Ucrania quiere robots humanoides por 10.000 dólares para asumir algunos de los trabajos más peligrosos del frente

Héctor Farrés

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Una guerra puede mandar al frente a hombres que ni siquiera querían estar allí, y convertir el regreso a casa en una posibilidad, no en una certeza. En Ucrania, esa vieja factura humana se cruza ahora con una apuesta tecnológica bastante menos cinematográfica de lo que su nombre sugiere.

Mykhailo Fedorov quiere que ciertas tareas capaces de costar una vida pasen a máquinas con forma aproximadamente humana. La prioridad está bastante clara. Si un robot puede ocupar un lugar donde un soldado corre el riesgo de ser detectado y atacado por un dron en cuestión de minutos, la intención es enviar la máquina.

Fedorov presentó Army of Robots en Leópolis

Fedorov, exministro ucraniano de Defensa y político de 35 años vinculado al desarrollo tecnológico, presentó a finales de septiembre la iniciativa Army of Robots en la conferencia IT Arena de Leópolis. El proyecto pretende reunir a ingenieros, empresas emergentes, inversores y unidades militares para acelerar sistemas terrestres destinados al frente. Su ambición final es sustituir parte del trabajo de la infantería con máquinas, especialmente allí donde la exposición humana resulta más peligrosa.

El planteamiento se aleja de los humanoides avanzados exhibidos por compañías estadounidenses y chinas. Fedorov propone modelos más baratos, fabricables a gran escala y diseñados para unas pocas tareas militares. Entre ellas figuran recargar una ametralladora, cambiar baterías de sensores y lanzar drones. Forbes Ukraine recogió además una previsión muy agresiva para el calendario: el primer prototipo humanoide podría aparecer aproximadamente un mes después de la entrevista del 30 de septiembre.

El precio será uno de los grandes obstáculos para esa escala. Los modelos actuales rondan entre 40.000 y 70.000 dólares por unidad, según Fedorov, mientras que el objetivo para un despliegue masivo se sitúa entre 10.000 y 20.000 dólares. La demanda potencial alcanzaría decenas de miles de máquinas. Su equipo ya estudia una empresa con un producto mínimo viable que, a juicio del exministro, podría ampliar la producción.

Los vehículos robóticos superaron las 25.000 misiones en agosto

Ucrania cuenta con experiencia previa en sistemas terrestres no tripulados. Solo en agosto, sus fuerzas registraron más de 25.000 misiones logísticas y de evacuación mediante plataformas robóticas terrestres, 3,3 veces la cifra de enero, según el Ministerio de Defensa ucraniano. Esos equipos transportan munición, evacuan heridos, trabajan con minas y participan en ataques, aunque la mayoría siguen siendo vehículos robustos controlados a distancia por operadores humanos.

El salto técnico hacia máquinas con rasgos humanoides añade dificultades porque un sistema terrestre debe atravesar barro, escombros y trincheras, cargar material y continuar trabajando bajo guerra electrónica o comunicaciones dañadas. Un diseño con dos piernas incorpora además el problema del equilibrio, porque una caída puede obligar a un soldado a salir a recuperarlo. Por eso Fedorov prefiere hablar de robots humanoides en sentido funcional antes que de androides sofisticados.

La estrategia reproduce parte del camino seguido por Ucrania con los drones. Fedorov busca que numerosos fabricantes desarrollen propuestas, que los militares las prueben con rapidez y que los diseños que funcionen puedan fabricarse a mayor escala. El Ministerio de Defensa indicó en junio que el 95% de los drones adquiridos mediante su agencia de compras militares procedían de fabricantes nacionales. El país produce más de seis millones al año de distintas clases.

Fedorov pretende realizar ataques robotizados en seis meses

Fedorov ha fijado metas que muestran hasta dónde quiere llevar el proyecto. Según Ukrainska Pravda, planteó un plazo de seis meses para que un robot humanoide mate a un soldado ruso y otro de 12 meses para que robots y drones ejecuten juntos una operación sin que la infantería asuma sus fases más peligrosas. La urgencia responde a una desventaja que él formula en términos humanos: Ucrania combate a un adversario mayor y necesita reducir la exposición de sus soldados en un campo de batalla saturado de drones.

Esos plazos empujan el proyecto hacia una cuestión más difícil que fabricar deprisa. Los sistemas terrestres ucranianos continúan mayoritariamente bajo control humano, aunque Army of Robots incluye inteligencia artificial y plataformas autónomas. En agosto, Naciones Unidas y el Comité Internacional de la Cruz Roja renovaron su petición de normas para armas capaces de seleccionar y atacar objetivos sin intervención humana posterior. El plan afronta así dos presiones: apartar a los soldados de la exposición letal y decidir cuánto criterio de combate puede pasar a las máquinas.

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