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"Tenemos que enfrentarnos a nuestra complicidad con la crueldad"

El domingo 11 de junio se presenta la edición en español de We Animals, un libro en el que la fotógrafa Jo-Anne McArthur retrata a animales invisibilizados por la industria alimentaria, del entretemiento, la experimentación o la moda. Editado por Plaza y Valdés junto a Igualdad Animal, todos los beneficios por su venta se destinan a esta organización internacional en defensa de los animales

We Animals recoge más de cien fotografías, tomadas en más de cuarenta países, no solo en diferentes ámbitos de explotación sino también en refugios. Con sus imágenes y sus textos, McArthur busca exponer la cruel realidad y al mismo tiempo ofrecer esperanza y soluciones para que lleguemos a entender a esos animales, podamos empatizar con ellos y actuemos en consecuencia

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Jo-Anne McArthur en un momento de la entrevista. Foto: Javier Gamonal

Jo-Anne McArthur en un momento de la entrevista. Foto: Javier Gamonal

La organización internacional Igualdad Animal, en colaboración con la editorial Plaza y Valdés, presenta este domingo 11 de junio a las 11 horas en la Feria del Libro de Madrid un nuevo título de la colección  LiberÁnima: la edición en español de We Animals, de la aclamada fotorreportera Jo-Anne McArthur, que estará presente en el acto. Tras la presentación, Jo-Anne firmará ejemplares en la caseta 306 de Plaza y Valdés.

Jo-Anne McArthur nació en Quebec y estudió Geografía e Inglés en la Universidad de Ottawa. Su afición por la fotografía comenzó cuando era muy joven, pero se implicó más en ella durante su etapa universitaria. Al principio su interés fue artístico, pero poco a poco descubrió que su cámara podía transformarse en una herramienta de cambio social. Jo-Anne lleva más de quince años mostrando a la sociedad a través de su lente la terrible situación en la que se encuentran los animales en todo el planeta, ya sea en la industria ganadera, en el mundo del entretenimiento, la experimentación o la moda.

En We Animals se recogen más de cien fotografías, tomadas en más de cuarenta países, en esos ámbitos de explotación, pero también en refugios, donde las víctimas han encontrado la paz y la compasión por parte del ser humano. We Animals expone esa realidad, pero también ofrece esperanza y soluciones para que lleguemos a entenderlos, podamos empatizar con ellos y actuemos en consecuencia.

Mucha gente, al ver a Ron en la portada, piensa que se trata de otro libro de fotografías bonitas de animales, y es cierto que también las hay, pero ¿qué más se va a encontrar el lector en las páginas de tu libro?

Es cierto que Ron es un animal precioso y muy carismático y en cierta medida engaña al lector, ya que puede llevarle a pensar que es un libro de bonitas fotografías de animales, pero Ron es un individuo muy dañado por nuestra culpa, por cómo lo tratamos. Vivió en un laboratorio durante treinta años antes de ser rescatado. Y su historia es la historia de muchos de los animales que aparecen en este libro. Es un libro que trata sobre cómo usamos y maltratamos a los animales. Yo los llamo los animales invisibles. No son los elefantes que vemos en National Geographic, ni los perros, ni los gatos, que acostumbramos a tener a nuestro alrededor. Son los animales invisibles que nos comemos, con los que nos vestimos, con los que experimentamos y que representan a los miles de millones que utilizamos.

Una ternera recién nacida separada ya de su madre, en una granja lechera ecológica cerca de Madrid. Foto: Jo-Anne McArthur

Una ternera recién nacida separada ya de su madre, en una granja lechera ecológica cerca de Madrid. Foto: Jo-Anne McArthur

We Animals pertenece al proyecto del mismo nombre que lo engloba. ¿En qué consiste ese proyecto?

