eldiario.es

Menú

“Pensé mucho en una comedia berlanguiana punk”

El director de cine Isaki Lacuesta está rodando ‘Murieron por encima de sus posibilidades’, una ficción que metaforiza la crisis actual de nuestro país con complots y locuras

El cineasta ha montado una cooperativa para financiar una película con nombres de actores sobresalientes del país

Como profesor en el campo audiovisual, teme que con los recortes se corra el riesgo de derrumbe en los logros alcanzados hasta ahora en materia de enseñanza

- PUBLICIDAD -
El cineasta de Banyoles Isaki Lacuesta./Fishmuvi/BRAVO Girona!

El cineasta de Banyoles Isaki Lacuesta./Fishmuvi/BRAVO Girona!

El director Isaki Lacuesta (Girona, 1975) se está erigiendo en una de las voces más personales dentro del audiovisual catalán. Desde un cine de autor de corte independiente se mueve a la perfección entre las aguas del documental y la ficción, como podemos ver en sus largometrajes Kravan Vs. Kravan, Los pasos dobles, El cuaderno de barro, Los condenados o La Leyenda del Tiempo.

Enzarzado de lleno en tu última película, Murieron por encima de sus posibilidades, ¿puedes avanzarnos algo?

Es una comedia muy negra sobre la crisis, sobre este país tan enloquecido en el que vivimos... Cuenta la historia de cinco personas normales y corrientes –todo lo normal y corriente que pueda ser un español– que se vuelven locas por culpa de la crisis, cometen crímenes y se conocen en el manicomio. Allí harán un plan fantástico para salvar la economía española: secuestrar al presidente del Banco Central con toda la oligarquía, empresarios, magnates, futbolistas... Secuestrarlos a todos y amenazarlos para que hagan realidad su plan salvador.

Hablando de crisis, ¿qué solución encontraste para la financiación del rodaje?

Cuando escribí el guión de la película pensé que era una historia muy urgente, que se tenía que hacer ya y que se viera pronto para conectar con lo que leemos en los diarios. Los periódicos hoy en día son mucho más esperpénticos y surrealistas y tragicómicos y cercanos a Valle-Inclán que cualquier guión que podamos imaginar. Si entraba en la rueda de buscar financiación clásica –vía subvenciones, vía televisiones– no lo conseguiríamos nunca. Planteé hacer una cooperativa, lanzarnos a la piscina, empezar a rodar y buscar financiación a medida que rodábamos. Empezamos hace un año y hemos seguido rodando a medida que conseguiamos el dinero para pagar los alquileres, comidas, viajes... de manera que el equipo no perdamos dinero. No cobramos y a nuestro trabajo le damos un procentaje en función de los hipotéticos beneficios que algún día lleguen. Esperamos que la película vaya bien.

Te has juntado con un buenísimo equipo y con un reparto de esos que se califican de lujo.

Ha sido muy bonito ver cómo tanto técnicos como actores se han implicado a muerte con la película. Entre los actores están Albert Pla, Raúl Arévalo, Julián Villagran, Ariadna Gil, Emma Suárez, Sergi López, Eduard Fernández, Josep Maria Pou, Coronado, Resines, Carmen Machi, Imanol Arias, Jordi Vílches, Macarena Gómez, José Sacristán... Seguro que me dejo alguno. Es una película muy coral. No son cameos, son personajes, y la verdad es que es una pasada poder trabajar con toda esta gente. Todo el mundo se ha metido con ganas de demostrar que podemos seguir haciendo cine en estos tiempos que corren. Terminamos el rodaje en septiembre y la película esperamos que se vea en 2014.

Parece que ya estáis entrando en las últimas etapas, ¿cómo va el proyecto?

Muy bien. Estoy acostumbrado a hacer las películas en África, en Perú, en la selva, en el desierto... De repente poder rodar aquí, entre Sant Feliu de Guíxols y Girona y poder dormir en casa después del rodaje es una maravilla. Además, rodar con estos actores y con este equipo es una gozada. Está siendo, pese a que sea en cooperativa y con la escasez de medios que tenemos, el rodaje más lujoso de mi vida, estamos hilando fino. Estoy muy contento.

¿Qué diferencia habría con tus anteriores rodajes?

