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Indra Kishinchand López

Indra Kishinchand es graduada en Periodismo y Publicidad y máster en Periodismo de Viajes por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha colaborado como columnista en Diario de Avisos y en Canarias3puntocero.info. A día de hoy, es jefa de Redacción del diario digital especializado en emprendedores El Referente.

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Lo que nadie sabe

Lo que nadie sabe es lo que sucederá cuando encuentre una sonrisa en el sofá al llegar a casa. Lo que nadie sabe es que de Madrid se ha escrito muchas veces, pero nunca se ha dicho cómo sobrevivir a una ciudad en la que la ausencia solo duele al volver a casa; pasear por Fuencarral a las cuatro de la mañana y darse cuenta de cómo cambia el asfalto a medida que avanza el tiempo. Lo que nadie sabe es que yo pensaba que todo podía arreglarse con un espejo y la verdad y me encontré de frente con un muro; una pared negra pintada de mentiras que aún niego porque estaban teñidas del mismo color que mis probabilidades.

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Cohaerentia

1. f. Conexión, relación o unión de unas cosas con otras.

2. f. Actitud lógica y consecuente con los principios que se profesan.

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Pasaje de México

Prisioneras sin razón de ser

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Falta derribo

Ni tú eras para tanto

ni yo soy para ti

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Turnedo

Aunque sigas suspirando

por algo que no era cierto,

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Infidelidades

Cuenta tantas horas como puedas, hay

tiempo ilimitado antes y después

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Señor X

Anoche soñé que veía desplomarse a un desconocido detrás de un cristal mientras todos los asistentes a aquel recital miraban atónitos y paralizados cómo la muerte se paseaba sin enemigo. Atravesé el cristal y corrí mientras gritaba a mi audiencia si de verdad continuar con aquel estúpido concierto era lo más importante. Me agaché a escuchar las entrañas del hombre y solo encontré nada. Entendí entonces por qué me miraban todos. Nadie quería sentir ese vacío. Creí que yo también dejaría de respirar cuando de repente oí un corazón latir de nuevo. Levanté aquel cuerpo y lo llevé a un rincón mientras unas niñas cantaban ante sus padres orgullosos y más muertos que cualquiera que se quedara sin latido durante unos segundos.

Me giré a buscar al señor X y había desaparecido. Quien podía haber sido mi familia pero no era más que un hombre del que no sabía nada me huyó a sabiendas de que lo buscaría. Corrí por un parque con desesperación; con la creencia de que hallaría un esmoquin entre tantas familias de domingo. Corrí con la impaciencia grabada en mis venas y no supe si lo hacía por verificar la salud de un extraño o porque necesitaba corroborar que había hecho lo suficiente.

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Inefable

No quería entrar,

pero perdimos la cabeza

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Innombrable 

Decir mi propio nombre me produce vértigo

Kase.O

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Se fue la vida

Yo sé que el tiempo actúa siempre en cada uno de una manera que ni siquiera el mismísimo reloj es capaz de entender. Por eso de repente me detuve en una vida en la que no terminaba de creer, a ver si me volvían las ganas. No se paralizó entonces nada más que mi conciencia, que dejó de preguntarse por la capacidad innata del ser humano por infundir dolor sin remordimiento.

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