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Editoriales independientes: cuando incluso regalar libros es complicado

"Daremos más de 200 libros cada vez y anunciaremos el lugar dos horas antes en Twitter para mantener la espontaneidad de la acción" explica Mar Carrera miembro del Espacio Contrabandos

"No nos estamos tirando piedras a nuestro tejado, sino a los que nos tienen los subterráneos" arguye un colaborador mientras denota que regalar libros les sale más económico que poner anuncios

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"Són vianants que van enganxats al mòbil, nosaltres volem que aixequin el cap i mirin els llibres"

"Son peatones que normalmente van pegados al móvil, nosotros queremos que levanten la cabeza y miren los libros" XAVIER PUIG

Parada de metro Fontana, en el corazón del barrio de Gràcia de Barcelona. Son las doce del mediodía y después de abandonar el caluroso vagón los peatones enfilan las escaleras que conducen a la calle Gran de Gràcia. Al cruzar la puerta automática una mujer de unos treinta años es detenida por un hombre que lleva un puñado de libros en la mano y un adhesivo rojo en el pecho. " Cultiu de llibres" reza. En el banco de enfrente, normalmente lleno de gente que espera, descansan más de un centenar de libros. "Quiere uno? Los regalamos" dice una mujer que también lleva el adhesivo a una pareja que sale de la estación. "Tenemos prisa" responden con la mirada fija en la siguiente esquina.

"Deben pensar que los queremos dar una Biblia" bromea Jordi Panyella, miembro de la Editorial Pol·len y del Espacio Contrabandos. Estos últimos son los impulsores de la campaña iniciada este jueves que pretende dar visibilidad a las editoriales independientes catalanas regalando libros el día 12 de cada mes a las 12 horas en una estación de metro barcelonesa al azar. Después de un par de negativas, una mujer que empuja un carrito se detiene a preguntar. "Daremos más de 200 libros cada vez y anunciaremos el lugar dos horas antes en Twitter para mantener la espontaneidad de la acción" le explica Mar Carrera, otra de las miembros del espacio, mientras le ofrece algunos libros. Coge Sempre més lluny de Lluís Llach, lo agradece y suelta "se lo regalaré a mí madre". "Son peatones que normalmente van atareados, pegados al móvil, pero nosotros queremos que levanten la cabeza y miren los libros que les proponemos", reflexiona Mar.

"L'espai neix de la idea que calia difondre un tipus d'editorials que qüestionen el pensament hegemònic"

El espacio nace de la idea de que era necesario difundir un tipo de editoriales que cuestionan el pensamiento hegemónico" XAVIER PUIG

Con un bebé entre los brazos, José Luis Ponce, uno de los otros colaboradores, expone la voluntad de la campaña. "Hemos apostado por ello con la idea de que el libro no es una herramienta personal, sino para leer, compartir e intercambiar, es como una semilla que hará crecer un lector crítico, con conciencia transformadora", expone Ponce. Al lado, una periodista interpela uno de los que lleva el adhesivo rojo en la solapa sobre sí regalar libros no les hace perder dinero. "No nos estamos tirando piedras a nuestro tejado, sino a los que nos tienen los soterrados" arguye el colaborador mientras denota que este mecanismo de difusión les sale más económico que no poner anuncios.

Hasta nueve editoriales son las que se agrupan alrededor del Espacio Contrabandos. Sus libros se apilan sobre el banco que cada vez reúne más curiosos alrededor, trabajadores del metro incluidos. "El espacio nace de la idea de que era necesario difundir un tipo de editoriales que cuestionan el pensamiento hegemónico. Topaba con el muro extraño de la visualización, por eso decidimos crear un espacio permanente" explica Panyella. Él mismo añade que la industria editorial mainstream, y su descenso de ventas de los últimos años, "ha marcado el ritmo de las instituciones que se han despreocupado de la cultura, pero aquí estamos las editoriales independientes para tapar este agujero".

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