El caso 00.000.014-Z
Cuando escribo estas líneas Cristóbal Montoro no ha sido capaz de dar una explicación, ni siquiera una mentira, sobre el caso que podríamos llamar 00.000.014-Z.
Esa concentración de ceros es el DNI de la infanta Cristina, un documento de identidad tan habitual entre millones de españoles que es lógico que se haya confundido con los de los 13 propietarios de casas, pisos y tierras esparcidos por media España, que haya pasado desapercibido en el trasiego de cuatro notarios, que no haya llamado la atención a cuatro registradores de la propiedad y que no haya merecido una investigación por parte los recaudadores de impuestos, aunque solo fuera por curiosidad.
Falta información, pero la que tenemos asusta; faltan preguntas por contestar, pero las respuestas que conocemos aterrorizan. No hace falta tener más datos para saber que estamos ante un esperpento.
Diputado indemnizado
Ahora resulta que en el ámbito hipotecado de decisión que es España, en el país con más hipotecas por habitante y metro cuadrado del mundo y en el territorio preferente de los desahucios, va el más solemne de los portavoces del PP y nos dice que los 1.500 euros que paga el PP a una empresa relacionada con Gürtel todos los meses por su vivienda en Madrid es “una indemnización”.
Es decir, que EGPons piensa que ser diputado en Madrid es un “daño” o un “perjuicio” que merece una compensación, que ser diputado es una especie de destrozo para su mundo interior que debe ser resarcido. El caso es que entre los 1.800 euros de indemnización que le paga el Congreso de los Diputados por vivir en Madrid y los 1.500 euros de indemnización que paga el PP por vivir en Madrid, puro pleonasmo, EGPons se embolsa cada mes la bonita cantidad de 3.300 euros al mes solo en “indemnizaciones” de vivienda. Luego tiene otras indemnizaciones por comer, vestir, desplazarse y tantas cosas más, todo con euros salidos de los bolsillos de los españoles y abonados por el Congreso de los Diputados.
Pensamiento Floriano ha salido en defensa de Pons con la misma eficacia con que antes sacó la cara por Sepúlveda como funcionario del PP indespedible, con la misma claridad con que ha explicado que los sobresueldos no van en sobre, sino en sueldo, con la misma rotundidad con que ha explicado el trabajo de Bárcenas y sus plazos como tesorero en el PP; es decir, que ha hundido a Pons.
Paro, precariedad y verano
Ha querido la estación que asoma entre calores que en el mes de mayo se haya reducido el paro registrado en 98.265 personas.
Buena noticia para los contratados, por mucho que es probable que en setiembre la inmensa mayoría de ellos vuelvan al paro, por mucho que apenas un siete y medio de los nuevos empleos tengan carácter indefinido y por mucho que, según la contabilidad de este periódico, solo 265 de esos casi 100.000 estarían ocupando realmente un puesto de trabajo que soporte los vaivenes de la estacionalidad y las fiestas.
Es preferible, desde luego, que se creen empleos, aunque sean precarios y pocos, a que los parados sigan parados, pero ocurre que estas nuevas contrataciones se producen en un clima de arremetida, una más, contra las condiciones de trabajo propias de un país civilizado.
Trillo se confiesa
Yo me confieso por esto y asunto resuelto, es la ventaja que tenemos los creyentes.
Así contestaba Trillo al interlocutor que le reprochaba en los pasillos del Congreso su nula mala conciencia por su comportamiento negligente en la matanza de 62 militares españoles que venían a España en un vuelo todo a cien desde Afganistán.
Los datos de la matanza del Yak-42 son tumbativos.
Religión para nota
Anda Rouco Varela preparando los temas que tendrán que estudiar todos los escolares españoles que opten por el adoctrinamiento en religión católica, asignatura María cuya nota contará a partir de ahora como si de Matemáticas o Lengua se tratara.
Wert ha cumplido lo que se esperaba de él, ha culminado uno de los objetivos para los que fue colocado como ministro de Educación por la FAES y podrá dormir tranquilo pensando en la recompensa de un adosado en el cielo por mucho que peque en la tierra.
La política de derechas “sin complejos” se toma un nuevo éxito y ya solo falta que Gallardón culmine una ley del aborto que nos devuelva a los tiempos de abortar es delito y no derecho, a la mujer como ser inferior, sin capacidad de decidir y sospechosa por quedarse embarazada fuera del matrimonio.