Cada persona que se dedica a la fotografía busca sus propias historias, historias que sean únicas. Hace mucho tiempo me di cuenta de que podía combinar mis dos pasiones: mi pasión por la fotografía y mi preocupación por los animales; así que se me ocurrió esta idea de los animales invisibles. Nadie los estaba fotografiando. Yo tomaba instantáneas a animales que se encontraban próximos a mi domicilio, en acuarios, zoológicos... pero pensé que podía fotografiarlos por todo el mundo; y cuanto más viajaba, más crecía el proyecto que acabó convirtiéndose en un proyecto internacional. We Animals trata sobre todos nosotros, los animales.

¿Cómo surgió la idea de plasmar tu trabajo en un libro?

Creo que mi trabajo es histórico e importante y que no debería estar únicamente en Internet para que la gente lo vea y lo olvide a los dos segundos. Como considero que el trabajo y la cuestión que abordo son importantes, tenía que alojarlos en un lugar más potente que Internet. Al incluir las imágenes en un libro le daba más seriedad y legitimidad. Un tema se toma más en serio si está en un libro que si solo se encuentra en Internet. Así que pensé que un libro era importante, y además supone una contribución al movimiento de los derechos animales, a la historia del movimiento. Por eso decidí crear un libro.

En We Animals explicas lo que te impulsó a centrar tu trabajo en exponer la situación de los animales y que empezaste tomando fotografías en las calles, pero también en zoológicos o acuarios. ¿Cómo fue la primera vez que entraste en una granja o en un matadero?

En realidad, la primera vez que entré en una granja fue con Igualdad Animal y no hay nada que te prepare para los olores y toda esa avalancha de sufrimiento que te encuentras. Es horrible y aterrador. Se supone que no podemos estar ahí. Es terrible porque nos encontramos ante animales que están sufriendo mucho y no podemos ayudarlos en ese momento. Cuando estás sensibilizada con el dolor que padecen los animales es el lugar más espeluznante en el que te puedes encontrar. A los granjeros no les gusta que vayamos porque ellos no ven a los animales de la misma forma que nosotros, los consideran objetos, pero yo no. Yo los veo como seres que sienten y seres inteligentes.

También es duro verlos en los zoológicos, en los rodeos, en las corridas de toros, etc., pero en las granjas todo sucede a puerta cerrada, en secreto. Cuando entro en una granja, sinceramente, siento miedo, tenemos que trabajar de noche y aunque trabajamos en equipo y de un modo seguro, es muy desagradable tener que entrar a hurtadillas o tergiversar el objetivo, nuestra verdadera intención. No tiene nada de agradable trabajar noche tras noche para sacar a la luz el maltrato estremecedor y deplorable que sufren los animales.

Macaco en una granja de monos en Laos, en 2011. Foto: Jo-Anne McArthur

Macaco en una granja de monos en Laos, en 2011. Foto: Jo-Anne McArthur

¿Puedes explicar por qué tus imágenes son una ventana y un espejo para el espectador que las ve?

A diferencia de otras imágenes bonitas de animales, mis fotografías pretenden ser un espejo de nosotros mismos, porque si miramos este tipo de crueldad también tenemos que enfrentarnos a nosotros mismos y a nuestra complicidad con esta crueldad. Es difícil ver a un cerdo en una granja industrial, pero eso nos lleva a considerar el hecho de que ese animal está ahí porque nos los comemos; así que es importante vernos a nosotros mismos reflejados en los demás, y solo de esta manera conseguiremos sentir esa empatía.

Esas imágenes exponen una situación, pero también crean un contacto visual, como el conejo al que le toca su turno para que lo maten, o el cerdo que se encuentra en una granja industrial, podemos ver lo que pasa pero no mantenemos un contacto visual. Si ese animal mira a mi lente, está mirando a todo aquel que observa la fotografía y llegar a hacer esa conexión es tremendamente importante.

Has sido testigo junto a tu cámara de todas las situaciones terribles en las que se encuentran y enfrentan los animales, en laboratorios, granjas, mataderos, corridas de toros, caza furtiva... ¿Cuál es la experiencia que más te ha impactado?

