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Los trabajadores de banca ultiman la mayor movilización en 30 años

Los sindicatos inician una campaña de movilizaciones que culminará el 6 de febrero con una huelga general de los trabajadores de Bankia, Novacaixagalicia y Banco de Valencia

La última huelga del sector se remonta a la década de 1990 a causa de la reforma del convenio colectivo

Según los cálculos de CC OO, entre el 1 de enero de 2009 y el 31 de diciembre de 2012, el sector bancario ha perdido cerca de 35.000 puestos de trabajo

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Los sindicatos convocan paros en la banca previos a la huelga del 6 de febrero

700 empleados de Bankia protestan frente a la sede de Bancaja en Valencia / EFE

Volver a un sistema bancario que tenga el mismo número de empleados que a mediados de la década de 1970. Ése es el principal temor de las organizaciones sindicales que, desde hoy miércoles, inician una campaña de movilizaciones que culminará el próximo 6 de febrero con una huelga general para los trabajadores de tres entidades nacionalizadas: Bankia, Novacaixagalicia y Banco de Valencia. Sólo en ellas se prevé un recorte de más de 9.000 puestos de trabajo.

Los sindicatos asumen que la movilización de los trabajadores es “algo insólito” en un sector que, desde hace más de veinte años, se caracteriza por una paz social que hoy se da por perdida. “El problema es que han cambiado la hoja de ruta. Hasta ahora las reestructuraciones del sector bancario se hacían mediante acuerdos con los trabajadores pero, desde la desastrosa intervención de Bankia y la voluntad de Bruselas de restringir la capacidad de las entidades nacionalizadas, todo ha cambiado”, señala José María Martínez, secretario general de Comfia-CC OO. “Si la reestructuración sigue por este camino, las entidades no van a ser viables y se necesitarán más inyecciones de capital. Hemos llegado hasta aquí por la rigidez de los gestores que, aseguran, que no tienen margen de maniobra”, recalca el responsable de CCOO.

El primer paso de la acción sindical se dará este miércoles con la convocatoria de manifestaciones en Madrid, Barcelona, Valencia, Logroño, Ávila, Segovia, y Las Palmas de Gran Canaria. Con ellas, se persigue la movilización de todos los trabajadores del sector financiero y no sólo de las cajas nacionalizadas porque, entienden los sindicatos, estas tres entidades son sólo la punta del iceberg de los recortes de plantillas y oficinas que espera al sector, incluso al que goza de buena salud. El siguiente movimiento será el próximo miércoles 30, con paros parciales en las tres entidades que servirán para calentar motores de cara a la huelga del 6 de febrero.

Cambiar el signo de las negociaciones

Los paros en la banca no son habituales. De hecho, la última huelga del sector se remonta a la década de 1990 a causa de la reforma del convenio colectivo. “Hace un par de semanas nos concentramos ante el Banco de España y comprobamos que los trabajadores del sector empiezan a tomar conciencia, no esperábamos una respuesta como la que tuvimos, con cerca de 5.000 personas”, explica Roberto Tornamira, secretario general de la Federación Regional de Servicios de UGT en Madrid. “Por eso esperamos que la respuesta de hoy sea aún mayor, aunque es cierto que el mal tiempo no va a ayudar”, matiza. Además, asume que los trabajadores de la banca, tradicionalmente, no han sido proclives a la movilización. “En contra de lo que parece, éste es un sector muy atomizado, con 800 centros de trabajo diferentes sólo en Madrid y eso es una dificultad para la concentración de los trabajadores”, añade.

“Lo que estamos tratando de hacer con estas movilizaciones es cambiar el signo de las negociaciones e intentar que los recortes se lleven a cabo mediante prejubilaciones, recolocaciones o reducciones temporales de empleo”, apunta Luis Alameda, presidente de la Confederación de Sindicatos Independientes y Afines (Csica), unas de las organizaciones que ha convocado los paros.

