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Dry River, rock progresivo nacido junto al Riu Sec de Castellón

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Dry River.

Dry River.

Me pregunto en voz baja por qué tiene que ser el rock progresivo algo exquisito, para sibaritas de la música, casi exclusivo. Quizás porque los grandes medios dentro de la propia escena rock han pasado un poco de darle importancia a ése tipo de bandas. En cierto, en Inglaterra sí le han dado pábulo y sus grupos son todo un referente para el estilo, pero, ¿y en España?. El rock progresivo, que en muchas ocasiones es una etiqueta vacía, falta de sentido, no se ve como algo comercial, no es algo que parezca tener un público masivo ni que vaya a los concierto en tropel. Con lo cual, he de pensar, que no es una cuestión del estilo, sino de la poca comercialización que de él pueden sacar los medios y promotores.

Quizás esa dinámica esté cambiado, con bandas del calado de nuestros amigos de Morgana vs Morgana o los vallisoletanos Ciconia. Pero son Dry River los que han elevado el nivel de éste género marginado en España, los que han impactado al público, y por fin, a la crítica. Nadie puede decir, después de escuchar el segundo álbum de la banda llamado “Quién tenga algo que decir... que calle para siempre”. Cómo habrá nacido un grupo con ese enorme e indiscutible potencial es Castellón, y de dónde vendrá tan singular nombre. “En Castellón tenemos el cauce de un río que desciende de los pueblos del interior y pasa por la capital. Por este cauce solo baja agua cuando llueve bastante en el interior y el resto del año está seco. Su nombre es Riu Sec (Rio Seco). Nos gustó como sonaba en inglés, y por la guasa decidimos adoptarlo como nombre del grupo desde nuestra etapa de grupo de versiones”, nos cuenta Matías Orero, guitarra y coros del grupo, porque en éste disco encontrarás muchos coros, pero todos muy bien puestos.

El disco navega por muchos estilos, siendo un auténtico vendaval de emociones y de sonoridades como funkie, rock, algo de ska. Se escuchan vientos, metales y coros. Y vienen de Castellón, no de Londres o cualquier ciudad angloparlante, con la dificultad que aparentemente tiene aparejada esa ubicación para vender un elepé de estas dimensiones, “El hecho de que el centro neurálgico de Dry River sea Castellón tiene sus inconvenientes, pero en general hay muchos puntos favorables. Por ejemplo, es muy asequible tener un buen local de ensayo, la vida aquí hace que sea bastante fácil desplazarte de un sitio a otro sin necesidad de estar pendiente de metros y autobuses, lo cual se traduce en tiempo. Además no es una ciudad cara. Todo esto hace que empieces el día con muchas ganas de hacer música y que al acabar el mismo, apenas tengas impulsos de extermino de la especie humana… jaja. El lugar al final es lo de menos, mientras haya pasión e ilusión el asunto irá a toda maquina”, es cierto, coincido con Carlos Álvarez, guitarra y teclista de los de Castellón. Hoy en día se puede hacer música desde cualquier lugar, pero cómo se hace un disco tan bueno, quiénes serán sus referentes, “Cada uno de nosotros tiene unas influencias musicales particulares, pero hay ciertos grupos en los que todos coincidimos y que han marcado nuestra forma de entender la música. En la composición de "Quien tenga algo que decir..." no nos planteamos las tendencias o influencias a las que nos debíamos ceñir. Cada canción se trabajó individualmente en el local de ensayo, y en ocasiones fueron temas ya compuestos que aportaron Ángel y Carlos (voz y teclados respectivamente), que más tarde se finalizaron con el consenso de todos los miembros, y que posiblemente están marcados por las influencias de cada uno de nosotros. Los grupos que a todos nos puedan haber marcado son Asfalto, Barón Rojo, Dream Theatre, Queen y otros grandes grupos de la época de los 70 y 80”. Es curioso lo que responde Matías, porque han logrado que el miembro más importante de Asfalto, y del rock nacional en general, Julio Castejón, aparezca en una de sus canciones, concretamente en “Informe T-24”, “ Asfalto es una de las grandes influencias de Dry River. Incluso podríamos considerarnos herederos de su música. Hace unos años, cuando aún éramos un grupo de versiones, tuvimos el honor de telonearlos en Villarreal. De ahí surgió una bonita amistad que ha ido creciendo con el tiempo. Julio Castejón resulta que, además de ser uno de los más importantes artistas y compositores del rock patrio, es una bellísima persona, llena de luz y modélica en muchísimos sentidos. Siempre nos ha apoyado desinteresadamente, hablando de nosotros a medios de Madrid, a compañeros músicos, etc. Cuando le propusimos que colaborase con nosotros en un tema del disco la respuesta fue un sí inmediato. Elegimos un tema que nos sonaba mucho a Asfalto y Julio le dio un toque fantástico. Se lo curró más allá de los límites de lo cortés. Fue un trabajazo para él, y lo hizo sin pedir nada a cambio, sólo porque ama lo que hace. Es una inspiración”, dice Angel Belinchón, con orgullo.

