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DESALAMBRE

Diez principios de nuestro trabajo: logros, retos y cambio

Cooperar desde un enfoque de derechos supone enfrentar aquellos poderes que perpetúan la pobreza y acentúan la desigualdad

Así trabaja Oxfam Intermón

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Un niño camina junto a un barco y varias casas destruidas por el tifón, junto a un depósito de combustible en la ciudad de Tacloban, en la provincia de Leyte, en el centro de Filipinas, el 11 de noviembre de 2013. AP /Aaron Favila

Un niño camina junto a un barco y varias casas destruidas por el tifón, junto a un depósito de combustible en la ciudad de Tacloban, en la provincia de Leyte, en el centro de Filipinas, el 11 de noviembre de 2013. AP /Aaron Favila

Las terribles consecuencias del Tifón Yolanda, la llegada de las campañas pre Navideñas y la financiación pública de ONG y de otras organizaciones privadas en este tiempo de crisis, han vuelto a poner sobre la mesa viejas cuestiones con renovados bríos. ¿Cómo trabajamos las ONG? ¿Somos eficaces? ¿Qué control tenemos sobre los fondos? ¿Tiene sentido que el Estado financie a organizaciones que nos llamamos "no gubernamentales"?.

Sin pretender agotar un tema con muchos ángulos y que requiere de una reflexión amplia, recojo a continuación diez principios en los que creo y que orientan la actuación de Oxfam Intermón.

1. Raíz en las personas. Lo más hondo de nuestra misión, nuestro punto de partida y opción radical son las personas que viven en la pobreza y sufren la injusticia. Estrategias y posiciones en un día a día complejo, pueden hacernos olvidar esto. Como Director, trato que recordemos siempre para qué, para quién trabajamos.

2. Defender y proteger derechos. Las personas no solo tienen necesidades, tienen derechos que hay que defender, empezando por el derecho a la vida y siguiendo por la alimentación, la salud o la educación. Cooperar desde un enfoque de derechos supone enfrentar aquellos poderes que perpetúan la pobreza y acentúan la desigualdad.

3. Orientación al cambio. Nuestros programas buscan generar cambios sostenibles en las vidas de las personas y de las comunidades. Estamos convencidos que la erradicación de la pobreza a cualquier nivel pasa por reglas e instituciones al servicio de la población vulnerable, y requieren por lo tanto una fuerte transformación social.

4. Capacidades. Los recursos económicos son importantes pero las capacidades lo son más. No podríamos responder a un desastre como el de Filipinas si no trabajáramos antes en el país, si no tuviéramos experiencia y capacidad instalada en agua y saneamiento y en provisión de alimentos en estas situaciones extremas. Fortalecer las capacidades de movimientos sociales y organizaciones, de las personas que forman parte de ellos, es esencial para el cambio. Sabemos hacerlo, llevamos décadas dedicados a ello, estamos formados y tenemos vocación por esta tarea.

5. Catalizar y articular. Ni podemos ni pretendemos hacerlo todo. Sin embargo usamos nuestros recursos de forma estratégica, buscando la contribución de gobiernos e instituciones para ampliar el alcance de los programas y su capacidad transformadora. Trabajamos con otros en alianzas en las que cada organización aporta lo mejor que tiene, lo que se necesita para que la combinación sea potente.

6. Eficiencia. Los procesos son importantes pero los programas a los que dedicamos los recursos que están a nuestra disposición, están orientados a lograr resultados y a hacerlo de la manera más eficiente posible. Resultados que no se miden solo en el número de personas destinatarias que participan en los programas, también en los cambios estructurales, en valores, en capacidades, a los que me he referido en puntos anteriores.

7. Base social. Oxfam Intermón cuenta con 200.000 socios y donantes individuales que creen en nuestro trabajo y apoyan las causas que defendemos. Además decenas de miles de personas se adhieren a las campañas y compran en las tiendas de comercio justo y cientos de educadores contribuyen a fortalecer la línea de educación para la ciudadanía global. No se trata solo de recursos económicos, esenciales para que podamos impulsar programas humanitarios y de desarrollo. Es saber que tenemos una base en la sociedad, que estamos enraizados, que contamos con la confianza y al tiempo la exigencia de una parte importante de la ciudadanía.

8. Financiación pública. Los recursos públicos no son del gobierno. Son de toda la población. Creemos en una política pública de cooperación y en la participación de las ONGD en la misma, por capacidad y por conexión social. El estado no debe sostener a las ONGD ni financiar nuestras estructuras pero sí nuestros programas de desarrollo, educación y acción humanitaria, de forma transparente, predecible y sostenida.

9. Diversificación de la financiación. La independencia de Oxfam Intermón como ONGD se fundamenta en la base social con la que contamos y en una gran diversificación de fuentes de financiación. Más del 60 % son recursos privados. No más del 8 % son aportados por el gobierno español ya que el resto de la financiación pública proviene de agencias e instituciones internacionales, de la UE a Agencias de NNUU pasando por otros gobiernos donantes.

10. Rendición de cuentas. Realizamos auditorías anuales del conjunto de nuestras finanzas, auditorías específicas de los programas que cuentan con financiación pública y evaluaciones sistemáticas de los programas, dirigidas a rendir cuentas y a aprender. Debemos lograr más cercanía a la hora explicar nuestra actuación a las personas y organizaciones que nos apoyan. Sin embargo contamos con sistemas de control fuertes, internos y externos, adaptados a las situaciones complejas, a veces extremas, en las que operamos.

Nada de lo anterior está logrado por completo. Es un decálogo ambicioso y retador, hay desafíos en cada uno de los puntos y debemos mantener una tensión continuada para afianzar y aprender. Y hacerlo en un contexto de crisis superpuestas, duro en lo financiero y exigente por la intensidad de los choques que traen consigo.

Por ello quiero concluir este decálogo con un undécimo punto. Es imposible abordar los desafíos anteriores sin contar con un equipo fuerte, formado por personas contratadas y voluntarias, todas profesionales, comprometidas, críticas y volcadas con una misión apasionante. La de luchar por la dignidad y la justicia global codo con codo con las personas vulnerables cuyos derechos defendemos.

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