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El Guggenheim Bilbao expone sus obras maestras de forma permanente

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El Guggenheim Bilbao expone sus obras maestras de forma permanente

El Guggenheim Bilbao expone sus obras maestras de forma permanente

El Museo Guggenheim Bilbao ha decidido exponer de forma permanente las obras maestras de los mejores artistas europeos, vascos y norteamericanos del siglo XX que tiene en su colección propia, adquiridas a lo largo de los 18 años de vida que tiene el centro expositivo bilbaíno.

Este cambio de criterio expositivo de los fondos propios del Museo, dado a conocer hoy en conferencia de prensa por su director, Juan Ignacio Vidarte, ha estado motivado por la "madurez" alcanzada por la colección del museo, tras 18 años de funcionamiento, y por el deseo de los visitantes del centro de ver las "joyas" que tiene el Guggenheim Bilbao.

Hasta hora, estas piezas y otras relevantes de la colección propia sólo se exhibían de forma temporal y esporádica, por lo que sólo las personas que coincidían en su visita con esas exposiciones podían verlas.

A partir de ahora, los visitantes del Guggenheim podrán disfrutar de una selección de piezas "únicas" y, alguna de ellas, referentes singulares del arte contemporáneo del siglo XX, de forma permanente en las salas de diseño más rompedor de la tercera planta del Museo.

La selección esta conformada por 31 de las 130 obras de arte que ha adquirido el Museo en sus primeros 18 años de historia.

Entre las piezas maestras que marcaron un "hito" en la carrera de sus creadores y que a partir de ahora se mostrarán de forma permanente, figura el colorido y gigantesco lienzo de Mark Rotko "Sin título" pintado en 1952, que abre la exposición y del que sólo existe una copia similar en el mundo en manos de un coleccionista privado por lo que sólo será posible contemplarlo en Bilbao.

Destaca también la "Gran Antropometría azul (ANT 105)" (1960), de Ives Klein; los "Nueve discursos de Cómodo" (1963) de Cy Twombly, que rompió los esquemas artísticos imperantes en Nueva York en 1963, y las "Ciento cincuenta Marylins multicolores" (1979), de Andy Warhol.

A estas obras se suman otras no menos importantes de reconocidos autores europeos, españoles y norteamericanos del siglo XX como De Kooning, Basquiat, Kiefer, Richter, Rauschenberg, Baselitz, Schnabel, Barceló, Tapies, el italiano Francesco Clemente y los vascos Chillida y Otieza.

El recorrido expositivo ha sido planteado por su comisaria, la responsable de contenidos artísticos del Guggenheim Bilbao, Lucía Agirre, de forma cronológica y comienza con una sala dedicada al arte de postguerra protagonizado tanto por artistas europeos como norteamericanos.

La exposición prosigue en una pequeña pero luminosa galería que contiene las obras de los artistas vascos más destacados de la segunda mitad del siglo XX: Oteiza y Chillida, del primero de los cuales se muestran dos de los ejemplos mas representativos de su series Cajas Vacías y Cajas Metafísicas y una de las esculturas en granito recortado realizadas por Chillida.

La siguiente galería está dedicada a dos artistas alemanes de la postguerra como son Anselm Kiefer y Gerhard Ritcher, de quien se muestra su famosa "Marina".

En la última de las salas de diseño rompedor e irregular de la tercera planta se exponen obras realizadas en los años 60, una década de las más agitadas y productivas en el ámbito artístico, con obras de Warhol, el alemán Polke, y los norteamericanos Rauschenberg (con su obra "Barcaza") y Twombly.

De aquí se pasa a las salas denominadas "clásicas" por su diseño más regular y "académico", en las que se exhiben ejemplos del regreso a la pintura que vivió el arte en la década de los años 80 del pasado siglo.

Aquí se muestra el apocalíptico cuadro de Barceló titulado "El diluvio", junto a nuevas obras del alemán Kiefer y las de otra de las grandes figuras del expresionismo germano: Geor Baselitz, una de las últimas incorporaciones a la colección propia del Guggenheim Bilbao.

La siguiente galería esta completamente dedicada a la serie del artista italiano creada expresamente para la inauguración del Museo bilbaíno en 1997, titulada "La habitación de la madre", de la que se exhiben sólo ocho paneles, en una sala distinta para la que fue concebida, lo que da la oportunidad al espectador de tener una visión de la obra, en palabras de la comisaria.

La última sala muestra por primera vez en el Museo bilbaíno una obra del italiano Enzo Cucchi, uno de los mejores exponentes de la llamada transvanguardia italiana, junto a una "naturaleza muerta" de Barceló, dos pinturas del norteamericano Julian Schnabel y dos obras del precozmente desaparecido Jean-Mitchel Basquiat, a quien el museo ha dedicado este verano una exposición temporal.

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