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Pequeños pasos para lograr hacer en la Casa del Niño el centro sociocultural del Cono Sur

El próximo 24 de abril el Comité Popular del Cono Sur entregará al Ayuntamiento capitalino el proyecto para esta construcción que ocupa una superficie de 20.000 metros cuadrados

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Casa del Niño en Las Palmas de Gran Canaria (ALEJANDRO RAMOS)

Casa del Niño en Las Palmas de Gran Canaria (ALEJANDRO RAMOS)

Es uno de los edificios más característicos del racionalismo de Miguel Martín Fernández de la Torre, uno de los arquitectos grancanarios por excelencia, pero se acerca a casi tres décadas sin uso y con una imagen de deterioro. Se trata de la Casa del Niño, una construcción que abarca un espacio de 20.000 metros cuadrados y cuya recuperación para la ciudadanía quiere liderar el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.

El concejal de Urbanismo de la capital grancanaria, Javier Doreste, comenta que lo ideal para este edificio sería que se cree un proyecto que convierta al centro como el principal eje cultural de la zona. "Las Palmas de Gran Canaria tiene un problema porque es una ciudad muy extensa donde los centros culturales y servicios están concentrados en la parte baja y para determinada clase social. Necesitamos centros culturales desperdigados por la ciudad para que den servicios culturales: una murga pueda ensayar, un grupo de teatro de aficionados, los niños que estudian música puedan dar un concierto, una rondalla...se necesitan dar esas infraestructuras para la cultura popular, que tengan un sitio donde ensayar y hacer actuaciones", recalca.

Sin embargo, como cuenta Doreste, existe el interés de una empresa para crear en este edificio un centro sanitario privada, de ahí la celeridad que tiene ahora el Ayuntamiento por liderar la recuperación de este enorme espacio. "Estamos empeñados en recuperarlo para pedir dinero con un proyecto. Si tenemos un proyecto se puede pedir el dinero. Se lo hemos pedido a los vecinos para que colaboren y tendremos una reunión con ellos en próximas fechas", adelanta el concejal.

Desde el Consistorio apuestan porque sean los ciudadanos quienes creen el proyecto a su gusto, y el guante lo ha cogido el Comité Popular del Cono Sur, cuyo portavoz es el arquitecto Carmelo Suárez. El próximo 24 de abril le llevarán al concejal el proyecto que han planteado tras tres años trabajando en la propuesta.

Suárez explica que en todo este tiempo la única institución que les ha recibido es el Cabildo de Gran Canaria y que a partir del encuentro con el presidente Antonio Morales han logrado que la Casa del Niño sea catalogada como BIC a falta de la convalidación por parte del Gobierno de Canarias. El portavoz exige al Ayuntamiento que termine el expediente de disciplina urbanística por daños en el edificio.

Propiedad de la Fundación Patronato de la Casa del Niño

El edificio es propiedad de la Fundación Patronato de la Casa del Niño, y aquí hay dos versiones diferenciadas entre el Ayuntamiento y el Comité Popular del Cono Sur. Para Javier Doreste, aparte de este patronato (conformado por la Delegación del Gobierno, el Gobierno de Canarias, el Cabildo de Gran Canaria y el Ayuntamiento), también es dueña el Obispado mientras que la familia del conde de la Vega Grande son los propietarios del terreno, por lo que tienen que reunirse con todas las partes para llevar a cabo cualquier transformación.

Así, el Ayuntamiento ha estado últimamente en reuniones con las partes para poder empezar a trabajar en el complejo. "Si la Casa del Niño pierde su carácter benéfico el terreno y el edificio vuelven a la familia de los del Castillo [conde de la Vega Grande]", apunta el concejal, quien añade que en "la última acta los del Castillo dicen que lo que digan el Obispado", y según Doreste la Iglesia acepta cualquier modificación siempre y cuando se guarde algún espacio para ellos. "Reservaríamos un espacio para la Iglesia para salvar los estatutos y que estén de acuerdo con nosotros, y la capilla y un salón o dos estancias para que ellos pudieran dar la catequesis", sostiene.

Sin embargo, Carmelo Suárez opina que esta versión del político de Podemos es errónea y que el edificio ahora mismo no tiene propietario porque su dueño es una fundación fantasma.

"La Casa del Niño  es propiedad de la Fundación Patronato de la Casa del Niño, una entelequia porque hace décadas que no funciona, no levantan actas, no hacen presupuestos. Lo que planteamos es que no cumple su función social, se constituyó en el año 39 para la protección de la infancia, no tiene función social y uno de los motivos para la extinción de una fundación es que haya perdido su objeto social. Nosotros decimos que se proceda a la extinción y que se ceda este edificio al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria", apunta el representante del Comité Popular.

Suárez añade que esta entidad jurídica está en una situación de alegalidad y por ello han remitido un escrito en el Registro de Fundaciones de Canarias en el que exigen la extinción de la Fundación Patronato porque "no tiene fin social, hace ya 30 años que no hace atención a la infancia y porque no ha cumplido los requisitos exigibles a las funciones: presentar balances anuales, cuentas y renovación de los patronos", aclara.

Por tanto, entiende que en caso de que se extinga la fundación, la construcción y los terrenos no pueden revertir a los condes porque esta familia donara en su día las tierras. "E stamos hablando de una donación entre privados. Pretenden hacer un simulacro como que el conde pueda recuperar el edificio, él donó el suelo y el suelo que donó no es sólo el de la Casa del Niño, también está la Ciudad Deportiva de Gran Canaria y parte de la autopista, ese suelo nunca se ha utilizado para la atención de la infancia, por esa lógica el conde se quedaría con la Ciudad Deportiva", subraya.

Así mismo, Suárez razona que el Ayuntamiento no tiene que reunirse con todas las partes que conforman el patrono, sino simplemente recepcionar el edificio de una fundación que ya no existe. 

Sobre la Casa del Niño

Su construcción comenzó en 1938 y duró hasta 1945, aunque hasta 1948 tuvo varias actuaciones de Fernández de la Torre, quien le añadió el pabellón de enfermería, el pabellón de talleres, la capilla y los aseos para el personal de servicio, entre otros. El conjunto arquitectónico está conformado por dos pabellones principales de planta rectangular, que se desarrollan en tres alturas, mientras que la enorme torre tiene ocho plantas.

La estructura del edificio, según un informe realizado en los últimos años por el Gobierno de Canarias, no reviste peligro inminente aunque sí requiere una pronta actuación en aquellas zonas más deterioradas, es decir, las afectadas por oxidación de las armaduras. Además, se ha sustraído casi toda la carpintería y la instalación eléctrica y es necesario conectar el saneamiento con el alcantarillado del paseo Blas Cabrera Felipe.

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