Como antes han dicho, es Castellón un buen lugar para crear una banda, será por ellos que no paran de salir grandes combos de la capital de La Plana, “Castellón es una ciudad que sin lugar a dudas puede presumir de contar con una plantilla de bandas y músicos de gran nivel, por lo que todas las semanas hay una oferta musical brutal. Siempre que hemos tocado en casa la respuesta de la gente ha sido genial, nos sentimos muy arropados en Castellón. Incluso la prensa local tiene a bien hablar de nosotros ayudándonos a la promoción de nuestros conciertos, vídeos, discos, etc. Y todo ello a pesar de nuestro aspecto, la verdad es que no nos podemos quejar” sentencia Carlos.

Dry River.

Dry River.

Y hablan de las pintas, porque no sólo el concepto musical del grupo es interesante en sí mismo, sino que lo adornan con un concepto visual a todos los niveles, “Lo de darle teatralidad a nuestra música es algo que hacemos por disfrutar más con el grupo, dando rienda suelta a otro tipo de inquietudes y de paso ofrecer un espectáculo más completo. Nos sentimos cómodos con esto, va un poco con nuestra forma de ser. Eso no quita que luego te venga un tío/tía sin ningún tipo de artificio se saque su guitarra para tocarte su canción y te caigas de culo. Al final lo que cuenta es la música y lo que cuentas, lo demás suma, pero lo otro es lo que realmente importa”, dice con humildad Carlos. Pero lo que ellos hacen, a todos los niveles está fuera de las tendencias que se practican en España, o quizás hayan más grupos con lo que poder levantar una gira conjunta, nos resuelve la duda David Mascaró, bajista del combo, “Si hablamos a nivel estatal, conocemos de primera mano a varias bandas que realizan muy buen rock sinfónico. Pero pensamos que nosotros podríamos desmarcarnos del resto en dos aspectos fundamentales. Por un lado: uno puramente musical, que es el tratamiento de las voces, una característica que se da cada vez con menos frecuencia en la escena del rock español en general. Por otro lado: un aspecto estético y de concepto, que es el ofrecimiento de un espectáculo integral en los directos gracias a una puesta en escena cuidada y a la participación de nuestros actores, todo lo cual hace que un concierto de Dry River sea una experiencia muy divertida para el público que nos ve. Teniendo en cuenta todo esto, como conclusión podemos decir que, en global, a día de hoy no conocemos aún a ninguna banda en España que lleve el rock sinfónico al nivel que lo hacemos nosotros”. Y no me extraña, solo hay que escuchar el disco y ver la indumentaria que llevan en sus directos, cosa que ya hicieran en su anterior redondo, “El Circo de la Tierra”, para percibir que esto, en definitiva, es algo diferente en España. “La idea y el concepto principal es el de una boda. Aparte del trabajo de composición, el diseño ha sido otra de las tareas a las que le hemos dedicado bastante tiempo. La idea de la pareja de boda estaba clara desde el principio, pero queríamos añadir algo más. Se nos ocurrió el tema de las parejas antagónicas unidas por la música y poco a poco se fue puliendo con alguna que otra sorpresa. La contraportada refleja el título de las canciones pero como si del menú del banquete se tratara. Una boda y su posterior banquete es como un gran día de fiesta, y de alguna manera es lo que queremos trasladar, la fiesta y alegría de un banquete nupcial a un concierto de Dry River. En esta ocasión nuestra caracterización es la de los miembros de la orquesta de baile que amenizan la fiesta. El diseño de todo el CD (portada, contraportada, libreto, etc.) ha sido realizado Ángel Belinchón (cantante de Dry River)”, nos explica Matías.

Con ese concepto tan especial que tienen los chicos de Dry River de un concierto, deben haber muy buenos directos que se les hayan clavado en la retina, y para que nos conteste a eso, recurrimos a Carlos, “Cada miembro del grupo tendrá su momento estrella particular, pero quizá una de las experiencias más reconfortantes la vivimos el pasado 27 de febrero en Madrid. En las contadas ocasiones que hemos visitado Madrid, la verdad es que la respuesta del público siempre ha sido muy buena, pero en esta última ocasión fue especialmente agradable. Empezamos la actuación con una intro a piano y voz, y de repente toda la sala estaba coreando el tema, lo mejor es que la alucinante actitud de los que aquella noche decidieron venir a vernos se prolongó durante todo el concierto. Fue un fiestón”. Pero aunque su concierto en Madrid, fue de los que hacen época, seguro que si fuera en Japón, sería histórico. De hecho su anterior trabajo viajó hasta las tierras de Nintendo para dejar muy buen sabor de boca, “Existe una curiosa paradoja con la situación de la música en nuestro tiempo. Por un lado, la industria está en horas muy bajas, apenas se venden discos y la mayor parte de la chavalada probablemente ni siquiera hayan comprado un disco en toda su vida. Sin embargo, por otra parte, ahora es posible hacer llegar tu trabajo a cualquier parte del mundo y que éste genere interés comercial en los lugares más inesperados. Cuando supimos que nuestro disco se estaba vendiendo bien en Japón, nos hizo mucha ilusión, por supuesto, pero si lo piensas fríamente es casi normal. Somos una rareza internacional en el género. En España y en español es difícil encontrar música como la nuestra, y para un comprador global e internacionalizado esto tiene un valor innegable, suficiente como para querer adquirir nuestro producto”, sentencia Angel Belinchón, la preciosa y prodigiosa voz de este grupo que nos tiene impresionados y enamorados.

 

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