He conocido a muchos individuos de los que podría contarte su historia ahora mismo, pero lo que más me afecta son las continuas situaciones imposibles en las que me encuentro a  mí misma en las granjas industriales, en las que hay decenas de miles de animales a los que no puedo ayudar. Contacto con ellos, siento un gran dolor por ellos y empatizo con ellos; sin embargo, estoy ahí para documentar su situación y para ayudar a las generaciones futuras de animales e intentar crear un mundo en el que cada vez menos animales sufran esas condiciones. Por tanto, lo peor para mí es seguir durmiendo recordando a todos los animales a los que no puedo ayudar, me angustia terriblemente, es muy doloroso.

La cerda que espero que haya muerto. España, 2009. Jo-Anne McArthur

La cerda que espero que haya muerto. España, 2009. Jo-Anne McArthur

En los últimos años hemos sido testigos de que la preocupación social por los animales no deja de crecer. ¿Cómo ves el futuro de los animales? ¿Hay lugar para el optimismo?

Desde luego, y el optimismo es un ingrediente necesario para generar un cambio, así que tenemos que tener esperanza y centrarnos en la parte buena de las personas. Yo me centro en la esperanza y en el cambio cada día. También veo la bondad de las personas cada día porque forma parte de mi trabajo, fotografío las atrocidades que se cometen contra los animales, pero también estoy rodeada de personas que forman parte de mi comunidad y que aúnan fuerzas para documentar lo que sucede y crear un cambio. En eso se centra mi próximo libro, titulado The Unbound Project, que trata sobre las mujeres que están en primera línea defendiendo a los animales, porque las mujeres siempre han liderado el movimiento de los derechos animales, así que es un homenaje a todas estas mujeres.

Rachel y Shai, Ape Action Africa, Camerún, 2009. Foto: Jo-Anne McArthur

Rachel y Shai, Ape Action Africa, Camerún, 2009. Foto: Jo-Anne McArthur

De todas formas hay aspectos que mejoran, pero otros empeoran. El vegetarianismo está aumentando en muchísimos países, a la vez que el consumo de carne aumenta en otros; por tanto, tenemos que luchar contra esto lo máximo posible, y yo voy a seguir centrándome en crear ese cambio. Sé que por ejemplo, aquí en España, en 2006 el 60% de la población se preocupaba por el bienestar de los animales, y ahora esa cifra supera el 90%, lo cual supone un gran cambio en tan solo diez años. Es algo que estamos viendo a nivel mundial, la percepción del público hacia los animales y su bienestar está cambiando; y por eso hay productos más compasivos en el mercado, más opciones veganas y otras alternativas, así que tenemos que abogar por eso.

Gracias a las investigaciones llevadas a cabo por activistas como tú han salido a la luz espeluznantes casos de crueldad por parte de trabajadores de granjas y mataderos. En algunos países este tipo de activismo puede acarrear multas y penas de prisión para los investigadores. ¿Ha afectado esto de algún modo a tu trabajo?

Ha afectado totalmente en mi trabajo. A nivel personal, no me han detenido ni acusado de nada todavía, no he ido a la cárcel, pero prácticamente todas las personas con las que he trabajado lo han sufrido de una forma u otra. Tengo amigos que lo han pasado muy mal cuando les pillaron en granjas en diferentes países, y eso nos afecta a todos. En Estados Unidos no hago investigaciones debido a las leyes 'Ag-gag' (leyes mordaza), que son una vulneración terrible de la libertad de expresión. ¿Cómo van a cambiar las cosas si no podemos verlas? Deberíamos abrir puertas, no cerrarlas.

