La danza de las abejas afecta cómo encuentran alimento, según un estudio

Las abejas melíferas han desarrollado un sistema de comunicación sorprendentemente sofisticado para coordinar la búsqueda de alimento

Ada Sanuy

27 de febrero de 2025 12:49 h

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Las abejas melíferas han desarrollado un sistema de comunicación sorprendentemente sofisticado para coordinar la búsqueda de alimento. A través de la llamada “danza de meneo”, pueden indicar a sus compañeras la ubicación de fuentes ricas en néctar y polen. Sin embargo, esta forma de comunicación no es infalible, y un nuevo estudio publicado en Current Biology ha revelado que el éxito de la recolección depende en gran medida de la individualidad de cada abeja y de cómo ejecuta esta danza.

Un descubrimiento clave en la comunicación animal

El conocimiento sobre la danza de las abejas se remonta a la década de 1920, cuando el etólogo austríaco Karl von Frisch descubrió que estos insectos utilizan movimientos específicos para transmitir información sobre la ubicación de los recursos. Sus investigaciones, que le valieron el Premio Nobel en 1973, demostraron que la orientación del baile indica la dirección de la fuente de alimento en relación con la posición del sol, mientras que la duración del movimiento determina la distancia. Este hallazgo revolucionó la comprensión de la comunicación en el mundo animal y sigue siendo una referencia fundamental en la biología del comportamiento.

A pesar de que el baile del meneo ha sido estudiado durante décadas, aún quedan muchas incógnitas sobre su funcionamiento. Investigadoras de la Facultad de Agricultura y Ciencias de la Vida de Virginia Tech, lideradas por Margaret Couvillon y su exalumna Laura McHenry, decidieron analizar con mayor detalle cómo las diferencias en los estilos de danza afectan la efectividad de la transmisión de información.

Los investigadores descubrieron que las abejas que realizaban una danza más larga y que indicaban una distancia mayor a la real tenían más éxito en reclutar compañeras que lograban encontrar el alimento

Un experimento con colmenas transparentes

Para estudiar este fenómeno, el equipo diseñó un experimento en el que instalaron colmenas de paredes transparentes equipadas con cámaras de vídeo de alta resolución. Cada abeja fue marcada individualmente para rastrear sus movimientos con precisión. En este entorno controlado, algunas abejas recolectoras fueron entrenadas para encontrar una fuente de alimento artificial. Al regresar a la colmena, realizaron la danza del meneo para indicar a sus compañeras la ubicación del recurso.

Sin embargo, no todas las abejas reclutadas lograban encontrar la comida, lo que llevó a las investigadoras a cuestionar la efectividad del sistema. Tradicionalmente, se asumía que una mayor precisión en la comunicación aumentaría la probabilidad de éxito en la búsqueda de alimento, pero los resultados del estudio contradijeron esta hipótesis.

No todas las danzas son igual de efectivas

Los investigadores descubrieron que las abejas que realizaban una danza más larga y que indicaban una distancia mayor a la real tenían más éxito en reclutar compañeras que lograban encontrar el alimento. Esta aparente imprecisión podría, en realidad, ser una ventaja: al recorrer una distancia mayor, las abejas reclutas tendrían más oportunidades de toparse con la fuente de alimento, tanto en el trayecto de ida como en el de vuelta.

Este hallazgo sugiere que la variabilidad en la danza del meneo es un mecanismo evolutivo que optimiza la recolección de recursos dentro de la colonia. Si todas las abejas se comunicaran de la misma manera, la probabilidad de éxito disminuiría, mientras que un rango más amplio de estilos de danza incrementa las oportunidades de encontrar alimento en distintos contextos.

Estudios previos y aprendizaje social en las abejas

El estudio de Couvillon y McHenry se suma a una creciente evidencia que sugiere que la danza del meneo no es un sistema de comunicación rígido, sino que puede ser influenciado por la individualidad y el aprendizaje social. Investigaciones previas han demostrado que las abejas jóvenes aprenden a bailar observando a sus compañeras más experimentadas, perfeccionando sus movimientos con el tiempo. Este proceso es crucial para mantener la eficacia de la comunicación dentro de la colonia y garantizar la continuidad del conocimiento entre generaciones.

Un estudio publicado en Science en 2023 reveló que las abejas criadas en aislamiento sin exposición a danzas previas desarrollaban movimientos más descoordinados y menos efectivos para reclutar compañeras. Esto sugiere que la danza del meneo no es solo una respuesta instintiva, sino también un comportamiento que requiere aprendizaje y adaptación.

La danza del meneo no es un sistema de comunicación rígido, sino que puede ser influenciado por la individualidad y el aprendizaje social

Importancia ecológica de la comunicación en las abejas

El éxito en la búsqueda de alimento no solo es vital para la supervivencia de la colonia, sino que también tiene un impacto directo en la polinización de plantas y cultivos. Las abejas son polinizadores clave en muchos ecosistemas y su capacidad para localizar y compartir información sobre fuentes de alimento influye en la biodiversidad y en la productividad agrícola.

La comprensión detallada de cómo funciona su sistema de comunicación puede ayudar a desarrollar estrategias para la conservación de estos insectos, que en los últimos años han visto reducidas sus poblaciones debido al cambio climático, el uso de pesticidas y la pérdida de hábitat. Fomentar la diversidad genética y conductual en las colmenas podría mejorar la resiliencia de las abejas frente a estas amenazas.

La individualidad como ventaja evolutiva

Los resultados de este estudio refuerzan la idea de que la evolución ha favorecido un rango de estilos de comunicación en lugar de una precisión absoluta en la transmisión de información. Lejos de ser un error, la variabilidad en el baile del meneo es, en realidad, una ventaja adaptativa que contribuye al éxito de la colonia.

“Sabemos desde hace tiempo que la diversidad genética y conductual beneficia a las abejas, ya que les permite una mejor termorregulación, resistencia a enfermedades, crecimiento y eficiencia en la búsqueda de alimento”, explica Couvillon. “Ahora también hemos visto que la comunicación diversa mejora el éxito del reclutamiento”.

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