La joya histórica que ha recuperado el Museo Británico y que perteneció a una hija de los Reyes Católicos
A pocos días de la celebración de San Valentín, del día de los enamorados, el Museo Británico ha recuperado una joya histórica que venía simbolizar el amor eterno (que no sería tal) y que el rey Enrique VIII regaló a su primera esposa, Catalina de Aragón, que era la hija más pequeña de los Reyes Católicos.
Hablamos de la joya llamada “Corazón Tudor”, que hace referencia a la dinastía a la que pertenecía el rey Enrique VIII, y que ha podido ser recuperada gracias a una campaña que ha obtenido apoyo popular, con una recaudación del 10% del que ha sido su valor, aproximadamente cuatro millones de euros.
Esta campaña para recuperar el Corazón Tudor por parte del Museo Británico arrancó el pasado octubre y ha conseguido darse con éxito, con una compra que ha alcanzado los 3,5 millones de libras esterlinas y de la que la recaudación de fondos ha aportado unos 400.000 euros a través de pequeñas aportaciones de unas 45.000 personas.
El Museo Británico fomentó la participación al garantizar que la joya quedará dentro de la colección permanente y será expuesta al público, además de que se planteó también una posible exposición itinerante para que pase por diferentes lugares de Reino Unido, y así el mayor número de personas puedan apreciar de cerca esta pieza perteneciente a la monarquía Tudor.
El Corazón Tudor fue encontrado en 2019 por un detectorista de metales en Warwickshire, junto a la ciudad de Birmingham, y es esta persona la que se ha llevado los cuatro millones de euros de la compra por parte del Museo Británico.
La joya Corazón Tudor y la historia de Enrique VIII y Catalina de Aragón
La joya está fabricada en oro de 24 quilates y lleva la inscripción tousiors, que significa “siempre” en el francés del siglo XVI. Esta sería la única que sobrevivió al final del matrimonio entre el rey Enrique VIII y Catalina de Aragón, que terminó cuando en 1533, el monarca la dejó por Ana Bolena, y que provocaría el cisma con la iglesia católica y propició el nacimiento del angiclanismo.
Según las investigaciones del Museo Británico, el Corazón Tudor se habría encargado en 1518 como un regalo de celebración del compromiso de la princesa María, quien sería más tarde la reina María I y la primera en ostentar este título por derecho propio en Inglaterra, con el entonces heredero francés. Se ha podido saber que fue creado por orfebres de Londres y forma parte de las llamadas “joyas de vestuario”, que se usan para exhibir en celebraciones y actos de Estado.
Catalina de Aragón era la hija menor de los Reyes Católicos, nacida en Alcalá de Henares en 1485, y que, como el resto de sus hermanos, fue parte de las alianzas matrimoniales de sus padres para tener descendientes en gran parte de las monarquías europeas, por lo que fue comprometida con el heredero al trono inglés, Arturo Tudor, con el que se casó en 1501.
Tan solo un año después, Catalina enviudó y en 1509 fue casada con su hermano, Enrique VIII. La falta de herederos varones que sobrevivieran, pues nacieron tres de los que solo uno llegaría a vivir 53 días, llevó a que el rey comenzara a rechazar a su mujer y que creyera que esto se debía a una “maldición” por haberse casado con la esposa de su hermano.
Su matrimonio se rompió finalmente en 1533, y el no poder obtener la nulidad por parte del Papa, llevó al rey a romper con el Vaticano y establecer su propia religión, el anglicanismo, con el monarca como cabeza de la iglesia. Catalina fallecería en 1536 con 50 años, en el Castillo de Kimbolton y su sepultura se encuentra en la Catedral de Peterborough, a unos 100 kilómetros de Londres.