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EXTREMADURA

Lisboa romana: un eje entre el Atlántico y el Mediterráneo pasando por Emerita

La Lisboa romana era un privilegiado enclave comercial entre el Atlántico y el Mediterráneo que brindaba acceso marítimo a la capital de Lusitania, Emérita Augusta (Mérida), desvela el documental "Fondeadero Romano en Olisipo".

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Tejados de Alfama, una de las postales recurrentes de la ciudad de Lisboa.

Dirigido por el portugués Raul Losada, el filme considera a la Lisboa de la antigüedad (Olisipo) como un punto neurálgico de la provincia romana de Lusitania, ya que contribuía a que su capital, Emérita Augusta, importase o exportase vía marítima.

Lisboa "era la capital portuaria de Lusitania. Era además uno de los más importantes puertos de toda la fachada Atlántica, uniendo el Mediterráneo al norte de Europa, abasteciendo a los Ejércitos de Roma destacados en Britania y Germania Inferior", explica Losada.

"Fundeadouro Romano em Olisipo", por su título en portugués, tuvo su embrión en el descubrimiento de los restos de un fondeadero o puerto en la lisboeta plaza Dom Luís I, donde se hallaron ánforas y una rara pieza náutica de 8,5 metros de longitud, entre otros objetos.

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Plaza Don Luis I / G. M.



A raíz de estos hallazgos, el documental se embarca en un viaje a Olisipo a través de testimonios de especialistas pero, sobre todo, transporta al espectador a una inédita recreación de la ciudad en 3D, obra de César Figueiredo, en la que se intuye cómo era la estructura urbana en la época.

El documental de Losada sirve así para poner en relieve el papel de la Lisboa romana, de la que se conoce poco.

Se sabe que Olisipo, cuyo período áureo transcurre entre el siglo I y el III después de Cristo, era uno de los enclaves más importantes de la Lusitania junto a Salmantica (Salamanca, España), Ossonoba (Faro, Portugal) y la capital Emérita Augusta (Mérida).

El arqueólogo Carlos Fabiao, que colaboró en el documental, detalló más trazos de la antigua ciudad, entre ellos cuál era su mayor fuente de riqueza: la producción de garo (del latín garum).

Esta salsa, parecida a la asiática de soja, se elaboraba a través de un proceso por el que la sardina entra en putrefacción y se transforma en un líquido que es aliñado en sal, especificó Fabiao.

El arqueólogo, de la Universidad Nova de Lisboa, ahondó en la importancia de Lisboa como un nexo entre el Mediterráneo y el Atlántico, papel que aún se mantiene en nuestros días.

Mérida-Roma, por Lisboa

"Para llegar a Roma partiendo desde Emérita Augusta era más fácil hacerlo a través de Olisipo. La travesía continental era complicada. Era cincuenta veces más costosa en términos económicos que la marítima por Olisipo".

Entre la antigua Lisboa y Emérita Augusta circulaban "casi todos los artículos importantes", como cerámicas finas, alimentos guardados en ánforas o productos textiles, agregó Fabiao.

Los cerca de 250 kilómetros que separan a las dos ciudades estaban cubiertos por tres calzadas romanas diferentes, una al norte del Tajo, y las otras dos al sur, añadió el especialista.

Precisamente el río Tajo, que nace en España y desemboca en Portugal, era otra de las fuentes de riqueza de Olisipo debido al oro que albergaba.

"Hay vestigios de explotación a lo largo de todo el recorrido".

Aunque no hay suficiente documentación para determinar la población de Olisipo, sí se sabe que por allí pasaron autoridades como Julio César.

Se conocen pocos ciudadanos ilustres de la ciudad, señaló Fabiao, quien, no obstante, citó a Marco Cássio Semproniano, un comerciante de aceite nacido en Olisipo que trabajó en la provincia fronteriza de Baética (parte de la actual Andalucía).

El fondeadero del documental se une a otros vestigios romanos ya descubiertos en Lisboa: el Teatro, situado en la ladera de la colina del castillo de Sao Jorge, las termas, el hipódromo, las murallas y las galerías romanas.

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