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El alcalde de Vigo insiste en gastar 100.000 euros para 'plantar' un barco en una rotonda

Un camión descarga tierra en las obras de la rotonda / Adrián R. Bravo

Marcos Pérez Pena

“El barco se va a instalar”. El alcalde de Vigo, Abel Caballero (PSOE), responde de este modo a la oposición vecinal a la instalación del barco Bernardo Alfageme en una rotonda del barrio de Coia, unas obras que ya han sido paralizadas en dos ocasiones y que despiertan críticas por su elevado coste: 100.000 euros según el Ayuntamiento y 300.000 según los vecinos. Este lunes ni siquiera un fuerte dispositivo policial en apoyo de las obras pudo impedir que docenas de vecinos y vecinas del barrio se concentraran en el lugar, cortando el tráfico en la Avenida Castelao, una de las arterias principales de la ciudad, y obligando finalmente a las maquinas a cesar su actividad y a retirarse.

“No puede ser, el barco en la rotonda y las familias sin comer” es uno de los gritos más repetidos por los y las manifestantes, que señalan que el dinero que el Ayuntamiento pretende gastar en esta polémica obra podría ser invertido en otras partidas, concretamente en ayuda social a las personas que en el propio barrio están pasando por grandes dificultades. El vecindario de Coia siguen al pie de la rotonda, acampados por la noche, haciendo turnos para evitar que el Ayuntamiento complete su proyecto.

Parece que Abel Caballero quiere mantener en este conflicto una posición de firmeza, y el regidor ya ha advertido de que “el barco se va a instalar” y minimiza la oposición social a este proyecto, formada -dice- por “partidos marginales que están barridos políticamente y lo único que quieren es hacer ruido”. Caballero afirma que la colocación del barco en esa rotonda “es un clamor de toda la ciudad” y advierte de que “las épocas en que una minoría paraba la ciudad se han acabado”. En referencia directa a BNG, IU y Anova, Caballero afirmó que “consiguieron reunir a 150 personas, las mismas que para una boda”. “Si creen que nos van a hacer retroceder y parar la idea, están completamente equivocados”, dice.

El Ayuntamiento, además, responde a las críticas a través de un comunicado oficial, en el que afirma que el coste de las obras “asciende a 100.000 euros en total, en concepto de preparación del espacio y adecuación del mismo para su nuevo uso, muy lejos de lo que interesadamente están trasladando las personas que se muestran en contra”. Señala, igualmente, que desde que el barco pasó a ser propiedad municipal, en el año 2000, se han gastado 630.000 euros en él, entre reparaciones y mantenimiento, “de los que el 95% fue gastado por los gobiernos locales anteriores a la llegada de Abel Caballero a la Alcaldía”.

Por su parte, los vecinos y vecinas de Coia preparan un escrito, que presentarán ante la Fiscalía, en el que recogen algunas supuestas irregularidades de estas obras, entre ellas la falta de expediente público o la relación que mantiene la constructora encargada de esta actuación (Civis Global, antes denominada Movexvial) con el Gobierno municipal, de la que es una de las principales adjudicatarias, acumulando obras por valor superior a los 35 millones de euros solo en este año, como recoge Vigo Dixital.

La manifestación que el pasado viernes recorrió las calles del barrio se cerró con un manifiesto que destacaba que “nuestra lucha no es solo por evitar que claven el barco en esta rotonda, va más allá. Es un grito, una expresión del cansancio ciudadano ante las políticas de unos gobernantes que viven muy alejados de las necesidades reales que tenemos las personas. Ellos viven en esa 'ciudad hermosa' de los grandes cruceros, de las obras faraónicas, mientras que nosotros vivimos en los barrios, en las calles donde los meses son demasiado largos y el dinero, al igual que nuestros derechos, son siempre escasos”. El texto decía también que “estos días lejos de escucharse el ruido de las máquinas en la rotonda, se han escuchado las voces y los gritos de un barrio, de una ciudad que apuesta por construir vida desde abajo, desde la gente”. Y, citando la movilización zapatista añadía: “Es el sonido de su mundo derrumbándose. Es el del nuestro resurgiendo. El día que fue el día, era noche. Y noche será el día que será el día”.

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