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Iglesias y Colau presentan Barcelona como punta de lanza del cambio

Pablo Iglesias y Ada Colau en el acto de este sábado de Barcelona en Comú / ENRIC CATALÀ

Arturo Puente

Barcelona —

Pablo Iglesias ha vuelto a Barcelona seis meses después de su primera visita como secretario general, esta vez para dar apoyo a Ada Colau, la mujer que puede brindar a Podemos el mejor resultado en las elecciones municipales de todo el Estado. Colau ha recibido a Iglesias en un momento raro: dos días después de la encuesta del CIS que presenta a Barcelona en Comú como ganadora de la alcaldía, al mismo tiempo que marca un cierto declive de Podemos. Si hace seis meses era Iglesias quien parecía bendecir la candidatura de Colau, este sábado era ella quien estaba en posición de legitimar a Podemos ante el público de Nou Barris.

La buena sintonía entre Colau e Iglesias se ha palpado en un acto electoral capital para Barcelona en Comú, que intenta hacerse ver como cabeza de lanza de un cambio también de corte estatal. El líder de Podemos ha arrancado con referencias a las críticas que le costó su anterior tour catalán: “Me volverán a llamar lerrouxista porque no se atreven a reconocer que desprecian a las clases populares catalanas”, ha disparado Iglesias para recordar inmediatamente después que él está “a favor del derecho a decidir”.

“No se me olvida que fueron quienes pusieron candados a la constitución del 78 fue Convergència i Unió pactando con Fraga, que no nos vengan a dar lecciones de democracia a nosotros”. Iglesias disparaba contra el partido de Xavier Trias, a quien sabe único contrincante de Colau en las municipales. El líder de Podemos clamaba contra la formación nacionalista en un terreno proclive. Nou Barris es un feudo histórico del socialismo barcelonés, un símbolo para el PSC que ahora le disputa Barcelona en Comú.

El líder madrileño ha salido también al paso de las críticas recibidas en Catalunya por su tibia respuesta sobre la unidad del catalán. En una entrevista concecdida a RAC1 este viernes, Iglesias afirmó que el debate sobre si la lengua valenciana es o no catalán debía dirimirlo los filólogos. “Yo sé que la lengua que se habla en Barcelona, en Valencia y en Mallorca es la misma”, ha reculado Iglesias, “como sé que es la misma lengua la que se habla en Madrid, Buenos Aires o en Lima”.

“Pero digo”, ha apostillado, “que los que han intentado politizar algo que es de sentido común son los permitieron locuras como que se hicieran en Yugoslavia diccionarios en serbio y en croata, que era la misma lengua”. El secretario general del partido morado giraba el argumento, acusando de fomentar la balcanización a quien utilizaba la lengua como herramienta de diferenciación, erigiéndose en garante de la unidad estatal dentro de la diversidad. “Que no ensucien la palabra nación y la palabra patria con sus sucias lenguas. Defender la soberanía es defender que los servicios públicos atiendan a la gente”, ha apostillado en tono áspero.

Pese a la presencia de Iglesias en Nou Barris, lo cierto es que Barcelona En Comú ha querido centrar su campaña electoral en la política municipal, y solamente han invitado a los pesos pesados de la confluencia en una ocasión y por separado. Hoy era el turno de Iglesias, el miércoles lo será de Teresa Forcades (de Procés Constituent), y el viernes le tocará a Joan Herrera (ICV-EUiA), acompañado de un representante de Syriza y de la eurodiputada Ska Keller.

Colau, en clave estatal de epicentro barcelonés

Colau, en un arranque íntimo, ha comenzado su discurso reconociendo que en el debate de alcaldables de este viernes se sitió incómoda. “¿Quieres decir que este es tu sitio?”, se ha preguntado. “Tenía la sensación de estar rodeada de mentiras”, ha acusado a sus oponentes. La candidata mejor situada para arrebatar la alcaldía a Trias ha trazado una línea entre los “políticos profesionales” y “las luchas de calle”, situándose del lado de los segundos. “Queremos recuperar la ciudad para su gente, ¡nos toca!”, ha afirmado entre los ya clásicos gritos de “sí se puede”.

La lideresa de Barcelona en Comú se ha puesto el traje de la vecina de a pie para entrar sin ambajes a hablar de algunos de los capítulos que le han valido más críticas, como el desayuno con empresarios en el hotel Palace. “Yo nunca había entrado en ese hotel. Cuando acabó la charla me vino el directivo del Santander a pedirme que tuviera sentido común”, ha relatado. “Me dijo que ellos no habían hecho ningún desahucio. ¡Me estaba insultando a la cara!”, ha gritado.

Apoyada por el líder estatal, el discurso de la alcaldable ha estado enfocado en una clave que rebasaba las fronteras barcelonesas. Colau ha trazado similitudes entre Esperanza Aguirre y Xavier Trias, y entre las tarjetas black y la reforma del Port Vell. “Nos dicen que no hay dinero, pero sí hay dinero para privatizar el puerto y que vengan mafiosos en barco”, ha reprochado.

En el acto han participado también Jaume Asens, número cuatro de la candidatura y abogado destacado de los movimientos sociales de Barcelona, y Albano Dante, impulsor de la revista Cafè amb Llet y activista por la sanidad pública. El periodista está en todas las quinielas para presentarse a las primarias que Podem celebrará la semana siguiente al 24-M, donde el partido elegirá candidato a las elecciones al Parlament catalán.

Asens ha recordado que Nou Barris es un distrito que sufre una esperanza de vida de ocho años menos que los barrios altos de Barcelona, y ha proclamado: “Ya basta de rescatar a bancos, hay que rescatar a los ciudadanos acabando con los recortes, las desigualdades y las privatizaciones”. Y ha prometido que, si alcanzan el Gobierno municipal, retirarán la acusación particular que el Ayuntamiento ejerce -pidiendo años de cárcel- sobre los huelguistas Isma y Dani.

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