eldiario.es

Menú

Hoja de Router Hoja de Router

Por qué no hay empresa capaz de ir a la Luna aunque Google prometa 20 millones

El concurso Google Lunar XPrize no tendrá ganador. Ninguno de los cinco equipos finalistas se ve capaz de superar el reto antes de la fecha límite, fijada el 31 de marzo. La falta de financiación privada y los retrasos de sus colaboradores son las principales trabas para los participantes, que no cejan en su empeño de llevar algún día hasta la Luna un rover que transmita imágenes y vídeos a la Tierra.

- PUBLICIDAD -
Desde la Fundación XPrize confiesan que es “difícil aterrizar en la Luna”

Desde la Fundación XPrize confiesan que es “difícil aterrizar en la Luna”

"Después de consultar con los cinco equipos finalistas de Google Lunar XPrize, hemos llegado a la conclusión de que ningún equipo hará un intento de lanzamiento para llegar a la Luna antes del 31 de marzo de 2018”. Así comunicaban el pasado martes los responsables de la Fundación XPrize, Peter Diamandis y Marcus Shingles, que el premio, impulsado por ellos y financiado por Google,  se declarará desierto.  

Las principales razones son que los proyectos no tienen suficiente dinero o necesitan una prórroga para llevar sus robots a la Luna. Un varapalo que nos hace cuestionarnos cuando difícil es llegar al satélite terrestre incluso habiendo un puñado de millones como recompensa.

Parece que atrás quedaron los logros del pasado, cuando  la Unión Soviética llevó con éxito el primer artefacto al satélite en 1959 o el astronauta estadounidense  Neil Armstrong lo pisó una década después. En la actualidad parece más complicado llegar hasta la Luna, sobre todo si es con fondos privados.

Así lo confirmaba el propio comunicado de la Fundación XPrize: “Es increíblemente difícil aterrizar en la Luna”. Aunque no era ese el único objetivo. El concurso exigía, una vez allí, explorar la superficie lunar un recorrido de unos 500 metros y enviar imágenes y vídeos de alta definición a la Tierra. Dos tareas que subían el listón de la competición y exigían muchas manos para completarse.

No es la primera vez que este concurso sufre contratiempos. Anunciado hace más de diez años con el objetivo de fomentar el desarrollo de vuelos espaciales privados, el primer plazo que se estableció para su finalización se extinguía en 2012. Como ningún equipo estaba preparado para entonces, se decidió ampliarlo hasta finales de 2014. Pero como los participantes tampoco pudieron llegar a tiempo, se dio otra prórroga hasta el 31 de marzo de 2018. De nuevo, no será suficiente.

¿Qué les ha pasado a los equipos?

Ellos son los verdaderos protagonistas: la compañía israelí SpaceIL; la estadounidense Moon Express; el equipo indio Team Indus; los japoneses  Hakuto y el grupo internacional  Synergy Moonque cuenta con la participación de más de quince países.

Tras competir con otros 24 equipos, y tras pruebas y abandonos, estos fueron los que quedaron en la lucha por el premio de Google: 20 millones de dólares (unos 16 millones de euros) para el ganador y otros 10 millones de dólares (unos 8 millones de euros) a repartir entre los finalistas. Ninguno va a poder sumarlos a sus arcas.

SpaceIL necesitaba a finales del año pasado recaudar 7,5 millones de dólares (unos 6 millones de euros) para pagar su contrato de lanzamiento con la construcción y la prueba de la nave lunar, así como para cubrir las nóminas de sus ingenieros y los acuerdos con los socios. Si no lograba reunirlo, abandonaría la competición.

Por su parte, los estadounidenses de Moon Express parece que han perdido el interés por el concurso. Desde 2014, la compañía ha sumado más de un millón y medio de dólares en acuerdos para programas con la NASA, a la vez que se ha centrado en otros clientes como la empresa Celestis, con sede en Houston, que promete viajes espaciales de restos incinerados.

Los socios también han jugado malas pasadas. TeamIndus y Hakuto firmaron en diciembre de 2016 un acuerdo para lanzar sus rovers a bordo de una nave de la Organización de Investigación Espacial de la India (ISRO), pero este mismo mes  se ha sabido que no han llegado a un consenso sobre la fecha de lanzamiento.

También tienen problemas con la forma de llegar hasta La Luna los miembros de Sinergy Moon. Suscribieron un acuerdo con Interorbital Systems para usar un cohete Neptune 8, el cual todavía  no ha sido probado ni ofrece garantías de que pueda rebasar la órbita terrestre.

Los logros del camino hacia la Luna

Aun así, todo este tiempo de investigaciones y pruebas no ha sido en vano. Se han desarrollado nuevas ideas de aterrizaje lunar y creado robots exploradores cada vez más innovadores. Incluso ha servido, como relatan sus impulsores, para concienciar de que la carrera hacia la Luna ya no es solo cosa de las grandes agencias gubernamentales, como la NASA, sino que pequeños equipos de empresarios e ingenieros pueden alcanzar grandes logros.

La muestra es como se logró  cambiar el marco regulatorio en los Estados Unidos. En 2016, Moon Express fue la primera empresa privada de la historia en recibir el visto bueno del Gobierno americano para llegar a la Luna.

Además, durante esta carrera espacial los equipos y sus compañías han recaudado más de 300 millones de dólares (unos 240 millones de euros) a través de patrocinios corporativos, contratos gubernamentales y capital riesgo. Aunque no fue suficiente para cumplir las fechas, sí repercutió de manera positiva en su entorno.

Por ejemplo, se establecieron las primeras compañías espaciales privadas en lugares como India, Malasia, Israel y Hungría y se crearon cientos de puestos de trabajo. Un ejemplo es el del  español Oriol Gásquez, que emigró a Japón para trabajar el proyecto de Hakuto. Empezó como voluntario en febrero de 2016. Entonces, los fondos no llegaban para contratar a un ingeniero más. Sin embargo, seis meses más tarde, todo cambió.

La compañía que hay detrás del proyecto Hakuto, ispace, decidió sumarle a sus filas para trabajar en el software que pensaban usar desde el centro de control para controlar los pasos del rover lunar. Gásquez se lo había ganado gracias a su colaboración desinteresada desde la Universidad de Tohoku, al lado del profesor Yoshida. “Estuve investigando temas relacionados con el proyecto y, por ejemplo, cree un sistema de telecontrol del rover mediante una interfaz de realidad virtual con unas Oculus Rift”,  contaba a HojaDeRouter.com. Entonces, fijaba como fecha para llegar a la Luna el pasado 28 de diciembre.

Además, esta iniciativa sirvió para aumentar el interés por el espacio. Además de crearse programas educativos en escuelas y universidades de todo el mundo, se produjeron  una serie de vídeos para YouTube que presentaban los equipos competidores y sus historias de superación.

La cuestión es no rendirse

Desde la Fundación XPrize aseguran que están explorando varias formas de continuar con estos progresos. Si no es Google quien pone el dinero, que sea un nuevo patrocinador. Incluso se plantean que la competición de Lunar XPrize prosiga sin recompensa económica.

Por su parte, los concursantes también muestran interés por mantenerse  en esta carrera espacial privada. Hakuto, sin ir más lejos, ha anunciado que seguirá con su trabajo como si hubiera una fecha de entrega, así que puede que falte menos de los que pensamos para que uno de estos robots explore la superficie lunar.

--------------------

La imagen principal es propiedad de Pexels

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha