Siete perros robados en China para venderlos como carne huyen en grupo, recorren 17 kilómetros y regresan solos a casa tras varios días cruzando campos y carreteras

Algunos perros desaparecen sin dejar rastro en pocas horas

Héctor Farrés

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Un animal doméstico puede desaparecer sin dejar rastro en cuestión de horas y sin que nadie vea cómo ha pasado. En China, esa incertidumbre se repite en casos donde perros desaparecen y sus dueños no vuelven a saber de ellos, en un contexto donde existe consumo de carne de perro aunque no siempre se mencione de forma abierta. Esa relación no siempre queda probada en cada caso concreto, pero sí aparece de forma recurrente en denuncias locales.

En algunos barrios, los robos se producen en la calle o dentro de viviendas sin vigilancia. A partir de ese momento, el animal entra en un circuito difícil de seguir. Esa situación deja a los propietarios sin pistas claras sobre el destino de sus mascotas.

Siete animales recorrieron más de 17 kilómetros hasta regresar a casa

Ese patrón ayuda a entender un episodio que acabó de forma distinta a lo habitual. Siete perros que habían sido robados lograron salir de un transporte ilegal y caminar más de 17 km durante dos días hasta volver a sus casas, según South China Morning Post. Todo ocurrió en la provincia de Jilin y el regreso se completó entre el 16 y el 18 de marzo. Los animales llegaron con vida y solo presentaban lesiones leves tras ser revisados.

La localización no fue inmediata, sino que se construyó poco a poco a partir de vídeos y avisos compartidos en redes sociales. Varias personas reconocieron a los perros y siguieron su recorrido hasta que voluntarios y vecinos pudieron intervenir.

La organización Bitter Coffee Stray Dog Base explicó a South China Morning Post que todos procedían del mismo pueblo y ya se conocían, algo que explica que no se separaran durante el trayecto. Ese lazo previo hizo posible que avanzaran como grupo hasta el final. El 19 de marzo, cada uno volvió con su propietario.

Las pistas señalaron un traslado con destino a mercados de carne

Antes de ese regreso, las pistas apuntaban a un robo organizado con destino a la venta de carne. Los animales habrían sido recogidos y trasladados en un camión junto a otros ejemplares. No hay testigos que vieran el momento exacto de la huida, pero la secuencia de vídeos permite situarla durante el transporte. Este tipo de capturas suele incluir perros domésticos, animales abandonados o cría destinada a ese fin. El destino habitual son mercados donde se venden vivos.

Un testigo que se identificó como Lu contó a Dahe Daily que observó al grupo avanzar unido y dijo que “se parecen a una banda de hermanos pequeños en apuros, moviéndose al unísono”. Intentó guiarlos hacia un lugar seguro en varias ocasiones, pero no logró cambiar su dirección. También explicó que los perros ignoraron su ayuda y continuaron avanzando. En el grupo había un pastor alemán herido, junto a un corgi, varios golden retriever, labradores y un pequinés.

Los riesgos sanitarios aumentan por la falta de control e higiene

Las grabaciones que circularon en internet muestran a los siete animales desplazándose por el arcén de una autopista mientras los coches pasaban a gran velocidad. En las imágenes se les ve juntos, atentos al entorno y sin dispersarse. En otros momentos aparecen atravesando campos cercanos, lo que indica que no siguieron un único tipo de terreno.

Los vídeos se difundieron en plataformas como Douyin y también en YouTube, lo que facilitó que distintas personas reconocieran a los perros y aportaran datos sobre su recorrido.

El consumo de carne de perro persiste y convive con cambios legales

Este caso se enmarca en una realidad más amplia en la que el consumo de carne de perro sigue presente en algunas zonas de Asia. Se estima que unos 30 millones de perros son sacrificados cada año, aunque no existe un registro exacto. En países como Vietnam, China o Corea del Sur, donde se ha fijado 2027 para prohibir la cría y venta, esta práctica se asocia a tradiciones o a creencias sobre la salud. En algunos lugares se atribuyen efectos sobre la virilidad o el sistema digestivo.

En China, el marco legal ha empezado a cambiar, aunque no existe una prohibición nacional completa. Desde 2020 los perros dejaron de figurar como ganado en el catálogo oficial y pasaron a ser considerados animales de compañía, lo que dificulta su uso comercial como carne. Esa modificación complica la actividad de mataderos, restaurantes y mercados.

En varios países asiáticos sigue esta práctica ligada a tradiciones, aunque algunas normas recientes dificultan su comercio

Aun así, el consumo por parte de particulares no está tipificado como delito en todo el país. Algunas ciudades han dado pasos más firmes, como Shenzhen, que prohibió la producción, venta y consumo mediante una ordenanza en vigor desde mayo de 2020. Otras ciudades han seguido esa línea y apuntan hacia posibles cambios más amplios.

A todo eso se suma un problema sanitario que no siempre se tiene en cuenta. La carne puede contener parásitos como Toxoplasma gondii o Trichinella, además de bacterias derivadas de las condiciones de cría y transporte. Eso aumenta el riesgo de infecciones y enfermedades transmisibles a humanos. La falta de controles y de higiene agrava esa situación. En muchos mercados, los animales se mantienen vivos hasta el momento de la venta.

El recorrido de estos siete perros terminó de forma distinta a la mayoría de casos similares. Lograron escapar, mantenerse juntos durante dos días y encontrar el camino de vuelta sin ayuda en el momento de la fuga. Por suerte, sus dueños los recuperaron antes de que entraran en el circuito de venta. Ese desenlace no cambia el contexto general, pero muestra hasta qué punto los animales pueden orientarse y avanzar en grupo cuando la situación lo exige.

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