Semiesclavitud en Bangladesh
Vamos por las 1.127 personas asesinadas por la codicia en Bangladesh y deberá pasar un tiempo para confirmar que los 98 catalogados ahora como desaparecidos engrosan la lista de víctimas mortales. Esta noticia ilustra de manera retumbante la realidad en la que se vive en buena parte del mundo y de la que ahora algunos, de manera hipócrita, parecen percatarse.
Ocupados como estamos en nuestra crisis, quizás no hemos prestado la suficiente atención a este destrozo de vidas que ilustra de forma brutal el sistema económico en el que muchos ciudadanos del mundo malviven y al que algunos parecen querer conducirnos aquí.
Es verdad que nuestra miseria puede ser su opulencia, es verdad que la peor de nuestras situaciones es mejor que la mejor de las que se dan en países con regímenes laborales de semiesclavitud, pero ha querido la realidad que la matanza perpetrada por los codiciosos en Bangladesh haya coincidido en el tiempo con la pequeña y significativa noticia de que los escolares del Colegio Público de Isla Tabarca, en Alicante, se han quedado sin el servicio de comedor.
ETA, el aborto y el ministro
El todavía ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, considera que el aborto y la banda terrorista ETA, con sus 874 asesinatos, “tienen algo que ver, aunque no demasiado”.
No cabe rectificación ni corrección posible: el ministro ha dicho lo que piensa, con la verdad que tienen las primeras declaraciones.
Me puede doler esta comparación infame, pero no me sorprende. Un conmilitón de Fernández Díaz, el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, se ha referido al aborto como “un Holocausto silencioso”, y son varios los miembros de la jerarquía de la Iglesia católica española que han considerado el aborto peor que un asesinato y equiparable a las matanzas sistemáticas de judíos -de homosexuales y gitanos, que también las hubo-, realizadas por los nazis.
Palabras cacahuete
Anda el PP tirándonos palabras a los españoles como quien echa cacahuetes a un mono encerrado en una jaula.
Lo mismo nos tira un papeles apócrifos de Bárcenas, que no se podrá demostrar que no es inocente, que nos hace tragar con una ley de desindexación de la economía española, que encubra más recortes a las pensiones, o nos avisa para que no nos dejemos cegar por la devastadora cifra del paro. Nos lanza indemnización simulada, diferida, fragmentada, quiere que mastiquemos que no hay impuestos el viernes y nos entretiene con que se trata de un recargo temporal de solidaridad y no de una subida de impuestos que se queda a vivir.
Nos dice que no es que haya más gente sin trabajo que nunca, es que el paro flexiona (no quiero pensar la que se puede armar cuando el paro empiece a hacer abdominales).
Prohibir la realidad
Ha ordenado el Ministerio del Interior prohibir la palabra escrache. Los policías no podrán decir ni escribir escrache a partir de ahora cuando se encuentren con un grupo de ciudadanos que protestan por los desahucios delante de los políticos que no los impiden. No sé si también habrán prohibido a los policías pensar la palabra escrache, pues sabido es que también se puede pecar por pensamiento, palabra, obra u omisión.
Si no decimos escrache desaparecen los desahucios, han debido pensar en ese ínclito ministerio, con alta densidad de incompetentes y meapilas.
Si no decimos escrache y si decimos acoso, tendremos a los policías inmersos en la neolengua que ha inventado el PP y a los ciudadanos empitonados por los tipos penales, antes que representados por los inéditos movimientos de protesta.
Rouco le pone deberes a Rajoy
Viene a decirle Rouco a Rajoy que no le han puesto donde está para que mantenga la ley del aborto y el derecho a casarse de gays y lesbianas tal y como los dejó Zapatero.
Qué soberbia exhibe en sus demandas el jefe de la jerarquía de la Iglesia española, qué aires de que le deben y no le pagan, qué seguridad en que su regañina será tenida en cuenta, debe ser la certeza del que se sabe poderoso con trienios, del acostumbrado a mandar y que le obedezcan.
Rajoy, que parece que solo habla con el Papa, o en presencia del jefe de la ONU, guarda silencio, no habla ni en plasma y entonces sale Gallardón, con esa solemnidad redundante que tanto le acompaña, y nos dice que están estudiando tan a fondo la revocación de la ley del aborto que por eso no la han cambiado aún. Al hablar así, le enseña a Rouco un justificante de por qué no ha hecho los deberes el Gobierno del PP y le promete que pronto se los entregará como Dios manda.