Sonia con un cordero, en un rescate abierto con Igualdad Animal en 2009. Foto: Jo-Anne McArthur

Sonia con un cordero, en un rescate abierto con Igualdad Animal en 2009. Foto: Jo-Anne McArthur

Algunas de tus fotografías muestran la cara más dura de la explotación animal, mientras que en otras podemos ver animales disfrutando de su vida en libertad ¿Qué imágenes crees que son más eficaces a la hora de concienciar?

Creo que ambas son importantes para concienciar, las imágenes que muestran la crueldad y las que muestran la posibilidad de un mundo nuevo y cómo pueden ser nuestras relaciones con los animales. Las imágenes llegan a las personas en distintos momentos de sus vidas.  He visto a personas que han creado un cambio en su vida porque han visto imágenes de crueldad o viceversa: después de ver a un animal feliz que ha sido rescatado, de conocer su historia, de ver lo dulce que es, deciden que no pueden seguir comiendo animales y que les han cambiado la vida. Así pues, las dos son importantes.

Jo-Anne, ha sido un enorme placer para mí traducir lo que considero una obra maestra y una de las mejores contribuciones hasta la fecha al Movimiento de Derechos Animales. Muchísimas gracias por tu trabajo y por el sacrificio para visibilizar a todos los animales invisibles. ¿Te gustaría añadir algo más para concluir?

Creo que todos podemos y debemos hacer algo para crear un mundo mejor para todos. Es el momento de actuar. Las cifras hablan por sí solas. Somos siete mil millones de personas y nos comemos cien mil millones de animales cada año (incluidos los peces). Nos estamos comiendo literalmente el mundo hasta la muerte. La ganadería industrial está ligada directamente al cambio climático, la erosión, la deforestación y la contaminación. Podemos hacer mucho para aliviar todo el mal que ocasionamos a los demás y al propio planeta. Es el momento. Tenemos que actuar. Cada gesto que hagamos es fundamental. Nos guste o no, lo que comemos se ha convertido en un acto político que puede contribuir a la salud  o a la destrucción del planeta.

Ovejas en un mercado ganadero Ballarat, en Australia. Foto: Jo-Anne McArthur

Ovejas en un mercado ganadero Ballarat, en Australia. Foto: Jo-Anne McArthur

Jo-Anne protagoniza el documental canadiense The Ghosts in Our Machine, dirigido por Liz Marshall. Entre sus últimos premios y galardones conseguidos destacan: el Canadian Empathy Award 2011 (categoría artística); Top 50 Champions of Change de la CBC; el premio Friend of Farm Animals 2010 de Farm Sanctuary; el HuffPost (categoría mujer) Top 10 Women trying to change the world y el Shining World Compassion Award (Ching Hai). Es una de las veinte activistas que protagonizan la obra The Next Eco Warrior.

Sus fotografías se han expuesto en museos de todo el mundo, como el National Museum of Animals and Society de Los Angeles o el Museum GAM Galleria Civica d'Arte Moderna e Contemporanea de Turín. Es cofundadora junto a Keri Cronin de  The Unbound Project, cuyo objetivo es homenajear y reconocer a las mujeres activistas por los derechos animales. Su próxima obra, Captive, será publicada a lo largo de este año.

Igualdad Animal es una organización internacional fundada en Madrid en el año 2006 por Sharon Núñez, José Valle y Javier Moreno y que se dedica a la defensa de los animales de granja. Actualmente está presente en Alemania, España, India, Italia, México, Estados Unidos, Reino Unido y Brasil. Su trabajo se basa en la sensibilización, concienciación e investigación con el objetivo de promover cambios en la sociedad y en las leyes que sean favorables a los animales. Los beneficios que generan la venta de los títulos que componen la colección LiberÁnima se destinan a Igualdad Animal. Entre ellos, We Animals, que se puede comprar aquí.

José Valle iluminando la oscuridad en una granja de gallinas en batería, en España en 2009.. Foto: Jo-Anne McArthur

José Valle iluminando la oscuridad en una granja de gallinas en batería, en España en 2009.. Foto: Jo-Anne McArthur

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