Tres dientes y una mandíbula de hace 10 millones de años: el fósil que puede esconder una clave de nuestros orígenes
Un pequeño fragmento de mandíbula con apenas tres dientes podría ayudar a responder una de las grandes preguntas sobre la evolución humana. El fósil, encontrado en el yacimiento de Nakali, en Kenia, tiene unos diez millones de años y pertenece a Nakalipithecus, un antiguo homínido que podría aportar nuevas pistas sobre cómo era el último antepasado común del grupo que incluye a gorilas, chimpancés y humanos.
El yacimiento de Nakali se encuentra en el condado keniano de Baringo, cerca del lago del mismo nombre y dentro del valle del Rift. Sus sedimentos tienen entre nueve y diez millones de años y constituyen un escenario excepcional para estudiar el Mioceno superior, un periodo del que se conocen relativamente pocos fósiles de grandes simios en África y que resulta fundamental para reconstruir los orígenes de los distintos linajes de primates.
Esta nueva fase del proyecto está liderada por la paleontóloga española Marta Pina, investigadora del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont, junto a Fredrick Kyalo Manthi, del Museo Nacional de Kenia. El objetivo es encontrar nuevos restos de Nakalipithecus y obtener más información sobre el paisaje y los animales con los que convivió este misterioso primate.
“Para mí es una de las cosas que más me atraen de la paleontología. El sentimiento de estar viendo un fósil, por ejemplo, que tiene diez millones de años, y pensar que eres la primera persona en verlo después de tantísimo tiempo. Se me pone la carne de gallina”, explica Pina, que realizó su primera campaña de campo en Kenia en 2018.
La “rock star” de Nakali
La propia investigadora ha definido a Nakalipithecus como la “rock star” del yacimiento. Pese a que los restos disponibles son todavía escasos, la mandíbula encontrada presenta unas características especialmente interesantes. Su tamaño es aproximadamente comparable al de una hembra de gorila y, sobre todo, sus dientes podrían esconder información relevante sobre su posición en la historia evolutiva.
Según Pina, “la morfología dental conecta a este primate con hominoideos más antiguos, pero también con formas posteriores”, una combinación que lo convierte en uno de los mejores candidatos para aproximarse al último antepasado común del grupo que engloba a gorilas, chimpancés y humanos. Sin embargo, los investigadores mantienen la cautela: todavía hay demasiado poco material disponible para reconstruir con seguridad cómo era Nakalipithecus en vida.
Precisamente por ello, uno de los grandes objetivos de las futuras excavaciones es encontrar restos situados por debajo del cráneo. “Por defecto de profesión, iría al esqueleto poscraneal”, reconoce Pina. Estos huesos permitirían conocer cómo se desplazaba el animal y podrían proporcionar información sobre una cuestión todavía más ambiciosa: los orígenes más profundos del bipedismo humano.
Un momento decisivo de la evolución
Fredrick Kyalo Manthi considera que Nakali corresponde a un periodo “muy, muy crítico” de la evolución de los mamíferos y los primates. Se trata de una etapa próxima a algunos de los grandes procesos de divergencia que terminaron dando lugar a los diferentes linajes de grandes simios.
Todos los fósiles recuperados en el yacimiento son depositados, preparados, catalogados y conservados en el Museo Nacional de Kenia, pero hay otros inconvenientes que dificultan la investigación. Los problemas de seguridad en Baringo han impedido realizar nuevas campañas de excavación durante los últimos dos años, después de que las autoridades recomendaran no desplazarse a la zona. Mientras esperan poder regresar, los científicos continúan trabajando desde Nairobi con mapas, fotografías aéreas y los materiales ya almacenados en el museo.
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