Gustave Eiffel: el hombre que diseñó la torre más famosa de París también fue clave en la construcción de la Estatua de la Libertad
Uno escucha el apellido Eiffel y lo más habitual es que directamente piense en la torre más famosa de la capital de Francia. Ubicada en el extremo del Campo de Marte a la orilla del río Sena, este monumento parisino es la estructura más alta de la ciudad y uno de sus grandes reclamos turísticos.
Lleva el nombre de su creador, el ingeniero y empresario francés Gustave Eiffel, cuya empresa fue la responsable del diseño y la construcción del monumento para la Exposición Universal de París de 1889. La gran estructura de hierro, que se convertiría en el símbolo de París, tardó en construirse apenas dos años y dos meses.
El proyecto estrella de Gustave destacó desde el principio por su solidez. La torre es capaz de soportar las inclemencias del tiempo, desde fuertes vientos hasta grandes variaciones de temperatura, así como de resistir el peso de miles de personas que la visitan desde las alturas cada día.
Pero antes de construir la Torre Eiffel, Gustave ya era uno de los ingenieros más prestigiosos de Francia gracias a sus puentes y grandes estructuras metálicas. En 1877, terminó el Viaducto de Garabit, un espectacular puente ferroviario que fue, en su momento, uno de los más altos del mundo, y que consolidó su reputación como ingeniero a nivel internacional.
Proyectos como este fue el que tuvo en cuenta el escultor francés Frédéric Auguste Bartholdi, creador de la Estatua de la Libertad, cuando decidió contactar con Eiffel para que le echara una mano con esta impresionante estatua de 93 metros de alto que Francia planeaba regalar a Estados Unido para conmemorar el centenario de la Declaración de Independencia estadounidense.
Sus ideas para la estatua de Nueva York
Inicialmente, el diseño de la estructura interna de la Estatua de la Libertad estaba en manos del arquitecto Eugène Viollet-le-Duc, que había ideado un sistema basado en muros de mampostería para sostener la gigantesca estatua. Sin embargo, el arquitecto falleció en 1879 antes de poder completar este diseño, así que Bartholdi decidió encargarle el trabajo a Eiffel.
Gustave fue entonces quien tuvo que idear una estructura que soportara el peso de la estatua, un esqueleto que permitiera que esta se mantuviera verticalmente. Siguiendo las indicaciones del ingeniero, la estructura interna se fabricó finalmente en hierro, con un enorme poste central que se anclaba a un pedestal y una red de barras metálicas flexibles que permitían que la estatua se moviera ligeramente por el viento y los cambios de temperatura sin llegar agrietarse.
Además de la torre más famosa de París, la estatua más conocida de Nueva York también lleva el sello de Eiffel; dos de los monumentos más populares y visitados de todo el mundo.
0