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Roma exhibe a las mujeres de la "belle époque" retratadas por Boldini

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Roma exhibe a las mujeres de la "belle époque" retratadas por Boldini

Roma exhibe a las mujeres de la "belle époque" retratadas por Boldini

El complejo del Vittoriano de Roma inaugura hoy una exposición que revisa la biografía del pintor italiano Giovanni Boldini, figura representativa de la Belle Époque parisina reconocido por sus retratos, especialmente de mujeres.

Es la tercera muestra sobre Boldini (Ferrara, Emilia Romaña, 1842-París, 1931) que organiza uno de los comisarios de esta exposición, Tiziano Panconi, pero en su opinión esta es la primera que "reconstruye de manera científica el recorrido creativo y el corpus pictórico del pintor", afirmó a Efe.

La exposición cuenta con 160 obras, 130 de Boldini y 30 de artistas contemporáneos, que provienen de hasta 60 prestadores diferentes (entre ellos el Museo de Orsay de París y la Antigua Galería Nacional de Berlín), y estará abierta hasta el próximo 16 de julio.

Panconi explica que todo parte del hallazgo de cuarenta cartas inéditas que también están expuestas y que reconstruyen gran parte de la biografía del autor, tras búsquedas por archivos de todo el mundo durante casi cuatro años que han permitido aclarar cómo se decidieron ciertos cuadros de Boldini o las relaciones que tuvo con personajes influyentes de la época.

"La muestra representa a Boldini con ingredientes medidos, no con hipótesis de los comisarios sino con lo que fue verdaderamente su recorrido artístico", agregó Panconi en las salas del museo Vittoriano, que albergan sobre todo retratos de mujeres.

Son mujeres "trasladadas desde la fantasía del artista, que las hace más bellas de lo que son, pero también emancipadas, elegantes, conscientes de sí mismas y de su belleza, mujeres que podemos encontrar en las pasarelas de moda del Novecento (siglo XX)".

"Pero sobre todo pintó a las mujeres con miradas inteligentes", apuntó Panconi, que explicó que "no se limitó a reflejarlas al lado del hombre, sino que las pintó como verdaderas protagonistas de su tiempo, mirando a un futuro al que desean enfrentarse".

En la exposición predominan las mujeres de largas líneas, trazadas con pinceladas flexibles pero coloridas en diversos momentos íntimos que hacen pensar en largas horas de exposición ante lienzos en las que las retratadas hacían partícipe al pintor de múltiples confidencias.

Panconi agregó en una rueda de prensa que el pintor fue una especie de psicoanalista para sus retratadas, a las que sometía a preguntas provocadoras que finalmente originaban relaciones de una confianza absoluta entre Boldini y sus clientes.

La exposición también cuenta con retratos masculinos, como "Retrato de Giuseppe Verdi sentado"(1886) o "Autorretrato a los sesenta y nueve años", pero su plato fuerte es el "Retrato de Donna Franca Florio (1901), un cuadro con una historia controvertida a sus espaldas.

El marido de Franca Florio contactó con Boldini para que hiciera un retrato de su esposa, pero no quedó contento con un primer resultado porque consideró el cuadro demasiado atrevido y pidió una segunda versión que el pintor italiano realizó.

Sin embargo, Boldini, a petición de Franca Florio, retomó los primeros esbozos años después y terminó la primera versión, que ha llegado hasta nuestros días envuelto en un proceso legal de subasta que podría hacer que terminara en manos privadas.

La muestra del Vittoriano está dividida en cuatro partes que detallan el recorrido pictórico del pintor italiano, que con 22 años se trasladó a Florencia para participar en el movimiento de los "macchiaioli" (manchistas), los primigenios impresionistas italianos.

A pesar de trasladarse a París en 1871, Boldini nunca se adhirió formalmente a los impresionistas, en parte porque, como apuntó en la rueda de prensa de presentación el otro comisario de la muestra, Sergio Gaddi, "se hace amigo de Degas, el menos impresionista de los impresionistas, y no por casualidad existe un parecido tan increíble entre la obra de los dos".

La tercera parte de la exposición hace referencia al contacto de Boldini con la burguesía y la nobleza de París, donde comienza a hacerse célebre por sus retratos atravesados de toques de melancolía que gustan sobre todo al público femenino.

En los últimos años del siglo XIX e inicios del XX Boldini se confirma entre la nobleza parisina, recibe a personalidades de la época en su estudio y pinta retratos a tamaño natural, siguiendo una estética a la moda que le convierte, según Gaddi, en un "liberador de la mujer (...) también desde el punto de vista del vestuario".

En cuanto a las cartas puestas en exposición, representan parte de la correspondencia que Boldini intercambia con el pintor florentino Telemaco Signorini para el envío a la capital francesa de las obras de los artistas toscanos presentes en el evento.

Las epístolas, irónicas en muchas ocasiones, revelan el método de trabajo de ambos artistas en la exposición universal, además de diversos comentarios profesionales e incluso privados que los pintores realizaban sobre sus compañeros, y que son reveladores del ambiente artístico de un época, la Belle Époque, que poco a poco iba consumiéndose para entrar de lleno en los horrores del siglo XX.

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