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Susana Díaz mantiene el pulso frente a Pedro Sánchez tras revalidar su liderazgo en Andalucía

La presidenta de la Junta le aseguró "la lealtad de todos los socialistas andaluces" pero también le exigió que "nunca" le hiciera elegir entre la comunidad y el partido

"El asunto territorial es de vital importancia y la presidenta tiene que defender claramente los intereses de Andalucía", apuntan fuentes del socialismo andaluz

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Sánchez y Díaz dejan claras sus posiciones aunque "guardan las formas"

Sánchez y Díaz, saludándose este domingo en la clausura del congreso del PSOE andaluz EFE

Han pasado 77 días desde que Díaz le dijera a Sánchez a la cara aquello "tu problema no soy yo Pedro, tu problema eres tú" a escasos seis días de las primarias del PSOE. La posterior derrota de la andaluza, tras una primera comparecencia en la que se puso "a disposición del partido" y del "secretario general electo", tuvo su continuidad este pasado domingo en el 13º congreso del PSOE-A, pero con un par de diferencias: nombró a "Pedro" dejando entrever cierta cercanía pero evidenció que el pulso se mantiene exigiéndole que no le haga elegir entre Andalucía y el partido, haciéndole saber que la federación más potente del PSOE es necesaria para tratar de ganar unas próximas elecciones generales frente al PP.

Con el modelo territorial de España de marco y la financiación autonómica de fondo, Susana Díaz se ha hecho fuerte en todos los órganos del partido, sin lugar para el 'sanchismo' andaluz, y sacó convenientemente en sus dos intervenciones durante el cónclave andaluz la bandera de la igualdad en todos los sentidos, visible expresamente en el atrezzo de la organización del encuentro, en paralelo al lema del mismo ('Andalucía, la fuerza socialista'), toda una declaración de intenciones que así se plasmó a lo largo del fin de semana.

Sánchez fue también contundente a la hora de plantear el modelo federal de su partido pero sin mención expresa a la "plurinacionalidad" que tantas ampollas está levantando en el socialismo andauz ni a las "asimetrías" que, como recordó Díaz, "algunos apuntan". "España es una nación de naciones", dijo Sánchez sin ambages, para añadir a renglón seguido que el modelo socialista defenderá en cualquier caso "la igualdad social y económica de todos los ciudadanos, vivan donde vivan".

"Lo único que te pido, como secretaria general y presidenta de la Junta, es que nunca me hagas elegir entre las dos lealtades, porque soy la presidenta de todos los andaluces", señaló Díaz. El arrimar el hombro que siempre saca a relucir verbalmente se contrapone en cierto modo con el reto lanzado, a sabiendas que Sánchez no puede dejar de disponer del apoyo de los andaluces. A Díaz siempre le ha funcionado muy bien el 'argumento Andalucía', ya que todas las encuestas reconocen que el PSOE es el partido que mejor defiende Andalucía.

La respuesta de Ferraz tampoco se ha hecho mucho esperar. En la resaca del congreso andaluz, ya con Díaz luciendo nueva Ejecutiva y presumiendo de haber estado arropada por los suyos, la 'número dos' del PSOE evitó entrar en confrontación clara y optó por hacer hincapié en que "lo que la sociedad andaluza está esperando es que haya un presidente del Gobierno del Estado que sea socialista" porque "cuando mejor le ha ido a Andalucía es cuando ha habido gobiernos socialistas en Andalucía y en España". La misma frase que horas antes expuso Sánchez. Adriana Lastra, por si acaso, también le recordó a Díaz que "no se va a dar nunca el caso de una federación del partido que haga algo contra una resolución del Congreso federal".

"No es que la presidenta se lo vaya a poner fácil o difícil al secretario general sino que el asunto territorial es de vital importancia y la presidenta tiene que defender claramente los intereses de Andalucía", apunta una fuente socialista. "Está claro que hay que reconocer la diversidad y los sentimientos existentes, en eso todos los socialistas estamos de acuerdo, pero si el conflicto territorial se soluciona fomentando la desigualdad, tiene que contar el el rechazo frontal de Andalucía", añade.

Cruce de buenas palabras

Los acercamientos no han sido muchos entre ambos durante estos casi tres meses pero al menos las formas del secretario general este pasado domingo buscaron más la complicidad, con la ventaja que le dio clausurar el congreso minutos después de las peticiones expresas de Susana Díaz ("hablamos el mismo idioma", "sumemos y seamos imparables", "el socialismo andaluz nos ayudará a gobernar", ...). Díaz también le lanzó algún guiño ("estás en tu casa", "vas a tener la lealtad de todos los socialistas andaluces", "vamos a ganar las elecciones aquí y en España", ...) pero reclamando algún tipo de contraprestación de alguna forma y con la advertencia de que no la encontrará si Andalucía sale malparada del modelo territorial y de financiación.

No hubo reproches explícitos pero tampoco gestos ni 'cariños' muy evidentes, ni siquiera físicos (no hubo foto conjunta, manos en alto como suele ser habitual, más allá del saludo de cortesía). Aunque Sánchez exigió a Rajoy que no espere al 1 de octubre para tratar de solucionar la cuestión catalana, el PSOE también dispone en este tiempo para conciliar una postura conjunta en el seno del partido y convencer de ella al socialismo andaluz. "Es lógico que exista tensión entre Pedro y Susana, pero ambos deben tener el interés de normalizar la situación con el paso del tiempo", señalan las fuentes socialistas.

Con todo, las dos notas informativas que dejó el congreso andaluz, al margen del morbo de la presencia de Sánchez en tierra de su rival en las primarias y las nuevas caras de la Ejecutiva regional, fueron los rechazos a los dos enmiendas del sector 'sanchista' que quisieron visibilizar los socialistas. Una de ellas para mantener que Andalucía es una comunidad "de primera" en el conjunto de "una España cohesionada y solidaria ("no vamos a aceptar que haya autonomías de primera ni de segunda bajo ningún concepto", dijo el histórico Pepe Caballos) y otra, por si no había quedado claro, que Andalucía se resiste al concepto de "plurinacionalidad", del gusto de Podemos, dejando eso sí la pelota en manos de Ferraz, que ya dejó constancia de ello al recoger el término tras el último congreso federal del PSOE.

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