Las condiciones de los recortes

Según los cálculos de CC OO, entre el 1 de enero de 2009 y el 31 de diciembre de 2012, el sector bancario ha perdido cerca de 35.000 puestos de trabajo, de los que dos tercios corresponden únicamente a las antiguas cajas de ahorros. A estas cifras se sumaría el recorte de personal al que van a hacer frente las tres entidades nacionalizadas y que afectará a 6.000 trabajadores en Bankia, 2.500 en Novacaixagalicia y 890 en Banco de Valencia, pero con condiciones muy diferentes para cada una de las plantillas. En Bankia, se aproximarán, prácticamente, a las marcadas en la última reforma laboral, que estableció indemnizaciones de 20 días por año trabajado con un máximo de 12 mensualidades. En concreto, la entidad encabezada por José Ignacio Goirigolzarri prevé 22 días con un tope de 14 mensualidades.

“No entendemos estas condiciones en una entidad que ha asegurado, públicamente, que este año va a tener un beneficio de más de 1.000 millones de euros”, indica Alameda. Además, la plantilla que permanezca en Bankia podría ver cómo su nómina se recorta entre un 40% y un 50%.

En Banco de Valencia, el recorte de 890 empleos supone la eliminación de, prácticamente, la mitad de la plantilla. De esa cifra, un máximo de 211 bajas serían prejubilizaciones para mayores de 61 años, con un tope del 70% del sueldo neto. En el caso de las bajas incentivadas, éstas contemplan unas indemnizaciones de 18 meses para los menores de 50 años y de 24 para los mayores. Hay que recordar que la entidad absorbida por Caixabank ya realizó un ERE hace un año que afectó a 360 empleados. En cuanto, a Novacaixagalicia, la propuesta de la entidad prevé indemnizaciones de entre 23 y 25 días por año trabajado con un tope de 14 mensualidades, 18 en el caso de los mayores de 55 años.

A día de hoy, las propuestas de las bancas nacionalizadas están en la mesa de negociación,aunque los sindicatos creen que el margen de maniobra es muy escaso. En el caso de Bankia, el plazo formal de negociación concluye el 9 de febrero y, una semana después, el de Novacaixagalicia y Banco de Valencia. “En realidad todo depende del FROB [el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria] porque nosotros con quien hablamos es con los gestores, que son los que tenemos al otro lado de la mesa, pero los propietarios de las entidades no son ellos”, argumenta el secretario general de Comfia-CC OO.

Alargar el proceso de reestructuración

La alternativa, aseguran las organizaciones sindicales, pasa por medidas menos traumáticas, como las prejubilaciones o los ERE temporales, además de rebajar el número de perjudicados por la reestructuración y alargar los procesos en el tiempo. “Si Bruselas da un plazo de cinco años para llevar a cabo la reorganización de las entidades intervenidas, por qué el Banco de Valencia tiene que hacerla en 18 meses y Bankia en tres años”, se preguntan fuentes de CCOO en Madrid. “Nosotros no estamos en contra de la reestructuración del sector, pero se puede hacer de otra forma, como está haciendo el Santander con Banesto, que ha firmado un protocolo para que el proceso no conlleve un ERE y se compromete a realizar negociaciones con los representantes sindicales”, recalcan las mismas fuentes.

Uno de los problemas en el que hacen hincapié las entidades, y que los sindicatos, admiten es el elevado número de sucursales que hay en España. “Es cierto que hubo una expansión de las entidades fuera de su territorio natural”, asevera el presidente de la Confederación de Sindicatos Independientes y Afines (Csica). “Abrían sucursales con sólo tres empleados y, en dos años, eran rentables, en gran medida gracias a los préstamos hipotecarios”, admite Luis Alameda.

Pero entidades y sindicatos no comparten la misma visión a la hora de redimensionar la red de oficinas. “Bankia asegura que le sobran más de 1.000, a Novacaixagalicia unas 300 y Banco de Valencia quiere cerrar el 90% de sus sucursales, claro que detrás de ella está Caixabank”, apunta Alameda. “Bruselas dice que las cajas rescatadas tienen que reducir su capacidad y va a desaparecer el servicio físico en muchas zonas y en otras se va a reducir a una entidad, se está reduciendo la situación a un oligopolio de muy pocas entidades”, argumentan desde CC OO.
“¿Para qué se ha capitalizado el sector financiero?”, se pregunta José María Martínez. “Porque hay un objetivo público, que no cuesten más y que fluya el crédito. Sin embargo, algunas de estas entidades se han vendido por un euro cuando lo que se debería hacer es garantizar que ese dinero se devuelva”, concluye el representante de CCOO.

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