La triste historia de Oroh, otro pastor belga que se puso de moda y que lleva cuatro años enjaulado

Oroh lleva cuatro años esperando en la perrera

Raquel Sáez

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Pomeranias por todas partes. Huskies en cada parque. Pastores belgas por cada barrio que pateamos. Son algunas de las razas de perros que se han puesto de moda en los últimos años, un peligro para los propios animales, en muchos casos abandonados cuando ese furor desaparece y sus dueños comprueban que cuidar de una mascota va mucho más allá de presumir de una fotografía publicada en redes sociales. 

“Películas, redes sociales, vídeos de adiestramiento, perros policía… Mucha gente compra un pastor belga malinois pensando que tendrá ‘el perro perfecto’. Pero pocos entienden realmente lo que implica convivir con una raza tan inteligente, intensa y exigente”, denuncian desde la Asociación HADA, una organización que trabaja principalmente en la provincia de Huelva. 

Saben de lo que hablan y tienen ejemplos en sus instalaciones. Tristemente, uno de esos perros que pasaron de moda es Oroh, un pastor belga malinois que lleva ya cuatro años esperando una oportunidad tras las rejas de la perra en la que vive. 

Un can “espectacular”

Oroh no sabe lo que es tener una familia de verdad. El peludo tiene ocho años y es una de esas razas que se pusieron de moda durante un tiempo. En esos casos, el desenlace no suele invitar al optimismo, denuncian las organizaciones de animales. “El resultado es devastador: cada vez más malinois terminan abandonados o en perreras”, aseguran a través de su cuenta de Instagram. 

Este perro lleva ya cuatro años en una perrera esperando una oportunidad. Una situación que no deja de ser desesperante, aseguran, porque ve cómo otros salen de las instalaciones, mientras él sigue esperando detrás de las rejas. 

Sus cuidadores aseguran que Oroh es un can “espectacular”: con buen carácter, noble, cariñoso, equilibrado y compatible con otros perros y niños. “Solo quiere algo muy sencillo: una familia”, sostienen. 

Una familia definitiva

Los voluntarios de esta asociación no quieren que el peludo vuelva a sufrir. Le buscan una familia, pero que sea estable y definitiva. “Oroh no necesita postureo. No necesita alguien que quiera ‘un perro impresionante’. Necesita a alguien que entienda que un perro es un compromiso de por vida”, argumentan.

Como en otros casos, pero especialmente en este, que suma ya cuatro años de espera en la perrera, buscan una adopción responsable, con personas que sean conscientes de la responsabilidad y de las obligaciones que comporta cuidar de un animal. Un compromiso que no pasa de moda y que hay que mantener todos los días. 

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