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EXTREMADURA

Cartas a eldiarioex

Los mosquitos del Cerro Gordo se manifiestan por la falta de infraestructuras en el barrio

“No, no estamos a favor de los mosquitos, ni nos gustan sus picaduras. Las sufrimos con resignación y las combatimos con imaginación, como hacemos desde hace ya casi quince años con todos los problemas de este barrio, la mayoría mucho más sangrantes”

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Uno tiene a veces la sensación de vivir en una realidad paralela. Este lunes, sin ir más lejos, me enteré por una compañera de trabajo, primero, y por una llamada de La Mañana de TVE, después, de que había una plaga de mosquitos en mi barrio de dimensiones bíblicas.

 

Patidifuso, pensé si el paseo que había dado la noche antes con mi familia por parques y calles había tenido lugar en otro barrio “Cerro Gordo” ubicado en otro universo, tal y como el físico Hugh Everett enunció en su teoría de los mundos múltiples. Pero no, no se trata de un universo paralelo, sino de este universo en el que los medios de comunicación escogen sus temas en función de la estación del año, a lo Georgie Dann.

 

Y para verano, pues pega la barbacoa, los mosquitos, las olas de calor y las fotos de Cristiano en la playa (eso que no falte). No veo que pegue, para infortunio de los vecinos de este barrio, el análisis crítico (un adjetivo muy poco veraniego, hay que reconocer) del presupuesto en inversiones hasta 2020 que el Ayuntamiento de Badajoz presentó el pasado día 15, en el que se anuncia una pírrica partida de 475.000 euros para construir una nueva instalación deportiva, y un parque infantil, entrecomillado en los periódicos como uno de los «mejores de Badajoz».

 

Por eso, desde la Plataforma por la Educación Cerro Gordo, les invitamos, queridos conciudadanos de Badajoz, a que hagan buen acopio de AUTAN y pulseras de citronela, u opten por el sostenible y tradicional (aunque poco seductor) vinagre, y se den una vuelta por nuestro barrio para que juzguen ustedes mismos si nuestro mayor problema son los mosquitos. ¿A que no saben cuáles son las únicas infraestructuras municipales que tenemos en el barrio? Correcto. Unas pistas deportivas al aire libre, y dos minúsculos y desgastados parques infantiles.

 

Cabría pensar que, si bien estas instalaciones son insuficientes e infinitamente mejorables, cubren necesidades parcialmente satisfechas, sobre todo si las comparamos con otras necesidades totalmente desatendidas. En el Cerro Gordo necesitamos espacios cubiertos, porque cuando llueve o llegamos a los cuarenta grados no tenemos dónde meternos, más allá del Carrefour Exprés. Nuestros mil niños, adolescentes y jóvenes merecen un espacio habitable donde desarrollar otras capacidades y talentos, artísticos, culturales y lúdicos, no necesariamente relacionados con el fútbol. Ese espacio bien podría ser un centro cívico que, a su vez, sirviera de sede a la AA. VV., cuyo local ni siquiera tiene cuarto de baño, y cuyo suelo han enlucido con sus propias manos y recursos los miembros de la Junta Directiva.

 

Ese espacio de usos múltiples, que podría ofrecer salas para fomentar la cultura asociativa, las artes, los juegos, que podría albergar talleres de prensa, teatro, ajedrez, tenis de mesa, etc., debería también contar con una pequeña biblioteca, porque en este barrio de 1.000 niños sin carril bici ni acera que salve los cinco kilómetros de carretera hasta la ciudad, nuestros hijos tienen que elegir las lecturas subidos a un bibliobús una hora a la semana, de entre una maraña de libros sin orden ni concierto.

 

Y la biblioteca del siglo XXI, esa que facilita el acceso a la información en todos los soportes, es hoy en día una de las infraestructuras básicas e imprescindibles en cualquier comunidad, porque es clave en la igualdad de oportunidades y permite a los niños y niñas mirar más allá de las formas de ocio preestablecidas, imaginar un mundo mejor y prepararse para conseguirlo.

 

Y por si a alguien no le ha quedado claro: no, no estamos a favor de los mosquitos, ni nos gustan sus picaduras. Las sufrimos con resignación y las combatimos con imaginación, como hacemos desde hace ya casi quince años con todos los problemas de este barrio, la mayoría mucho más sangrantes que el que estos días ocupa los titulares.

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