Barcelona recuperará las pérgolas abandonadas desde los Juegos Olímpicos con nuevas áreas de lectura junto al puerto
El Moll de la Fusta ha recuperado un plan que cambia por completo el tramo más apagado del Port Vell. El Port de Barcelona ha puesto en marcha una reforma de medio millón de euros para devolver actividad a las cinco pérgolas de madera que llevan más de 25 años casi vacías. La intervención empezará este verano con espacios de sombra y áreas al uso entre el monumento a Colón y la Barceloneta.
El proyecto entra ahora en una etapa decisiva porque el puerto quiere dejar atrás la imagen de un paseo usado solo para cruzar hacia la Barceloneta o la Via Laietana. Según El Periódico de Catalunya, la reforma reservará una sola pérgola para un bar y el resto quedará destinado a actividades abiertas al público. David Pino, director de Port Vell, explicó que buscan crear “un espacio en el que estar y en el que pasen cosas” para recuperar vida diaria junto al mar.
Las pérgolas recibirán nuevas cubiertas frente al mar
La gestión futura todavía no está cerrada, aunque el puerto ya trabaja con varias fórmulas para evitar que las nuevas instalaciones vuelvan a quedarse vacías. Una opción pasa por dejar parte de la actividad en manos de una entidad vecinal. También se estudia que el operador del futuro bar asuma tareas ligadas al mantenimiento del paseo y a la programación de algunas propuestas abiertas durante el año. El objetivo pasa por mantener movimiento estable sin repetir el modelo de ocio nocturno que acabó desapareciendo.
Las primeras obras se centrarán en reparar la madera dañada por el paso del tiempo y por la exposición continua al aire marino. Después llegará la colocación de cubiertas para generar zonas frescas en uno de los recorridos más transitados del frente marítimo. Pino explicó que el puerto intenta llegar al verano con parte de la actuación acabada porque el calor convierte ese tramo en una caminata difícil para miles de peatones. Para ello el nuevo sistema aprovechará las estructuras actuales sin alterar la imagen del paseo.
El nuevo modelo ciudadano tendrá referencias parecidas a las áreas públicas creadas en Glòries, aunque adaptadas al entorno marítimo. El puerto trabaja junto al Ayuntamiento de Barcelona para repartir actividades culturales y propuestas deportivas bajo las pérgolas rehabilitadas. La idea incluye espacios de lectura junto a zonas de descanso para familias y visitantes. También habrá áreas reservadas para partidas de mesa y préstamo gratuito de juegos, una fórmula que ya funciona en otros puntos de la ciudad con bastante presencia de público joven.
Otra parte importante de la reforma afectará al área infantil situada frente a la plaza del Duc de Medinaceli. Ese rincón ganará tamaño y contará con nuevos elementos pensados para estancias más largas junto al mar. El plan prevé que buena parte del conjunto esté lista antes de terminar 2026.
La Gamba seguirá mirando un muelle con vecinos
La transformación cambia otra vez el aspecto de un lugar muy ligado a la Barcelona olímpica. El paseo nació a finales de los años 80 como parte de la apertura de la ciudad al mar y llegó a reunir locales muy conocidos como Blau Marí o Gambrinus. La competencia del Maremagnum junto a las quejas vecinales acabó acelerando el cierre de los restaurantes apenas una década después.
La única pieza que ha seguido conectada con aquel periodo es La Gamba de Mariscal y Alfredo Arribas, instalada todavía sobre una de las antiguas pérgolas. El Ayuntamiento de Barcelona decidió conservar la escultura cuando desmontó los locales y volvió a colocarla en 2004 tras una restauración completa. Ahora el puerto quiere que ese símbolo deje de mirar un paseo vacío y vuelva a formar parte de una zona usada a diario por vecinos y visitantes junto al agua.
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