, el contrapoder en la sombra. Ese poder, ¿dejará trabajar a Prevost?
Yo creo que siendo un Papa ‘joven’ para lo que se estila en la gerontocracia vaticana (tiene 70 años) puede ver las cosas a largo plazo. Será un Papa lento en las reformas pero con un camino trazado. Aquí hay una cuestión clave: los cardenales derrotados en el cónclave, los mismos que habían insultado al Papa Francisco, que le habían tildado de hereje, de anticristo, de comunista… siguen teniendo un poder extraordinario, aliado con la extrema derecha internacional que controla los grandes medios de comunicación, las tecnologías, la inteligencia artificial… No olvidemos los dosieres que hicieron circular durante el cónclave. Va a haber una batalla muy dura en este sentido. La extrema derecha internacional y este sector más radical de cardenales de la iglesia seguirán haciendo la vida imposible a este Papa, como hicieron con el anterior.
¿Prevost es consciente de ello?
Sí, sin duda que lo es.
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