Cocodrilos, jirafas y osos gigantes: así era Granada hace 4,5 millones de años
Hace 4,5 millones de años, el paisaje de Granada era muy diferente al actual. En sus tierras habitaban cocodrilos, elefantes primitivos, jirafas, rinocerontes y enormes osos, junto a caballos que, a diferencia de los actuales, tenían tres dedos en sus extremidades. Esta sorprendente fauna ha quedado registrada en el yacimiento paleontológico de Baza 1, donde una nueva campaña de excavaciones ha permitido recuperar restos que ayudan a reconstruir cómo era el sur de Europa durante el Plioceno.
La décima campaña de trabajos, desarrollada entre el 21 de septiembre y el 11 de octubre, ha terminado con el hallazgo de 124 nuevos registros fósiles, según ha informado el Ayuntamiento de Baza. Con estas incorporaciones, el enclave alcanza un total de 3.375 registros, una cifra que refleja su importancia para conocer los animales que poblaron la península ibérica millones de años antes de la aparición de nuestra especie.
Entre los fósiles recuperados destacan restos de grandes mamíferos, como elefantes primitivos y mastodontes, además de pequeños cerdos y caballos prehistóricos. Sin embargo, uno de los descubrimientos más interesantes ha sido la identificación de restos de jirafas y una mandíbula de hiena muy completa, dos incorporaciones hasta ahora desconocidas en el registro del yacimiento.
Los investigadores han localizado varios fragmentos craneales y mandibulares correspondientes a jirafas, aunque todavía no han podido determinar su especie exacta. Lo mismo ocurre con la hiena, cuyos restos deberán limpiarse y prepararse antes de realizar un estudio detallado.
Un refugio tropical en el sur de Europa
La presencia de cocodrilos entre los fósiles de Baza 1 constituye una de las principales pistas sobre las condiciones ambientales de aquella época. Estos reptiles dependen de la temperatura exterior para regular su actividad, por lo que su existencia indica que la región disfrutaba de un clima considerablemente más cálido que el actual, con características tropicales o subtropicales.
Los científicos consideran que esta zona de Granada pudo funcionar como un refugio climático para animales adaptados a ambientes cálidos. Entre ellos se encontraban algunos de los últimos cocodrilos que habitaron Europa, cuyos antepasados estaban relacionados con faunas de origen africano.
El ecosistema también acogía una extraordinaria diversidad de mamíferos. Además de rinocerontes y rumiantes con cuernos o astas, aparecen hipariones, unos caballos primitivos que tenían tres dedos en lugar del único dedo funcional de los caballos modernos.
Entre los grandes depredadores destaca Agriotherium, un género extinto de oso de enormes dimensiones. Su presencia, junto a la de otros carnívoros todavía pendientes de identificación, permite conocer mejor la diversidad de animales que compartían aquel territorio.
África y Europa intercambiaron fauna
El yacimiento también conserva restos de 16 especies de pequeños mamíferos, entre ellos roedores, conejos y musarañas. Algunos presentan un origen africano y están relacionados con los movimientos de fauna que se produjeron durante la crisis de salinidad del Mesiniense. Este episodio geológico ocurrió hace aproximadamente entre 6 y 5,3 millones de años, cuando el Mediterráneo experimentó una desecación extrema. Estos cambios en el paisaje facilitaron intercambios de animales entre regiones que actualmente están separadas por el mar.
A esta diversidad se suman fósiles de aves, tortugas, anfibios, peces y restos vegetales, fundamentales para reconstruir el antiguo paisaje. Baza 1 fue descubierto en mayo de 1996, en la Cuesta del Francés, junto a la Falla de Baza, y hasta ahora se han excavado más de 60 metros cuadrados.
0