Esta es una ficción pura y dura. Siempre alguien dirá que es un documental, siempre alguien dice que lo que hago es documental. En Los condenados recuerdo una crítica muy negativa que decía “esta película no llega a ser película, es documental”, y pensé que era el elogio más bonito que me han hecho nunca, pues eran actores con un guión muy cerrado. Ahora se trata de una comedia muy desatada. Me gusta pensar en Berlanga como referente. Luego no se parecerá en nada, pero pienso en la teoría del proyectil: hay que apuntar muy arriba para que luego la parábola te baje a donde puedas caer. Pensé mucho en una comedia berlanguiana punk. Va por ahí.

Ejerces de profesor de audiovisuales, ¿cómo está en este momento la enseñanza?

Fui de la segunda promoción de comunicación audiovisual, en ese sentido éramos conejillos de indias. En estos años ha sido muy bonito ver cómo los programas, los planes de estudios, los medios cada vez eran mejores. Y ahora con los recortes se corre el riesgo de que toda esta mejora de tanto tiempo de pronto se derrumbe. No se está derrumbando porque los rectores, los decanos, los estudiantes, los profesores lo están sosteniendo haciendo equilibrismos. Pero tal y como está todo, el peligro es que esta educación que ha ido mejorando, toda la educación pública que cada año ha ido a mejor, ahora empiece a empeorar. Vamos, de hecho, ya está empeorando ahora mismo, se está aguantando con pinzas.

¿Está asegurado el sustrato de nuevos profesionales del cine para el futuro?

De hecho tengo muchos alumnos trabajando en la película. Hay varios que son ya fantásticos y tienen mucho talento, otros no habían tenido acceso a rodajes y estamos rodando con ellos porque realmente están muy bien. Lo que veo es que la generación de estudiantes que hay ahora son mejores y saben más de lo que sabíamos nosotros a su edad, que éramos unos pamplinas. Tienen un bagaje de conocimiento que a nosotros nos quedaba muy lejos, tanto del cine que se hace en el mundo, porque tienen acceso a él, como de conocimiento técnico, pues han tenido acceso a programas de montaje y a cámaras desde muy pronto. Nosotros éramos la generación que terminó las cámaras de cine, las moviolas, y que empezamos con lo digital; cuando estudiábamos, conseguir montar en el Avid o tener una cámara una vez al mes era un lujo. En cambio ahora lo han tenido a mano y en su casa desde muy pronto, lo que me hace pensar que la generación que viene será mucho mejor. Es lo que esperamos.

Estos últimos años se ha vivido una auténtica revolución de las tecnologías también a la hora de hacer cine

Sí, es estupendo poder montar las peliculas en tu ordenador. Puedes montar largometrajes que van a cines con máxima calidad y los puedes montar en tu casa aunque necesitas una potencia. Por ejemplo los brutos o cortometrajes los monto en el portatil y me encanta lo de montar en el tren. Como un poco en su tiempo lo hacia Vertov, los rusos cuando montaron el cine-tren en los años 20: llevaban los laboratorios y las moviolas y las cámaras en los vagones e iban por Rusia haciendo cine. Era mucho más doméstico de lo que se puede hacer ahora. Por otro lado, está el equívoco de pensar que todo se puede hacer con la tecnología doméstica mínima. Ese discurso de “es que ahora el cine se ha democratizado”... ya se dijo con el Súper8 y con el primer miniDV... Evidentemente hay cosas que requieren nuevos medios: no puedes hacer Lawrence de Arabia con tu teléfono móvil. Mientras sepas eso y lo tengas claro, con el móvil y tu camarita puedes hacer obras maestras.

En la provincia de Girona parece haber un suelo fértil para creadores del audiovisual.

Es curioso, de repente hay toda una serie de cineastas que han salido y que tenemos bastante relación. No sé si será generacional o los momentos de crisis empujan a hacer contacto... aunque con muchos de ellos éramos amigos hace años y dialogamos y nos ayudamos. Gente como Pere Vila, Óscar Pérez, Joanot Cortes, Albert Serra, Jimmy Gimferrer, Edmon Roch... Somos de edades muy distintas y no sé si tiene relación con el hecho de que en Girona hay críticos y programadores que desde hace tiempo han creado un caldo de cultivo. Àngel Quintana, Imma Merino y toda la gente alrededor del Cine Truffaut se han dedicado a enseñar cine. También desde el Museo del Cine de Tomàs Mayol, que ha fallecido hace poco, y es un lugar espléndido; junto con el de Turín creo que son los dos mejores museos de cine de Europa.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha