La ruta de Alicante con más de 6.000 escalones y conocida como “la catedral del senderismo”
En el interior de la provincia de Alicante, las montañas y los barrancos han condicionado durante siglos la comunicación entre los pueblos. A diferencia de las zonas próximas a la costa, donde se concentra buena parte de la población, aquí el relieve obliga a salvar pendientes para pasar de una localidad a otra o llegar hasta los terrenos de cultivo. De aquel uso cotidiano quedan caminos tradicionales abiertos entre las laderas que todavía forman parte del paisaje de varias comarcas alicantinas.
Uno de los ejemplos más llamativos está en la Marina Alta, al norte de la provincia, dentro del municipio de la Vall de Laguar. Allí, entre profundas gargantas y antiguos caminos, una senda recorre las laderas del Barranco del Infierno a través de más de 6.000 escalones de piedra. El trazado, conocido como “la catedral del senderismo”, parte de Fleix y forma un circuito circular que se ha convertido en una de las rutas más exigentes de esta zona de la Comunitat Valenciana.
El interés del recorrido no está solo en la cantidad de peldaños. A lo largo del camino aparecen bancales, antiguas construcciones rurales y zonas donde todavía se aprecia cómo se adaptó el terreno para poder trabajarlo. También se atraviesa un paisaje marcado por paredes calizas, barrancos y cauces que han ido dando forma al valle. La excursión permite así acercarse tanto a la montaña como a los usos que tuvo este territorio antes de convertirse en una ruta senderista.
Más de 6.000 escalones en un antiguo camino de montaña
La ruta está señalizada como PR-CV 147 y es circular, con salida y llegada en Fleix, uno de los tres núcleos de la Vall de Laguar. Tiene unos 14 kilómetros y el tiempo estimado para completarla se sitúa entre cinco y siete horas, según el ritmo. El itinerario cambia constantemente de altura: baja hasta el fondo de los barrancos y vuelve a remontar las laderas varias veces. Esa sucesión de descensos y ascensos explica que se considere de dificultad alta, pese a que la distancia no sea especialmente larga.
La característica que le ha dado fama es la sucesión de más de 6.000 escalones, una cifra que también se sitúa en torno a los 6.600. Se reparten en largos tramos que forman curvas cerradas sobre la montaña y fueron tallados en piedra para facilitar el paso por pendientes difíciles de superar de forma directa. La combinación de subidas, bajadas y cambios de dirección obliga a mantener un ritmo constante y a reservar fuerzas para la parte final.
Estos peldaños responden a las necesidades de quienes vivían y trabajaban en la zona. Durante generaciones sirvieron para llegar a parcelas situadas a distintas alturas y transportar lo necesario para las tareas agrícolas. En las laderas todavía se conservan terrazas de cultivo y algunas edificaciones relacionadas con aquella actividad, de modo que el sendero actual sigue una vía que tuvo una función práctica mucho antes de convertirse en una opción de ocio para excursionistas.
El paisaje ayuda a entender por qué fue necesario abrir estos pasos. El río Girona discurre entre la sierra de la Carrasca, también conocida como sierra de Ebo, y la del Migdia, antes de continuar hacia el embalse de Isbert. La acción del agua ha contribuido a formar paredes calizas, gargantas y barrancos que acompañan parte del recorrido. En estas montañas también existen manifestaciones de pintura rupestre de diferentes estilos, otro de los elementos de interés del entorno.
El itinerario desde Fleix y las precauciones para recorrerlo
El punto de partida habitual está en Fleix, desde donde se llega a la Font Grossa y a su antiguo lavadero. Poco después comienza una de las bajadas más reconocibles, con una larga sucesión de escalones que desciende por la ladera hasta alcanzar El Forat. Esta abertura natural en la roca, rodeada de vegetación, forma parte del trazado. Desde allí, la marcha continúa hacia las zonas bajas del barranco, con vistas a las paredes del desfiladero desde distintos puntos.
A lo largo de la excursión se atraviesan sectores próximos a cauces y aparecen nuevos ascensos. Entre las referencias del camino se encuentran el Barranc del Salt, la Font de Reinós y las Juvees d'Enmig y de Dalt. Estas últimas son antiguas agrupaciones de casas rurales vinculadas al aprovechamiento agrícola. Su presencia, junto a las fuentes y los bancales, permite reconocer cómo se organizaba el acceso a los campos cuando estas vías formaban parte de las comunicaciones entre las distintas vertientes.
Desde los tramos situados a mayor altura puede verse cómo el sendero serpentea por el lado opuesto del barranco. También se distinguen las zonas dominadas por la roca de aquellas en las que el terreno fue acondicionado para el cultivo. El circuito continúa hasta Benimaurell, otro de los núcleos de la Vall de Laguar, y desde allí regresa hacia Fleix sin necesidad de desandar todo el camino realizado.
Aunque el PR-CV 147 está señalizado, conviene preparar la salida con antelación. Se recomienda llevar agua suficiente, comida y calzado adecuado para caminar sobre piedra irregular, además de consultar la previsión meteorológica. En días de calor, los ascensos pueden resultar especialmente exigentes; con lluvia, los cruces por los cauces requieren precaución y pueden llegar a ser inseguros. También es importante comenzar temprano, calcular las horas de luz disponibles y evitar que la parte final de la ruta coincida con el anochecer.
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