La isla más pequeña de Japón tiene una ruta de peregrinación con 88 templos budistas

Uno de los templos que se puede visitar durante el Camino de Shikoku.

Laura Cuesta

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Japón tiene miles de islas, pero algunas siguen siendo prácticamente desconocidas para quienes visitan el país. Entre ellas está Shikoku, la más pequeña de las cuatro principales del archipiélago y una de las que mejor ha conservado su carácter tradicional. Durante siglos, sus montañas y la difícil conexión con el resto de Japón hicieron que estuviera prácticamente aislada.

De hecho, el primer puente que permitió cruzar directamente desde Shikoku hasta Honshu, la principal isla donde se encuentran ciudades como Tokio, Kioto y Osaka, no se inauguró hasta 1988. Hoy apenas hay tres conexiones por carretera y ferrocarril entre ambas islas, pero Shikoku ofrece algo que las otras no tienen. 

Hablamos del Camino de Shikoku, una de las rutas de peregrinación más antiguas del país. Se trata de un recorrido de entre 1.200 y 1.400 kilómetros que conecta 88 templos budistas y que sigue las huellas de Kūkai, también conocido como Kōbō Daishi, uno de los monjes más venerados de Japón.

La ruta es cicular, de unos 1.200 a 1.400 kilómetros

Historia, recorrido y rituales

La tradición cuenta que Kūkai nació en Shikoku en el siglo VIII y que recorrió buena parte de la isla, así que ahora los peregrinos siguen sus pasos atravesando ciudades, bosques, montañas y pequeños pueblos. Aproximadamente el 80% de la ruta está pavimentada con asfalto y hormigón, pero también hay senderos de montaña que atraviesan los bosques de cedros que caraterizan la zona.

La ruta empieza en el templo Ryōzen-ji, en Tokushima, el punto de partida oficial donde los peregrinos compran su vestimenta blanca, el bastón de madera y el libro de sellos, tres básicos de esta ruta. En el camino, se visita el templo de Zentsū-ji, en Kagawa, uno de los lugares más sagrados porque es donde nació Kūkai, y la ruta concluye en Ōkubo-ji (Kagawa), donde los caminantes suelen dejar sus bastones de madera como ofrenda.

Más allá de los templos, una de las particularidades de la ruta de Shikoku es la relación que tiene el paisaje con la religión. El recorrido atraviesa cuatro prefecturas (Tokushima, Kochi, Ehime y Kagawa) que tradicionalmente se relacionan con distintas etapas del camino espiritual (despertar, disciplina, iluminación y nirvana, respectivamente).

La ruta también está llena de figuras y símbolos relacionados con Kūkai. Una de las ideas centrales de este camino es que el peregrino no está solo, sino que cuenta con la compañía espiritual del monje japonés. Una de las expresiones más populares de esta peregrinación es “dōgyō ninin”, que puede traducirse como “dos que recorren juntos el camino”.

Al llegar a los templos, los caminantes siguen algunos rituales parecidos a otras rutas como el Camino de Santiago. Por ejemplo, sellan su libro de peregrino para certificar que han pasado por los puntos fijados en la recorrido. 

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